17 Oct. 2019 | 22:42
17 Oct. 2019 | 22:42
Bitácoras bonaerenses

Más drama, el tercero en discordia y un giro abrupto en la novela de Insaurralde

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  • El lomense se encuentra en un serio dilema. Alejado hace rato del sciolismo, las negociaciones con el massismo se frustraron y un pase parece lejano. Acorralado por quedarse sin nada, ahora piensa en formar un partido propio y acoplarse al mejor postor.

    Como si fuera un verdadero culebrón del horario central de un canal de TV abierta, la novela que protagoniza Martín Insaurralde dio otro giro abrupto en su desarrollo. La tensión y el suspenso se hicieron presentes y el lomense, estrella autoproclamada de este periplo, se encuentra en dificultades. Un argumento con calamidades.

    Todo parecía indicar que el candidato a diputado nacional por el FpV en el 2013 y el mejor perfilado para la carrera por la Gobernación bonaerense 2015 iba a terminar sellando un acuerdo con el FR de Sergio Massa. El programa de esa noticia estaba listo, las conjeturas sobre la novela que protagoniza llegaban a su fin. En el kirchnerismo y en el sciolismo ya lo veían en el Frente Renovador. En el massismo, algunos masticando bronca, también se empezaron a hacerse la idea y deslizaron algunos condicionamientos de bienvenida. El final de la novela cerraba su argumento.

    Pero como en todo culebrón tenía que irrumpir un giro de último momento, una calamidad que golpee al protagonista y dirija el argumento hacia un escenario de suspenso e indefiniciones. Ese apremio ya se empezó a deslizar la semana pasada cuando el miércoles 10 de septiembre Insaurralde sumó para el quórum del Frente para la Victoria en el Congreso y apoyó con su voto para la aprobación de la Ley de Pago Soberano de la Deuda, impulsada por Cristina Fernández de Kirchner. Hecho que confundió a pocos, pero hizo observar con desconfianza tanto al massismo como al kirchnerismo. Ese voto afirmativo no fue un buen trago para Massa, los críticos dentro del Frente Renovador a la llegada de Insaurralde sumaron argumentos hacia su negación de esa posibilidad. La tensión asomó en el ambiente.

    Insaurralde volvió a ser tema de polémicas y debates en la arena política bonaerense y nacional. Hace menos de un mes, era noticia por demostrar sus afinados acercamientos y coqueteos con Massa y su Frente Renovador. Hace menos de un mes, se tomó ese café con Daniel Scioli en la sede del Banco Provincia en la Ciudad Autónoma, donde muchos presumen que le anunció sus intenciones de fugarse al massismo. Vorágine en crecida.

    En su juego peligroso, ese de subirse el precio por las jugosas encuestas que le muestran arriba de todos en la competición por el Sillón de Dardo Rocha, ese de “hacer política” desde los estudios de programas televisión de la farándula, ese de mostrarse reiteradamente junto a su novia Jesica Cirio en el ShowMatch de Marcelo Tinelli y ese de coquetear con el Frente Renovador, sin definirse su fuga y seguir siendo parte del kirchnerismo, de manera abrupta empezó a volverse en contra. Un boomerang en el horizonte.

    El escenario para Insaurralde cambió, se complicó. Alejado de Scioli, tras su pedido negado de que le asegure ser “el candidato” a gobernador del FpV o del sciolismo para el 2015 y tener la lapicera para armar las listas de legisladores provinciales. Alejado de Massa, tras el mismo pedido fallido de querer ser el único candidato a gobernador del Frente Renovador, armar las listas y por el apoyo con su voto en el Congreso a dos leyes claves para el Gobierno Nacional, a las cuales el massismo se opone. Así, las pretensiones de armar una lista propia en el espacio donde juegue y lo quiera coronar fueron apagadas de un simple soplo. Acciones que se derrumbaron en la bolsa.

    Desde ese café (que al final fue un té) que se tomaron Scioli e Insaurralde el 4 de agosto, el sciolismo tomó distancia del lomense, tras haberle negado sus pedidos, a los cuales ni el propio gobernador puede cumplir. Bajo ese escenario, desde calle 6 aceitaron con más ahínco los mimos y financiamientos a otros candidatos a la Gobernación. Volvieron a mirar con gusto al intendente y presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, y se multiplicaron las reuniones de trabajo conjuntos en pos de instalar su candidatura. El propio DOS lo “bendijo” -junto al vicegobernador, Gabriel Mariotto-, como candidatos al Sillón de Dardo Rocha, en el mega-acto que realizó en el Teatro Argentino de La Plata el 30 de agosto. “Su juego nos obligó a ver hacia otros lados”, reconocen fuentes de la primera plana del poder sciolista. Incluso -ahora- en sus opciones de apoyo está también el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, quien en las últimas semanas fue medido como candidato a gobernador con muy buenos resultados. El matancero corre con cierta predilección: desde el sciolismo ya lo ayudan económicamente. El dato más reciente es que este sábado último estuvo en ese distrito el programa Pasión de Sábado, donde en el enorme escenario que se montó relucían los colores naranja sciolista, junto a los logos del gobierno provincial y el nombre del alcalde. La rápida superación de la ruptura.

    Desde la Casa Rosada, molestos y alejados de Insaurralde desde que el año pasado posó en una foto con Massa en Tigre, afinaron la estrategia para la carrera por la gobernación y CFK llevó en su comitiva de visita a Roma, para un almuerzo con el Papa Francisco a tres candidatos a gobernador. Espinoza, Mariotto y el intendente de Berazategui, Juan Patricio Mussi fueron los privilegiados. Las señales de La Rosada.

    En el massismo, más allá de permitir los coqueteos y el juego de Insaurralde, las condiciones que puso para su fuga empezaron a molestar a Massa por su insistencia. Se sabe que el lomense, en su oferta, ponía sobre la mesa su arribo acompañado de un grupo de intendentes que por ahora comulgan aún en el Frente para la Victoria: entre los mencionados están Pablo Bruera (La Plata), Juan Pabló De Jesús (La Costa) y Eduardo "Bali" Bucca (Bolívar), entre otros. Pero el pretencioso pedido de tener la lapicera para armar las listas bonaerenses, fastidió al líder del Frente Renovador y los cortocircuitos se expandieron. Días más tarde, explotaron cuando Tinelli -a quienes muchos nombran como “el jefe de campaña de Insaurralde”-, se metió en el tema de las listas y presionó para que se concrete el acuerdo con ese punto. Con ese trago amargo, desde Tigre buscaron el motivo para dejar trascender que las negociaciones con el novio de Cirio se “estaban frustrando” y lo encontraron: su voto afirmativo -junto al kirchnerismo- para aprobar la Reforma a la Ley de Abastecimiento en el Congreso. La excusa perfecta.

    “La discusión de fondo es atacar frontalmente a la inflación. Esto no se resuelve con el intento de meter mano en uno u otro mecanismo de la cadena de comercialización”, dijo Massa molesto por la aprobación de esa norma. Además, anunció que en caso de llegar a la presidencia va a “derogar” esa ley. En esa línea, se refirió a su amigo Insaurralde y su voto en consonancia con el FpV. “Queremos compartir con aquellos que estén dispuestos a un modelo de producción y trabajo, y leyes como la de abastecimiento no tienen nada que ver con eso”, Y agregó, tajante: “Para nosotros, eso moldea el perfil de país que construimos y pone requisitos y premisas respecto de los candidatos”. Ante la consulta que le hicieron sobre el lomense, respondió: “No hablo de dirigentes de otros partidos y él es parte de otra fuerza política”. En medio de ese alejamiento, le dios vía libre a dos referentes del Frente Renovador para destruir a Insaurralde con declaraciones críticas. Uno de los encargados de ese mandato fue Darío Giustozzi, quien entusiasta apuntó a que “si es más de lo mismo, mejor que se quede en el kirchnerismo”. El browniano -uno de los candidatos a gobernador por el massismo, pero con poco porcentaje en las encuestas- sintió alivio en su interior, se olvidó de sus amenazas de irse a su pago ante una posible concreción del arribo de Insaurralde y observó que sus chances volvieron a sonreírle. Palabras claras, mensajes claros.

    Acorralado, sin el pan ni la torta, preso de su juego y de una auto cotización exagerada, Insaurralde saboreó la desazón. Sus grandes pretensiones y condiciones -tanto en el sciolismo, como en el massismo- hicieron que su suerte y futuro político hoy estén en un camino bifurcado, pero cargado de incógnitas. Sumergido en ese dilema, Insaurralde y sus colaboradores estarían pensando una tercera opción, una jugada osada, un “globo de ensayo”. Sobre el fin de semana, dejaron trascender desde su búnker político -ubicado en Puerto Madero- que se está empezando a barajar con mucha fuerza la idea de armar un partido propio provincial. Las cartas que por ahora se despliegan en la mesa de ese armado apuntan a pensar en la posibilidad de armar ese espacio “para luego, en todo caso, formar parte de un frente”. Es esas conjeturas políticas, las opciones del lomense y su equipo -por ahora- son dos: formar parte del Frente para la Victoria o del Frente Renovador, pero con armado propio. En busca de un camino próspero.

    En esa vorágine, las bases para este plan parten de que un partido propio “permite cierta autonomía”, y sobre todo no quedar varados, como tampoco depender de otra fuerza política. Además -sostienen desde el entorno de Insaurralde- que está la posibilidad, remota, pero posibilidad, de sólo competir para la gobernación, sin candidato a presidente. En sus estrategias, observan que están “a tiempo” para juntar los avales y documentos necesarios para presentarlos a la Justicia Electoral y habilitar un partido. Para eso, Insaurralde pretende aceitar sus recorridas por distintos municipios bonaerenses, trasladarle la idea a algunos intendentes amigos y, en todo caso, seducirlos para que participen de ese espacio. Plan de contingencia.

    El futuro político del lomense aún tiene más capítulos en esta novela para conocer. Algunos intendentes del FpV que lo conocen, que son sus amigos, aseguran en voz baja que “Insaurralde es del kirchnerismo”, que “no se va”, pero que “su temor es que no le den garantías para jugar” (léase: la lapicera para amar un buen tramo de las listas legislativas). En cuanto a su relación con Scioli, la cual muchos pensaban que iba a prosperar, luego de que ambos se mostraran juntos durante y después de las elecciones legislativas del 2013, las críticas que se le escucharon decir al lomense en la intimidad, fueron calientes y hasta con signos de despecho. “Scioli dijo que nos íbamos a juntar todos los meses a tomar un café ¿Cuánto falta para el segundo café?”, se queja en charlas con sus amigos. El rincón de los lamentos.

    Encerrado en la “calle dilema”, entre las veredas opuestas del sciolismo y del massismo. Decepcionado ante sus pretensiones fallidas en sus pedidos de privilegio ante Scioli y Massa. Esa es la imagen de este capítulo de la novela de Insaurralde. Ahora, busca volver a cotizarse y piensa en armar un partido propio. Desde la tropa sciolista no lo desechan, pero advierten que “será un candidato más de las PASO”. Desde la tropa massista le hicieron llegar un ultimátum en voz de la llamada Mesa Provincial, grupo que aglutina a los caciques bonaerenses del Frente Renovador, quienes en su última reunión expresaron que “no esperarán más por nadie” y que “el intendente que no se apura se queda afuera”. Las conclusiones nuevas parten de que Massa quiere a todos en la cancha antes de octubre”. El nuevo escenario.

    Insaurralde piensa, observa, analiza sus jugadas. Se mira al espejo, mira su futuro político. Por ahora, lo único seguro en este periplo es la gran protagonista de su novela: la incógnita.-

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