17 Nov. 2017 | 23:47
17 Nov. 2017 | 23:47
Bitácoras bonaerenses

Vidal, el “peronismo PRO” y el objetivo 2017

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  • Los armadores políticos de Gobernación aceleraron la convocatoria a peronistas con “anclaje territorial” para empezar a diseñar el tablero electoral del año que viene. Resurgen sobre la escena algunos dirigentes desterrados del FpV/PJ que en los últimos años ya comulgaron con más de dos espacios políticos.

    Mientras el país sufre un nuevo aumento en el precio de los combustibles (10 por ciento desde el 1º de mayo y 31 por ciento en total desde diciembre de 2015), la inflación sigue creciendo y María Eugenia Vidal y Daniel Scioli se cruzan en declaraciones periodísticas sobre la “herencia quebrada” o la “provincia parada”, la estrategia y táctica política diagramada desde Gobernación va tomando forma de cara a lo que será el escenario electoral 2017. En los principales despachos de Calle 6 confiesan que se pusieron a pensar en los planes electorales los primeros días de este 2016. “Es inevitable”, sostiene la plana mayor de Gobernación. La lógica no es nueva, todo proyecto político está sujeto a los exámenes electorales, en el país son cada dos años y las legislativas ofician de un testeo de los dos primeros años de gobierno y cómo se perfilarán los dos que quedan. Pero este escenario está sujeto a las promesas del Gobierno nacional de que en el segundo semestre la situación económica mejorará. El contexto político-económico.

    El tablero bonaerense es fundamental para el sustento y el proyecto a largo plazo de Cambiemos; nada nuevo, la provincia de Buenos Aires es el primer bastión para cualquier Gobierno nacional de turno. En ese plano, la imagen de Vidal es de gran valor para la Rosada, es la dirigente del PRO con mejor imagen y que ante la sociedad ha podido esquivar la caída de las percepciones de imagen que tienen, por ejemplo, de Mauricio Macri. En ese sentido, como se dijo en esta columna, el primer paso que dieron desde Calle 6 fue el objetivo de normalizar el partido PRO bonaerense y enfocarse en la búsqueda de la lista de unidad –nada más y nada menos– con Vidal como la candidata a presidir ese espacio. Este plan tiene sus variantes: por un lado, MEV saca una amplia ventaja en la interna del PRO en la Provincia en desmedro de Jorge Macri y Emilio Monzó y, por el otro, será quien tenga la lapicera para confeccionar las listas seccionales para las legislativas bonaerenses del 2017. La plataforma necesaria.

    Como segundo paso dentro de este objetivo, la estrategia del naciente “vidalismo” es sumar a todo peronista dispuesto a comulgar en su doctrina, reclamo que María Eugenia venía escuchando de los pocos justicialistas que al momento integran su espacio. El “anclaje territorial” es una carencia que sufre el PRO, sobre todo en el Conurbano bonaerense. Este plan va más allá de la actual alianza con la UCR y la Coalición Cívica, y de la normalización del partido PRO en la Provincia. Bajo el ala de auspicio de los principales despachos políticos de Gobernación, el diputado bonaerense Manuel Mosca está generando acercamientos con diversos peronistas. En las últimas semanas se mostró con Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera, viejo caudillo peronista de la tercera sección electoral (precisamente, de Avellaneda), quien –recordemos– se fugó del FpV al Frente Renovador de Sergio Massa en 2014 y semanas antes del cierre de listas, en el 2015, volvió a fugarse para ser “sciolista” dentro del FpV, al menos –claro está– durante el período electoral. El martes de la semana pasada, el otrora senador provincial y referente de Avellaneda compartió una recorrida con Mosca, el ministro de Desarrollo Social, Santiago López Medrano, y la diputada nacional Gladys González. La postal no es nueva, “Cacho” Álvarez ya se mostró con dirigentes del PRO bonaerense cuando, a mediados de marzo, participó de una cena con el intendente de Lanús y principal protagonista de los “Panamá Papers”, Néstor Grindetti, y el diputado bonaerense Mario Giacobbe –quien responde a Darío Giustozzi– para empezar a diagramar el “peronismo PRO” en el distrito que comanda el kirchnerista Jorge Ferraresi y, de ahí, extenderse a toda la tercera. Días más tarde, Mosca recorrió La Matanza junto a la diputada de Peronismo Bonaerense, Mónica López, quien también comulgó con el massismo, pero descontenta por no poder ser precandidata a Gobernadora, pegó el portazo y semanas antes de las elecciones de octubre se fue a los brazos del sciolismo. En las altas esferas de la Gobernación saben que la tercera sección es un punto débil de Cambiemos y que el kirchnerismo/peronismo aún mantiene su fortaleza allí. “Cacho” Álvarez y Mónica López no están solos en la conformación de la “pata peronista” del PRO, también se suman otros viejos (algunos dirán “añejos”) dirigentes, como Osvaldo Mércuri, Federico Scarabino y el propio Giustozzi. La conversión de los “peronistas PRO”.

    Pero surge un gran dato que no pasa desapercibido. Estos dirigentes mencionados quedaron huérfanos de espacios y juego dentro del PJ bonaerense y del kirchnerismo, de muchos –incluso– dicen que están “jubilados dentro de la política”. Esto no parece ser un problema para Calle 6, porque su lógica es que estos dirigentes “atraen peronismo” y “generan territorio”. Según pudo saber ANDigital, su estrategia para empezar con el armado electoral del año que viene es que “en el Conurbano, hay que sumar peronismo”, sobre todo en la conciencia de que ni el PRO, ni la UCR tienen el despliegue que pueden aportar estos dirigentes. Por otro lado, desde las primeras planas del “vidalismo” afirman que todos estos dirigentes “no buscan candidaturas” y que su aporte sería logístico. Sin embargo, en los pasillos de la política queda un margen de duda para saber cuáles son las verdaderas apetencias que tendrán estos viejos peronistas en la permanente sed de poder que se sabe poseen. Los costos del reclutamiento.

    La formación del “peronismo Pro” no sólo se concentra en tercera; otro peronista que ya casi tiene firmados los papales de incorporación al PRO es el intendente de San Nicolás, Ismael Passaglia, un viejo conocedor de las mañas política y amante del juego del péndulo, donde siempre se muestra entre dos espacios. El fin de semana pasado, este alcalde no dudó en auspiciar la cumbre del PJ bonaerense de la segunda sección que organizó Fernando Espinoza y hasta posó sonriente en fotos abrazado al matancero. Fiel a su estilo péndulo, a las pocas horas se mostró en una reunión con Vidal. Cabe recordar que, en su momento, Passaglia jugó al límite al péndulo entre el FpV y el Frente Renovador, hasta finalmente decidió quedarse en el Frente para la Victoria. En este 2016, para Calle 6 es muy importante “tenerlo cerca”, porque afirman que su distrito tiene gran peso en el armado de la sección y cerrar un acuerdo con este alcalde significa tener controlado a una gran porción de ese territorio. El reclutamiento para el “peronismo PRO” se va completando con los aportes del exintendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino (actual asesor del Gobierno provincial); el exsenador Aníbal Asseff, quien es referente de Moreno y que ocupa un cargo en el Banco Nación, y el intendente de San Miguel, Joaquín De la Torre quien, peleado con el entorno familiar de Massa, abandonó el barco del tigrense y está cada vez más cerca de MEV. Todo el trazado político viene de la mano del ministro de Gobierno, Federico Salvai, y apuntalado en el territorio por Mosca, Grindetti y algún ministro bonaerense que pueda colaborar. Ejes y bases del armado.

    El escenario trazado por la Gobernación tiene su vertiente interna en el intendente de Vicente López, Jorge Macri, y en el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, quienes quieren ser parte del armado político-electoral para el año que viene. Se sabe que, en silencio, Jorge Macri y Monzó están enfrentados con Vidal y, además, la interna de Calle 6 tiene una derivación en el Gobierno nacional con los roces que existen con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Uno de los puntos que más fue cuestionado es lo que estos sectores llaman “generosa concesión” que Vidal le dio a Massa en la Provincia, con la otorgación de distintos cargos y –sobre todo– la presidencia de la Cámara de Diputados bonaerense. Con ese contexto, ya se van diseñando quienes serían los candidatos a senadores nacionales por la Provincia. Jorge Macri, como premio consuelo, tiene su lugar casi asegurado. El ministro de Educación de Nación, Esteban Bullrich –quien hace dos años registró domicilio en Junín– cuenta con la bendición de Frigerio, y Monzó es, por otro lado, un nombre puesto. También hay lugar para Elisa “Lilita” Carrió, siempre y cuando esté dispuesta, o que siga integrando Cambiemos para cuando se armen las listas. Asimismo, quedaría saldar el lugar para el radicalismo, que también está sumergido en sus internas y discusiones, y espera poder tener mejores lugares en las listas del 2017. Desde la plana mayor de Gobernación afirman que en agosto o septiembre se van a realizar las elecciones normalizadoras del PRO bonaerense, con la candidatura de Vidal. La primera mitad del 2016 se acerca y, si no hay ningún cambio rotundo, en junio del 2017 se estarían cerrando las listas para las elecciones legislativas. Queda un año y poco más para que Vidal y sus armadores construyan el diseño de su tablero electoral.

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