24 Jul. 2019 | 05:40
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Bitácoras bonaerenses

La balsa de Insaurralde más cerca de las costas del massismo

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  • El lomense dio el primer paso para desembarcar en el Frente Renovador: renunció a su banda en el Congreso. Las críticas y alivios en el Frente para la Victoria. Comienzan las internas en el massismo ante la llegada del esposo de Jesica Cirio y sus pretenciones.

    De a poco el culebrón político que se posa sobre Martín Insaurralde va anudando su desenlace. El 9 de diciembre, en un gran acto sobre seguridad realizado en Lomas de Zamora, adelantó lo que ya se vislumbraba semanas anteriores: renunciar a su banda del Frente para la Victoria en el Congreso y volver a la intendencia de ese distrito. La marea de especulaciones que se dieron casi todo este 2014 finalmente develarían un primer resultado. El primer paso de fuga.

    Así, el miércoles de la semana que pasó, Insaurralde redactó la carta dirigida al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, se la dio a una de sus secretarias y esta lo llevó a la oficina donde se formalizó su renuncia. Las argumentaciones del lomense fueron escuetas, pero esconden un mensaje que muestra su estrategia política. Aclaró que su renuncia es “indeclinable” y que “la misma se funda en razones de índole personal”. Cabe observar la excusa que utilizó en ahora exdiputado nacional, ya que devela los motivos personales que lo llevaron a renunciar a su banca a casi un año de haber asumido. Esas “razones de índole personal” son bien personalísimas, una cuestión neta de ambiciones políticas y sobre todo individuales. El abandono de las causas colectivas.

    Se sabe que Insaurralde quiere ser candidato a gobernador en el 2015. Es su deseo, su anhelo, su proyecto. Sabe que, por estos días, es el que mejor mide dentro de los anotados para esa carrera en comparación a los otros candidatos de todos los espacios políticos. En la intimidad habla como si ya fuera gobernador y hasta dibuja imaginariamente lo que sería su gestión. En las declaraciones periodísticas que dio tras su renuncia se quejó de que el bloque del FpV en el Congreso nunca trató “varias leyes contra la inseguridad” que presentó. Una cuestión que es cierta si es que sólo se mira de manera superficial el escenario. En lo profundo, el recorrido que tuvo el lomense desde su asunción en el Congreso hasta su reciente renuncia, están cargadas de malas señales internas y adentro del Frente para la Victoria. A pocos días de haber jurado como diputado nacional el año pasado, Insaurralde inició su operativo de fuga y se mostró sonriente junto a Sergio Massa, su principal rival en la elecciones legislativas y el hombre que rompió con el kirchnerismo y lo desafió en las urnas. Más allá de las excusas de pluralidad y dialogismo que pueda argüir el lomense, lo cierto es que en el terreno de la política (en cualquier espacio), esa acción es sencillamente una mala señal de pertenencia y casi una rebeldía hacia el partido que cualquier político pertenece. En busca de una cotización individual.

    El culebrón protagonizado por Insaurralde tuvo su estreno con esa foto, del cual participaron la esposa de Massa, Malena Massa y la por entonces novia del lomense, la modelo Jesica Cirio. En los principales despachos de la Rosada y la Casa de Gobierno bonaerense, la confusión reinó por un instante, pero rápidamente las conjeturas se enfilaron a observar que Insaurralde tenía pensado fugarse al Frente Renovador o en todo caso, amagar con hacerlo para poder cotizarse dentro del FpV y poder ser “el único candidato a gobernador”. Para cualquier ciudadano común la situación es sorpresiva. ¿Cómo podía ser que un candidato que acaba de asumir su banca por un sello político, a días esté mostrando señales de fugarse a otro? Para el casi 33 por ciento del electorado que lo votó en octubre del 2013, por ser el candidato elegido por Cristina para encabezar la lista de diputados nacionales del oficialismo, la desazón fue más grande y poco a poco empezó a sonar más fuerte la palabra “traición”. El pasado reciente.

    Esas quejas, o más bien motivos informales-periodísticos que dio Insaurralde para argumentar su renuncia a su banca tienen una cuestión de fondo. Desde una simple lógica, si cualquier político que fue elegido por su espacio para comandar una lista electoral, ganar, asumir un lugar importante, pero a los pocos días de ese logro ya da señales de acercamiento con el principal espacio contrincante, ¿puede esperar un trato especial por sus compañeros de bancada? Es ilusorio pensar que algún partido político aplauda y abra las puertas de cualquier proyecto presentado por un par que se sospecha tiene intenciones de abandonar el barco. Pero todo el 2014 fue así. Insaurralde jugó al misterio, se manejó siempre con la premisa y sospecha de fugarse a las costas massistas. Preso de su objetivo individual, vio que su jugada de mostrarse con Massa no le dio los resultados esperados dentro del FpV y tan sólo provocó un severo cortocircuito. La tensión generada como presagio.

    El propósito del lomense poco a poco se fue convirtiendo en una obsesión. Desde su bunker político en sus oficinas de Puerto Madero, Insaurralde y su equipo de trabajo se dieron cuenta que siendo un “diputado más”, que “no sobresale” y además, mirado con recelo por todos sus compañeros de partido, el objetivo de ser un candidato a gobernador con chances de ganar se vería afectado seriamente. De ese modo, la vuelta a la intendencia de Lomas de Zamora ya estaba pensada en los primeros meses de este 2014. Se manejaron distintas fechas, pero finalmente se decidió que sería diciembre el mes de renuncia. Mientras tanto, Insaurralde siguió afinando su contacto con Massa y varios intendentes del Frente Renovador. Se llevaron adelante varias reuniones cumbres, donde el lomense quiso imponer sus condiciones, las mismas que lo estaban alejando del kirchnerismo. Por otro lado, aprovechó el conocimiento que tuvo gracias a las elecciones legislativas y se convirtió en un “candidato top” de la política bonaerense. Deambuló por la mayoría de los programas de la farándula nacional y aprovechó al máximo su relación con Cirio, que se coronó con un casamiento que fue una de las postales del año de los programas de entretenimientos. La farandulización de la política como marca personal.

    Es cierto que el lomense supo capitalizar muy bien esa forma de hacer política y que lo llevó a ser uno de los políticos más conocidos de la arena política. Pero es válido recordar que esa plataforma no podría haber sido real si es que Cristina no lo hubiera elegido como el hombre para comandar la lista de diputados nacionales del kirchnerismo. Una anécdota muy comentada en los pasillos del ambiente político-periodístico es que hace poco más de un año, cuando se ponía el nombre “Insaurralde” en el buscador de Google, los primeros resultados que aparecían eran del exjugador de Boca Juniors, el prolijo defensor Juan Manuel Insaurralde. Ahora, la suerte cambió para el lomense y gracias a los factores citados, es que su nombre es el que aparece en esos primeros podios cibernéticos. Vientos a favor.

    Las reacciones de la renuncia de Insaurralde en el kirchnerismo fueron diversas. Desde la Casa Rosada intentaron no darle mayor relevancia a la figura del lomense. “Es una decisión de carácter estrictamente personal y política, por lo tanto, cada uno es responsable de sus propias decisiones y no tengo más para opinar”, afirmó el jefe de Gabinete, Jorge “Coqui” Capitanich. Pero dos que salieron con los tapones de punta fueron el ministro de Defensa, Agustín Rossi y el senador, Aníbal Fernández. En declaraciones a ANDigital, el funcionario nacional apuntó duro: “No sirve la clase de dirigentes como Insaurralde”. Y sobre su renuncia agregó: “Es algo extraño porque todos trabajamos para que Insaurralde hiciera la elección que hizo y también es extraño que no haya estado en el debate sobre el Código Procesal Penal (…) Si bien ratifica su pertenencia al espacio político, en sus declaraciones deja abierta la duda sobre lo que pasará de acá en adelante y esa clase no le sirve a la política argentina”. Por su parte, el legislador nacional, también descargó artillería pesada y bien a su estilo manifestó: “Que tome las decisiones que quiera tomar y las diga, por lo menos por respeto a tanta gente que creyó en él y que él, evidentemente, se cagó en esa gente, nada más que por eso”. Las reacciones a nivel nacional.

    En el terreno provincial las reacciones fueron similares. Desde la platense calle 6 el gobernador Daniel Scioli dijo que “se veía venir”, mientras que su jefe de Gabinete, Alberto Pérez expresó: “Que cada uno defina su posicionamiento político. El del gobernador y el de quienes lo acompañamos es claro”. Así mismo, la ministra de Gobierno Cristina Álvarez Rodríguez dijo en diálogo con el programa Superlógico (FM Keops 90.1 La Plata) que “respeta esa decisión y que es de carácter personal”. La postura de la Gobernación se sitúa de la misma forma al de La Rosada, ya que se piensa que la movida de Insaurralde no tiene que ser relevante y “no hay que darle mayor trascendencia”. Sin embargo, en los despachos de La Plata, ya observan el próximo paso del lomense: su fuga formal al massismo en marzo de 2015, según adelantaron desde Lomas de Zamora. En ese sentido, los principales armadores sciolistas ya adelantaron una premisa: “Es difícil explicar ante la sociedad una traición a Scioli”. ¿Por qué el sciolismo plantea esta situación? Porque durante la campaña del 2013 fue el gobernador quien estuvo junto a Insaurralde en cada acto electoral, lo contuvieron e incluso sonó como el “candidato sciolista” para la gobernación. Un viejo amor pasado.

    Pero las discrepancias y problemas que Insaurralde aún genera en el FpV se van aplacando en vista de su casi inminente pase y de manera curiosa las controversias se trasladaron al Frente Renovador de Sergio Massa. El deseo del lomense de ser “el único candidato” a gobernador del espacio que lo seduzca ya despertó las internas dentro del massismo y los recelos de los otros anotados. Uno que desde hace años -en tiempos que ambos comulgaban en el kircherismo- tiene una calamitosa relación con Insaurralde es Darío Giustozzi, quien desde un primero momento se quejó y amagó incluso con irse a su distrito -Almirante Brown- si es que el lomense desembarcaba en el massismo. Giustozzi aspira a ser el candidato de Massa en la Provincia y más allá de los competidores internos, cuenta con una suerte mínima de predilección. Pero la llegada del exdiputado nacional le complica el panorama. No es el único, otro que ya dio señales de fugarse de la tropa massista ante la llegada del lomense es el radical intendente de San Isidro, Gustavo Posse. “Yo no soy quien dice quién entra o no entra al Frente Renovador. El año pasado nos juntamos unos dirigentes y dijimos que buscábamos ser distintos y esta incorporación no es nuestro norte, es de las peores gestiones (…) Insaurralde toda la vida fue secretario privado de los (empresarios) del juego. Fue secretario privado de Rossi, el presidente de Lotería y Casinos (…) Yo no voy a competir contra el dinero de un sector del juego”, dijo enfático. Los ecos que comienzan a retumbar.

    Más allá de las postulaciones de Posse, quien desde hace meses está en un periodo de distanciamiento con el massismo, motivo que lo llevó a mantener conversaciones con el PRO de Mauricio Macri e incluso especular con una posible fuga, la llamada “mesa chica” del massismo también salió a mostrar sus diferencias ante la llegada de Insaurralde. El alcalde de San Martín, Gabriel Katopodis, quien además suena como candidato a vicegobernador de Giustozzi, salió a marcar la cancha: “Tenemos muy buenos candidatos. Están recorriendo la Provincia, son competitivos, van a ir a una interna, y de ahí saldrá legitimado el candidato a gobernador que represente el FR”. Por la vereda de enfrente, están los intendentes Joaquín De la Torre (San Miguel) y José Eseverri (Olavarría). “No sé qué decisión tiene sobre su futuro político, lo que sé es que es un dirigente que tiene voluntad de opinar sobre los problemas de la Provincia. La idea del FR es tener los mejores 135 candidatos a Intendentes en la Provincia y confluir con candidatos a gobernadores que representen la preocupación de esos candidatos a Intendentes”, dijo el alcalde massista de extracción radical. Por su parte, el jefe comunal peronista desplegó: “Como siempre, seguimos con los brazos abiertos para recibir a aquellos que piensen en la construcción de la Argentina del futuro”. Diferencias internas en ebullición.

    La primera temporada del culebrón de Insaurralde ya tuvo su final. Renunció a su banca en el Congreso Nacional y volvió a la intendencia de Lomas de Zamora para catapultar su candidatura a la gobernación. Su fuga hacia el massismo es casi un hecho y marzo del 2015 es la fecha que está en agenda. Los problemas que las indefiniciones del lomense traían al Frente para la Victoria, ahora parecen haberse trasladado al Frente Renovador. Sus pretensiones de ser “el único candidato” para el Sillón de Dardo Rocha traerán más temporadas a la novela política que quiso y quiere seguir protagonizando.-

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