08 Aug. 2020 | 23:37
08 Aug. 2020 | 23:37
Bitácoras bonaerenses

El FpV agita sus internas, mientras el ‘Colorado’ sacude el barco massista

  •   |  
  • La premisa naranja de Mariotto “Scioli presidente, Randazzo gobernador” tuvo su primer eco en un intendente. De a poco, la carrera por la Gobernación va tomando forma en el oficialismo. En el Frente Renovador, en tanto, Francisco De Narváez sigue despertando recelos en los demás anotados que aspiran al Sillón de Dardo Rocha.

    La carrera por la Gobernación bonaerense empieza a tomar color. Los distintos jugadores siguen observando el tablero, analizan, piensan su próximo movimiento. Algunos cuentan con buenas cartas, se sienten seguros, otros mastican bronca porque sus cartas son bajas, pero siguen apostando. El juego recién comienza.

    Tras el silencio casi obligado que la polémica muerte del fiscal Alberto Nisman provocó en las filas del kirchnerismo bonaerense, de a poco, los anotados para el Sillón de Dardo Rocha comenzaron a retomar sus estrategias de cara a las PASO de agosto. Quien agitó el tablero político fue el vicegobernador, Gabriel Mariotto, al cambiar su chip y posicionar de forma pública a Daniel Scioli como “el candidato de la unidad” del peronismo y postular a su vez a Florencio Randazzo como el “mejor” aspirante a la Gobernación, hablando de “una fórmula de lujo” con este esquema. Las palabras teñidas de naranja del titular del Senado, fueron recibidas con aplausos y sonrisas en Calle 6, pero en el randazzismo provocaron la ira y las declaraciones cruzadas. El nuevo mensajero sciolista.

    Pero para gracia de Mariotto, sus posturas políticas dejaron de estar en soledad y esta semana que pasó encontró coincidencia en un intendente bonaerense. Gustavo Arrieta, exministro de Asuntos Agrarios de Scioli, se encolumnó en el discurso del vicegobernador y aprovechó la visita que hizo el mandatario a Cañuelas para expresar los mismos deseos: “Coincido absolutamente con el sentido y la idea del vicegobernador (…) Scioli sería un excelente presidente y Randazzo un extraordinario gobernador”, dijo el jefe comunal. Al mismo tiempo, intentó aclarar sus resonantes dichos y enfatizó: “Estas cuestiones las tiene que definir el devenir político, e indudablemente la palabra de la presidenta Cristina Fernández de Kichner”. Aclaraciones, por si acaso.

    El escenario para Mariotto presentó otros senderos, de color naranja. Quedarán en la simple anécdota política los tiempos en que era el “comisario político” de Scioli, quien fuera enviado por Olivos a controlar al Gobernador. Con el pasar de los sucesos, su suerte cambió y los astros dejaron de sonreírle. Mariotto quedó dolido porque desde hace tiempo no le atienden el teléfono en la Casa Rosada. Después de muchas cavilaciones, sabe que sus chances de ganar la Gobernación bonaerense son pocas. Aislado del kirchnerismo duro, su nueva jugada –según cuentan allegados– apunta a posicionarse con Scioli y, en caso de que llegue a la Presidencia de la Nación, poder ubicarse en un lugar estratégico para sus proyecciones políticas tras el cumplimiento de su mandato como vice. El sueño del titular del Senado es obtener un cargo futuro en la AFSCA, donde ya supo estar. El plan post 2015.

    Desde el otro costado de las aguas del FpV, la dupla que en algún momento sonó para la presidencia y la gobernación volvió a dejar un encuentro con una clara señal política. El director ejecutivo de la ANSeS, Diego Bossio, también candidato a gobernador por el kirchnerismo, visitó Chivilcoy –tierra de Florencio Randazzo– y, juntos, posaron para los flashes periodísticos. Entre elogios mutuos, Bossio no escatimó flores y le tiró más de una al chivilcoyense: “Florencio tuvo la capacidad para formar un gran equipo de trabajo y recuperar un emblema de todos los argentinos: el ferrocarril. Él es uno de los grandes dirigentes políticos que tiene a disposición la Presidenta de la Nación”. El FpV y la multiplicidad de opciones bonaerenses.


    De Narváez sigue marcando la agenda del massismo bonaerense

    Sumergido en las tensas internas del massismo por la competencia para la Gobernación, Sergio Massa realizó –esta semana que pasó– un gran cónclave para intentar calmar las agitadas aguas que De Narváez tiñó de colorado. En el distrito de Malvinas Argentinas, gobernada por Jesús Cariglino, se juntaron intendentes y legisladores bonaerenses para trazar la línea de acción de cara a las PASO de agosto. El intento de apaciguar la marea.

    Según informaron desde Tigre, los alcaldes acordaron brindar una “ayuda escolar complementaria” para los empleados de sus municipios, que se sumará a los 700 pesos otorgados por el Gobierno nacional a partir del 1° de marzo. Pero el dato más jugoso de esa gran tertulia fue que Massa habilitó el juego en los municipios del Frente Renovador, con lo cual las Primarias tendrán más sentido, dado que los intendentes podrán tejer acuerdos locales con otras fuerzas. Pero se plasmó también una cláusula especial sobre este tablero: en los municipios donde gobierne un massista sólo se realizarán internas si el intendente lo avala. Bajo ese pergamino, ahora, los distintos actores podrán enfocar sus movimientos en negociaciones distritales con referentes del PRO y otros espacios políticos. En el caso de algún municipio que no esté gobernado por un massista, hay vía libre para armar más de un lista inclusive. Giro y cambio de estrategia.

    El movimiento de Massa fue apuntado sobre todo a calmar los recelos de los barones del Conurbano que comulgan por ahora en el massismo. Se sabe que tanto Cariglino, como Luis Acuña (Hurlingham) y Sandro Guzmán (Escobar), mostraron por lo bajo en los últimos meses su descontento al “permiso” que dio el tigrense a referentes locales del massismo en sus distritos para comenzar a armar. Los caciques bonaerenses no olvidan su lógica de poder y supervivencia extensiva en el mismo, y pegaron el grito en el cielo cuando “su territorio” estaba siendo caminado por “colegas” del mismo espacio. De todos modos, fieles a sus movimientos históricos de permanencia en el poder, varios intendentes de peso del Conurbano no dudan en manifestar en distintas tertulias políticas que “hasta último momento” estarán con distintas opciones donde poder jugar y plegar su candidatura, tal el estilo de Gustavo Posse, abiertamente aceptado por el sanisidrense en una entrevista con ANDigital. El viejo juego de los barones.

    Por otra parte, varios de los precandidatos para la Gobernación aún no terminan de masticar su bronca y siguen quejosos por el estrellato con que Francisco De Narváez se muestra en el massismo. Por ahora, la llamada “mesa chica del massismo” banca al ‘Colorado’, basada en la lógica de que “no importa quién sea, mientras mida bien y tenga chances de ganar”. Ah, y tenga una jugosa billetera.

    Sumergido en esas predilecciones de coyuntura, De Narváez agitó nuevamente el tablero político con una nueva idea. En declaraciones a Clarín, destacó: “En la provincia de Buenos Aires hay que hacer una gran interna de toda la oposición para terminar con el kirchnerismo. Hay muchos dirigentes del Frente Renovador que pensamos lo mismo”. Las extrañas declaraciones del exdueño de Casa Tía no cayeron del todo bien en el seno del massismo. Muchos referentes dejaron trascender que el ‘Colorado’ “se cortó sólo” y “habló por él mismo”. Pero para tranquilidad del armado bonaerense del Frente Renovador, la incipiente propuesta de De Narváez fue descartada por las esferas del PRO, de la UCR y también del GEN. Un dato que también dejaron estas declaraciones fue que ante la consulta sobre la idea de que “un gran acuerdo opositor” se pudiera plasmar a nivel nacional, De Narváez dijo: “Ojalá. Pero en la Provincia sé que la podemos hacer”. ¿Señales o deslices?

    La cuestión de De Narváez seguirá trayendo más rispideces entre los anotados para disputar el Sillón de Dardo Rocha. Darío Guistozzi, Mónica López y Felipe Soláquien este viernes visitó La Plata, se reunió con los seis precandidatos a intendente del FR y se diferenció de los demás aspirantes a gobernador de su espacio al decir que “tengo más experiencia que ellos; sé qué no hice y qué hice bien. Conozco el interior mejor que ellos y el Conurbano también”– cuentan hasta 10 cada vez que se muestra como el candidato estrella del massismo. Pero no sólo estos dirigentes tienen recelos con el ‘Colorado’, hay distintos legisladores bonaerenses e intendentes del interior que tienen viejas peleas políticas que aún no han sido resueltas. El dilema para estos precandidatos mutó de Martín Insaurralde a De Narváez. Hablando del lomense, él y su esposa, la bella Jesica Cirio, prefirieron despejarse un poco ante tanta adrenalina política y siguen de vacaciones en la Polinesia. Su posible arribo al Frente Renovador sumará más pesadillas a los sueños del tridente Guistozzi-López-Solá.

    volver arriba

    Política

    Economía

    Gremiales

    Municipios

    Interés general

    Policiales y Judiciales