14 Dec. 2019 | 14:50
14 Dec. 2019 | 14:50
Bitácoras bonaerenses

Destellos de estruendo en el kirchnerismo sobre la antesala del 2015

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  • El Frente para la Victoria sacude sus cimientos en una interna que empieza a calentarse. Los riesgos de perder poder ante las pujas puertas para adentro, para luego pelear con otros espacios. Las variables que se posan sobre la mesa táctica.

    El Frente para la Victoria sacude sus cimientos en una interna que empieza a calentarse. Los riesgos de perder poder ante las pujas puertas para adentro, para luego pelear con otros espacios. Las variables que se posan sobre la mesa táctica.

    La cercanía de año electoral despertó distintos movimientos sobre el tablero político del Frente para la Victoria. El 2014 entró en su ocaso y asoma sobre el horizonte un 2015 que traerá afirmaciones, sorpresas y contingencias dentro de la carrera electoral, tanto a nivel nacional, como bonaerense. Los jugadores muestras sus fichas, hacen distintos movimientos, piensan tácticas, rediseñan su estrategia. Los objetivos: el Sillón de Rivadavia, y el Sillón de Dardo Rocha. La puja interna recién comienza.

    La última cumbre del PJ bonaerense que tuvo lugar en La Plata el 29 de noviembre, ofició de punto de ebullición para que las internas dentro del kirchnerismo despertaran. Allí, un candidato a gobernador, el intendente de Berazategui, Juan Patricio Mussi, encendió la mecha de la discordia y se quejó de que en el acto organizado por el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, en compañía del alcalde local Pablo Bruera y avalada por Daniel Scioli, se “ninguneó” a Néstor Kirchner y a Cristina Fernández. Esa queja repercutió en toda la arena electoral del FpV e hizo que los precandidatos a presidentes aprovecharan el escenario y apuntaran sus cañones contra el gobernador bonaerense, de quien hasta hace pocas semanas se decía que finalmente había sido elegido como el candidato a suceder a la presidenta. Un nuevo escenario de temblor.


    Uno de los que mejores aprovechó esa chance fue el ministro del Interior y Transporte, FlorencioRandazzo, de quien hace menos de un mes se decía que en los despachos de las altas esferas de La Rosada pensaban seriamente en la posibilidad de que baje a la provincia de Buenos Aires y sea el candidato del kirchnerismo para disputar y retener la gobernación bonaerense. Pero la suerte del chivilcoyano brilló y en esta mano le vinieron buenas cartas. Randazzo no dudó en apuntar toda su artillería pesada contra Scioli y así volver a posicionarse como el competidor más serio del exmotonauta en las PASO presidenciales del 2015. El sol se posó sobre Florencio.

    Así, en una alianza momentánea con otro precandidato del FpV (Julián Domínguez) Randazzo realizó una variada serie de movimientos sobre el circuito político. Acusó a Scioli de ser el “candidato del establishment” y lo corrió con el argumento que desde su espacio “no se esconde a Cristina”. Con el reciente ratificado presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, conjugó las críticas al acto del PJ bonaerense en La Plata y además cerraron un cerco sobre Scioli. El jueves pasado, Randazzo y Domínguez desembarcaron en La Matanza, para mostrarse -nada más y nada menos- con Espinoza, luego de que el matancero fuera blanco de críticas por el último acto del Partido Justicialista. La foto del acto, donde posaron juntos los tres mencionados, viajó por todos los reductos políticos y periodísticos. Además, la tónica del encuentro fue ratificar con claridad el liderazgo de Cristina y el legado de Kirchner en el FpV. Espinoza tomó aire y respiró, tras las polémicas que se desataron desde la capital bonaerense el sábado 29 lo dejaron sobre la mira. No sólo habían estallado las internas de forma pública, sino que muchas fuentes sostienen que hubo “una orden de arriba” para “vaciarle el acto de figuras de primera línea del PJ” al matancero, ya que se vislumbraba como un cónclave de lanzamiento electoral del tridente “Scioli-Espinoza-Bruera”. Así, por ejemplo, Randazzo, Domínguez y muchos dirigentes más pegaron el faltazo al acto en La Plata. Preámbulo del sacudón.

    Pero la imagen que hoy parece mostrar esta postal del Frente para la Victoria es variable. Cabe recordar que hasta hace menos de un mes las señales sobre el tablero indicaban que la sintonía entre Scioli y el kirchnerismo duro pasada su mejor momento. Hubo más de dos actos del interior bonaerense, donde el gobernador se mostró sonriente en fotos junto a referentes de La Cámpora. Por estos días, la visión del espacio juvenil K parece haber cambiado y su cúpula sostiene en la intimidad que “su” candidato es Randazzo. Así mismo, cabe destacar que no hay alianzas explícitas y de largo plazo en estas internas desatadas. Todos se muestran con todos. Espinoza se mostró con Scioli el 29 de noviembre en La Plata; días después posó junto a Randazzo y Domínguez en su terruño. Otro precandidato, como el excanciller, Jorge Taiana, compartió un acto con Scioli en Córdoba esta semana que pasó y así… Uno que no quiso quedar afuera de esta pelea es el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri -otro precandidato a presidente- quien en un severo vuelco en sus palabras (olvidó que hace pocas semanas dijo que era posible una “alianza con otros candidatos” del FpV), ahora dice: “En las PASO va a haber dos opciones, Scioli y yo”. Los llamados por teléfono, los gestos, las fotos, las declaraciones públicas son variables. Lo único cierto es que Cristina -la gran electora del 2015- aún no ha dado ninguna orden o señal en pos de una bendición a algún candidato. Por ahora la única orden es la premisa tradicional del kirchnerismo previo a una epata electora: Que jueguen todos”. A la espera de la gran orden.

    Distintos analistas posan su mirada en una táctica tan vieja como la política, pero que siempre es eficaz. Despertar las internas de un espacio político y así centralizar la escena política. Un plan, que sea o no la intención, por estas horas está dando ese resultado. Las pujas del kirchnerismo poco a poco son las noticias más destacadas en esta antesala del 2015. Sin embargo, tarde o temprano las cosas tomarán claridad. Las intenciones del kirchnerismo de lograr un nuevo mandato nacional y bonaerense y “profundizar la continuidad del modelo” tendrán la necesidad de sofocar las internas y el encolumnamiento a un candidato que pueda competir con los de la oposición. La batalla externa espera.

    Puertas afuera del FpV la situación es otra. En la actualidad los tres candidatos medidos en los sondeos -Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri- están sumergidos en una pelea casi pareja, pero ninguno despega una ventaja considerable sobre el resto y es muy posible que la opción de la segunda vuelta electoral sea la vía para saber quién será el próximo presidente de los argentinos. En ese escenario, con la premisa de ganar las elecciones, el kirchnerismo tiene serias chances de perder si es que hay un ballotage. Desde los distintos búnkeres políticos despliegan distintas opciones sobre la mesa y hay una realidad que choca. En caso de que el Frente para la Victoria vaya a las PASO con más de un candidato -cada uno con lista propia- corre el riesgo de desgastarse fraccionando el voto global que se acostumbra a medir tras esos comicios. En los bosquejos se observa que en ese plan, el candidato ganador de esa interna correría de atrás a Massa y Macri, en clara y cierta desventaja. Por otro lado, se sabe que Scioli en todo caso sería la “opción necesaria” para que el kirchnerismo retenga el poder. Pero confiesan que sería ilusorio e inocente permitir que Scioli presente su candidatura, con una lista armada por él y enfrente plantarle una “lista K” fuerte con un candidato, sea Randazzo, Domínguez o Urribarri. ¿Por qué? Porque si el gobernador bonaerense ganaría esas PASO, legalmente su lista tendría que ser la que vaya a octubre y se presente en las elecciones generales, un escenario que desde la mesa chica K no van a permitir. Ante ese dilema, algunos observadores advierten sobre las características de los actores en juego. Lo más probable, dicen, es que Scioli, si es que sigue siendo “el que mejor mide” para las presidenciales, sea el candidato del kirchnerismo (quizá haya otra lista K “pura” pero sin grandes nombres), con la salvedad de que la candidatura a vicepresidente y los lugares estratégicos en las listas a legisladores nacionales y provinciales sean digitadas por completo por La Rosada, como “condición” para aceptar su candidatura. Incluso, ese acuerdo incluiría los nombres de un futuro Gabinete Nacional. Desde que Daniel Osvaldo blanqueó su candidatura y esos dilemas con el kirchnerismo duro ya estaban presentes, los estrategas de la platense calle 6 ya observaban el futuro y por ese entonces repetían una frase que se fue trasformando en realidad: “Todo es negociable”. El escenario más probable.

    En ese plano, pese a sus resistencias, Randazzo sería la mejor opción del kirchnerismo para competir por la Gobernación bonaerense e incluso ganar la elección. Por fin parece que es un hecho qué destino tendrá Martín Insaurralde en 2015: desde su bunker en Puerto Madero aseguran que se fugará al massismo en marzo del año entrante. Los sondeos le sonríen al lomense y, más allá de algunas diferencias porcentuales, es el que mejor mide en la competición para ocupar el cargo de Dardo Rocha. Dentro del Frente para la Victoria, en la variada lista de candidatos que anunciaron su candidatura, el que mejor mide es el director de ANSES, Diego Bossio, según los últimos sondeos. A Juan Patricio Mussi, Fernando Espinoza, Gabriel Mariotto aún les falta instalar su imagen ante el electorado. Pero el flamante esposo de Jesica Cirio corre con ventaja y el 2015 está a la vuelta de la esquina. Por eso, para enfrentarlo, desde algunas oficinas logísticas del FpV reconocen que ese candidato es Randazzo. El riesgo de perder la Provincia.

    Las internas del kirchnerismo han estallado, ese espacio político ha tomado nuevamente la iniciativa y acapara la atención de la escena política-periodística. Una táctica que sirve de antesala para la batalla final del 2015 que será con otros espacios políticos. Las contingencias serán parte de los meses previos al armado de las listas. Por ahora, rige la premisa del “que jueguen todos”.-

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