11 Dec. 2017 | 23:46
11 Dec. 2017 | 23:46
Bitácoras bonaerenses

La recta final: Temores y opciones de cara a las PASO

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  • Cuáles son los cambios de estrategia que implementaron en Cambiemos para revertir el escenario. La diferencia entre Cristina y Cambiemos, que sería irremontable. Los roles de Massa y Randazzo.

    Cristina, Vidal, Massa y Randazzo.
    Cristina, Vidal, Massa y Randazzo.

    El tiempo de descuento ya está en marcha, los cronómetros que marcan la cuenta regresiva comienzan a tomar protagonismo. Los nervios se hacen presentes, las mesas están llenas de encuestas, opciones y trazados. Nadie quiere cometer errores de último momento, todos esperan las bondades divinas para lanzar alabanzas por uno o dos puntos más en las mediciones. La hora de la verdad, la primera, se acerca.

    El 11 de agosto termina la campaña de cara a las PASO, la primera de las dos grandes batallas. El 13 finalmente se conocerá cuál es el termómetro electoral real del escenario bonaerense actual. Esa “gran encuesta”, como a muchos les gusta denominar a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Las preocupaciones rondan en todos los búnkeres, pero principalmente en los del oficialismo, como así también en la Casa Rosada y la Gobernación. Es válido, su gestión va a ser evaluada por la ciudadanía, como ocurre para cualquier Ejecutivo en una elección legislativa. Pero los temores tienen un motivo y se basan en los números que no acompañan, como se hubiera esperado que lo hicieran. Si bien en la última semana desde la plana mayor de Cambiemos afirmaron que comenzaron a crecer, las diversas encuestadoras dicen lo contrario. Hace pocos días, la consultora Ricardo Rouvier & Asociados (la única que en el 2015 pronosticó que María Eugenia Vidal lideraba las encuestas) realizó un resumen comparativo de distintos sondeos electorales de cara a las PASO. En su estudió comparó los resultados de las encuestadoras Analogías, Hugo Haime, Management & Fit, Raúl Aragón, Aresco, CEOP, González y Valladares, Opolit, OPSM, Query, Taquion, CIGP y Rouvier & Asociados. Una muestra completa.

    El promedio tomado de los resultados de todas las encuestadoras, arrojó que la intención de votos de los bonaerenses ubica a Cristina Fernández de Kirchner con un 33,7 por ciento; Esteban Bullrich, 28,5; Sergio Massa, 19,3 por ciento; Florencio Randazzo, 5,7 por ciento; Néstor Pitrola, con 2,6 por ciento, y Fernando “Pino” Solanas, con el 1,3 por ciento. Este estudio, al igual que los que manejan en Calle 6 y en el Instituto Patria, muestra a la expresidenta como ganadora de las PASO. El tablero es ese, sobre el cual los estrategas electorales de Vidal y sus candidatos se manejan y analizan los movimientos. En la mesa política de Cambiemos las sensaciones son diversas: optimismo, resignación y hasta cierto temor se posan en distintos puntos del tablero. “Es una elección difícil, tenemos a un candidato nuevo enfrentando a una expresidenta”, confiesa, a modo de análisis frío, un armador bonaerense del oficialismo. Ninguna novedad, Esteban Bullrich es prácticamente un desconocido para el grueso de la población bonaerense y su instalación no ha sido eficaz en esta campaña. Pero la esperanza (palabra favorita en Cambiemos) también tiene lugar dentro los pronósticos: “Cristina tiene un techo bajo, nosotros estamos en pleno crecimiento, ganamos por uno o dos puntos”, proclamó el mismo armador, en una mezcla de pronóstico y expresión de deseo. Los números adversos.

    Parte de las esperanzas de Cambiemos están cimentados en el cambio de estrategia electoral que ordenaron plasmar desde La Rosada por mandato del gurú ecuatoriano, Jaime Durán Barba, a quien cariñosamente Elisa Carrió lo llama “el teñido”. De la primera orden que Mauricio Macri dio en el inicio de la campaña, de “no confrontar”, de “no hablar ni mencionar a Cristina”, se derivó a la mención y confrontación directa contra la expresidenta. La encargada de apuntar los cañones fue Vidal, quien durante variadas entrevistas que hizo en los últimos días disparó directo contra Cristina y los candidatos de Unidad Ciudadana. Hasta antes del cierre de listas del 24 de junio, la polarización con Cristina era la opción que más servía a La Rosada y a la Gobernación. El escenario cambió con CFK candidata, la irrupción de un nuevo estilo, acompañado por el crecimiento sostenido en los sondeos. Con esa novedad, los estrategas de Cambiemos ordenaron “no hablar más de Cristina” e incluso intentaron apagarla y esmerilarla en su estrategia de campaña. La primera opción.

    ¿Cuáles fueron los motivos por los que Cambiemos dio un vuelco de timón a su estrategia? Surgen variadas respuestas, no siempre cargadas con anuncios de éxito. Pero en Balcarce 50 y en Calle 6, y de la mano de Durán Barba, observaron que “deslizar que se pierde, para poder ganar” puede ser un buena táctica discursiva. Por un lado, apuntar a generar un efecto contrario ante el “temor” de una Cristina ganadora y con proyecciones presidenciales para el 2019. Así hacer que el sector más anti-K de la sociedad, que está analizando apostar a Massa y manifestar un “voto bronca” con Cambiemos, se inclinen a votar por los candidatos de Vidal de manera “forzada”. “Si le va tan bien a Cristina, ¿por qué no recorre la Provincia ni muestra su lista? ¿Qué es lo que impide que alguien que tiene tanto apoyo de la gente no pueda recorrer y mirar a los ojos a los bonaerenses?”, lanzó Vidal en un acto desde Pilar, como primera muestra de esa nueva estrategia. Reflotar la polarización viene de la mano con los primeros “anuncios buenos” en materia económica que, con gran emoción, son mostrados por el oficialismo como factores que puedan hacer pensar en un triunfo de sus candidatos. El dato de que las obras aumentaron 17 por ciento interanual en junio, mientras que la producción fabril trepó 6,6 por ciento, siendo las mayores alzas desde que asumió Macri, son dos cifras que desde el oficialismo y las corporaciones mediáticas repiten con gran pompa. Así como que en la Provincia, ARBA anunció que la recaudación bonaerense creció más del 40 por ciento y que se genera un “avance en la actividad económica”. Sin embargo, los analistas económicos sostienen que tiene “gusto a poco” y que la sensación en el bolsillo de la gente es que “ese crecimiento aún no llegó”. Esa sensación, con frialdad, es repetida por muchos sectores de Cambiemos, que ponen paños fríos sobre estas novedades. Dos factores para cambiar el rumbo.

    Pero, más allá de los vaivenes de la economía, los trazos de Cambiemos para el último tramo de campaña se enfocan en instalar la derrota anticipadamente con dos caminos internos: perder por poco en agosto y revertirlo en octubre, bajo un escenario de polarización, o que el casi desconocido Esteban Bullrich le gane a Cristina, con un efecto “batacazo” y se corone en octubre con un amplio margen de diferencia. Este escenario deseado, soñado por Macri, Vidal y la tropa de Cambiemos, requiere que se observe muy bien qué rol tendrá Massa y 1País en estas PASO. “No nos sirve un Massa tan bajo, mientras más fuerte está Sergio, más votos le saca a Cristina”, analiza un integrante de la mesa electoral de Vidal. Asimismo, desde Cambiemos esperan sacarle al tigrense votos con el efecto polarización. “Hay que instalar el triunfo de Cristina para sacarle votos a Massa”, dice sin tapujos otro armador bonaerense. Es que en las últimas horas, el posible “batacazo” de Bullrich se posa sobre la idea de que si Cristina gana por “uno o dos puntos” o pierde por la misma diferencia, es Randazzo el que le “saca votos”, pero que en caso de un mano a mano Unidad Ciudadana vs. Cambiemos, esos votos “no volverían” hacia la expresidenta. Con algo de risa socarrona, ironía y quizá de confesión, muchos armadores bonaerenses de Cambiemos llaman al espacio del chivilcoyano “la lista muletto de Vidal”. El análisis de que un triunfo ajustado de Cristina en agosto, sería complicado para encarar en octubre. Las fichas sobre el tablero.

    Pero, más allá del voto vergonzante, de los indecisos, de las sorpresas que tienen guardadas las urnas, la jugada de Cambiemos muestra que tiene muchos riesgos. Si bien las encuestas, que más allá de ser cuestionados, acusados y desvalorizados, siguen marcando el pulso de la clase política. “Si en agosto perdemos por 5 puntos, perdemos en octubre”, confiesa, temeroso, otro armador bonaerense de Cambiemos. Ese temor asoma en Calle 6, donde incluso la lógica que se maneja es que 4 puntos de diferencia podrían ser letales para Vidal, sus candidatos en la “madre de todas las batallas”. Esa diferencia también es la “ideal” para el Instituto Patría y encaminarse tranquilos hacia la elección de octubre. Mientras tanto, Vidal, maratónica, es la cara de la campaña (“es la candidata”, como dijo Gladys González) y lleva de la mano a todos sus candidatos para que los conozcan. “Mariu” apuntó contra Cristina, quiere un mano a mano. La expresidenta continúa con su campaña, aceitando su nueva versión, no le responde. Ella dialoga con Macri o, más bien, lo cuestiona. El electorado, ¿enfocará su decisión en un duelo Cristina-Vidal o en los candidatos reales?

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