17 Jul. 2019 | 17:32
17 Jul. 2019 | 17:32
Bitácoras bonaerenses

El péndulo se posa sobre las internas del massismo por la gobernación 2015

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  • Las pujas dentro del Frente Renovador por el Sillón de Dardo Rocha van tomando tensión. Los cinco precandidatos anotados le trasladaron su malestar a Sergio Massa. El tigrense los habilitó para que armen listas propias cada uno. La sombra de Insaurralde a la que se suma la de De Narváez.

    La balsa de Martín Insaurralde está cada vez más alejada de las tierras del Frente para la Victoria y el desembarco en las costas del Frente Renovador se acerca. Ya se plasmó su renuncia a la banca que ocupada en el Congreso Nacional y su retorno a la intendencia en Lomas de Zamora. Por ahora ese paso previo a una fuga está hecho y desde Puerto Madero, bunker político del lomense, sostienen que ahora la estrategia va a ser bajar un poco la exposición rimbombante hasta los primeros meses del año que se acerca. Sin embargo, la estrategia por estas horas sigue teniendo una bitácora clara: pisar suelo massista en marzo del 2015. El rumbo premeditado.

    Seguramente cuando Insaurralde plasme su pase al Frente Renovador desde el kirchnerismo salgan -por protocolo político- a condenarlo, a recordarle lo “mucho” que trabajaron por su campaña a Diputado Nacional en el 2013, incluso a tildarlo de “traidor” o de ser el “nuevo Borocotó” de la política nacional. Desde el sciolismo apuntarán a la misma lógica, quizá con algo más de mesura, pero dejando en claro que Insaurralde “traicionó” a Daniel Scioli. Pero sólo serán formalidades, porque la conexión que alguna vez hubo con el lomense, hace rato se perdió. Todas las pujas, internas y polémicas que se desataron por las pretensiones del marido de Jesica Cirio ya fueron canalizadas en el oficialismo. Ahora, ese escenario se traslada de a poco al massismo con los mismos condimentos. Las pujas que esperan estallar.

    No es fácil para Sergio Massa luchar todos los días con los egos de los cinco precandidatos por su espacio que aspiran a competir por la gobernación bonaerense. Todos se jactan de ser los que “pusieron mucho” para que el Frente Renovador gané las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires y los que “primero creyeron” en la proyección presidencial del tigrense. La lista oficial de inscriptos en la carrera por el principal sillón bonaerense se compone con los diputados nacionales, Darío Giustozzi y Felipe Solá; los intendentes Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas) y el radical massista Gustavo Posse (San Isidro), así como la diputada provincial, Mónica López. Un quinteto explosivo, con serias diferencias y recelos entre todos. Incluso, cuando el posible arribo de Insaurralde era un simple rumor, estos políticos ya mostraban sus cañones y se disparaban entre todos algún que otro tiro. Las internas del massismo “puro”.

    Pero la casi inminente llegada de Insaurralde hizo que esas pujas internas quedarán en segundo plano y el espanto que generó esa posibilidad hizo que la mayoría de los aspirantes de ese quinteto conjugará una suerte de presión a Massa para que reconociera sus candidaturas. El tigrense comprendió los reclamos y convocó a los cinco mencionados a un almuerzo en Tigre, donde también participó Juan José Álvarez en su rol de jefe de campaña. La idea de ese cónclave: contener a los cinco precandidatos, habilitarlos para que compitan de manera casi formal por la gobernación y también definir las reglas del juego. “Somos los que ponemos la guita para la campaña y vos pones los candidatos. Esto no cierra por ningún lado (…) Queremos que cada uno de nosotros defina las listas”, fue el punto común que dijo uno sobre la mesa, que actuó de vocero del quinteto llevando el malestar conjunto. Massa aceptó la petición y abrió el juego. Habilitó a cada uno de ellos a que armen sus listas desde consejeros escolares, concejales, intendentes y legisladores provinciales en las ocho secciones electorales. Pero dentro de esa negociación dejó claro un punto clave: la lapicera única la tendrá él para armar la lista de legisladores nacionales. Los puntos del nuevo acuerdo.

    Según los asistentes al almuerzo hubo un momento donde se habló sobre la llegada de Insaurralde al massismo y también la de Francisco De Narváez que anda nuevamente buscando algún espacio político donde refugiarse. Massa esquivó hablar en detalle del lomense: “Ustedes son los candidatos”, repitió más de una vez sin abundar en explicaciones. La cuestión no se terminó allí, más allá de que el quinteto consiguió el aval para armar listas, aún hay preocupación por los arribos de “MI” y el “Colorado”. “Tuvimos una reunión el lunes el Tigre y fue muy clara la situación de nuestra precandidatura y no estaba Insaurralde con nosotros. Para mí no es candidato, no está dentro del Frente Renovador, por lo tanto no lo considero como candidato”, dijo tajante Mónica López, en diálogo con el programa Superlógico (FM Keops 90.1 La Plata). Ante la consulta de que si las puertas del massismo están abiertas para el desembarco del lomense, agregó: “Insaurralde tiene que explicar por qué votó la Ley de Abastecimiento, tienen que explicar por qué votó el Código Civil, tiene que dar algunas explicaciones a la sociedad antes de arrimarse al Frente Renovador”. Una llegada que molesta.

    Bajo ese marco, el quinteto rápidamente volvió a acoplarse, a jugar juntos ante el espanto y dejaron trascender que ya habría posibles fórmulas para la carrera por la gobernación. En esa nueva jugada surgió que una lista podría estar compuesta por Darío Giustozzi acompañado en la vice por Gabriel Katopodis, intendente de San Martín y uno de los pocos integrantes de la llamada “mesa chica” del massismo que se muestra con reticencias a la llegada del lomense. La otra estaría compuesta por la fórmula López-Posse o Posse-López, que sin perder el tiempo ya se muestra recorriendo la provincia en distintos actos decorados con fotos conjuntas. Son globos de ensayo que hasta julio del 2015 -cuando se definan las listas finales que compitan en las PASO- seguirán aparecieron en la atmosfera política del massismo. Pero los pronósticos más confiables sostienen que a las Primarias no van a llegar más de dos listas para la gobernación. Además, está la posibilidad siempre latente que Giustozzi -viejo enemigo político de Insaurralde- enojado, resigne su candidatura y se repliegue en Almirante Brown. También sobrevuelan los coqueteos que Posse tiene con el PRO de Mauricio Macri. Opciones de contingencia sobre la mesa.

    La cumbre que el quinteto plasmó con Massa despertó la reacción de uno de los pilares de la llamada “mesa chica” del massismo. El intendente de San Miguel, Joaquín De la Torre, quien auspicia y desea la llegada de Insaurralde al Frente Renovador, salió a marcarle la cancha al quinteto. “No es momento de armar listas, no hay que apresurarse. Falta mucho y ni siquiera Massa lanzó su candidatura”, dijo en un claro mensaje. “Los intendentes venimos trabajando en el armado de las distintas secciones electorales, y la idea es seguir unidos con un mismo objetivo común; que Sergio Massa sea presidente en 2015 (…) Ese objetivo no debe perderse por mezquindades o aspiraciones personales, debemos seguir buscando consensos y sumando gente valiosa al espacio para construir la Argentina que viene”, agregó. Las internas massistas aumentan tensión.

    Las discrepancias sobre el arribo de Insaurralde y De Narváez, como los resultados que tuvo el almuerzo del quinteto en Tigre, hicieron que los caciques territoriales que tiene el massismo salieran a hacer escuchar su voz. Se sabe que dentro de la “mesa chica” del Frente Renovador De la Torre y el intendente de Olavarría, José Eseverri, hacen público su deseo de que el lomense sea parte de la tropa de Sergio Massa. Es tan así, que el miércoles de la semana que pasó tuvo lugar otro cónclave importante del massismo. En Malvinas Argentinas Cariglino ofició de anfitrión en una reunión donde asistieron Katopodis, Eseverri y los intendentes Raúl Othacehé (Merlo), Luis Acuña (Hurlingham) y Sandro Guzmán (Escobar). El malvinense, si bien es parte del quinteto de anotados para la carrera por la gobernación, decidió mostrarse como líder del grupo de alcaldes massistas con peso territorial y también dejaron un mensaje claro. “Casi al final (de la reunión) ya despidiéndonos hablamos del tema, con algunos de acuerdo y otros en desacuerdo, pero si vienen Insaurralde y De Narváez bienvenido sea”. La voz de los caciques.

    Las pujas internas en la búsqueda del Sillón de Dardo Rocha estallaron en el massismo mucho tiempo atrás. Pero la sombra de Insaurralde, a la que se agrega la de De Narváez, hicieron que las discrepancias tomen otro volumen. Esta competición por un mismo objetivo genera un polvorín que con la cercanía del cierre de listas sea difícil de controlar para Massa. “Mucho cacique, pero poco indio”, profesa la frase popular, transformada ahora en una bomba de tiempo para el massismo en el objetivo de poder lograr comandar la provincia más importante del país.-

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