13 Dec. 2017 | 17:29
13 Dec. 2017 | 17:29
Bitácoras bonaerenses

¿Un peronismo “unido” sin Cristina?

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  • La aldea peronista vuelve a poner en eje de discusión la “unidad” con o sin Cristina. La foto de intendentes con Pichetto. El rol de CFK. El objetivo 2019.

    CFK esta semana en el Teatro Roma de Avellaneda.
    CFK esta semana en el Teatro Roma de Avellaneda.

    Estamos a menos de quince días para la realización de las elecciones legislativas, cuando el veredicto de las urnas finalmente sentenciará quién se consagrará con los laureles: Cristina Kirchner y Unidad Ciudadana, o Esteban Bullrich y Cambiemos. Mientras ambos espacios despliegan toda su batería electoral para intentar sumar un voto todos los días, la gran aldea del peronismo, siempre dispuesta a las contingencias y explosiones, comenzó a mover sus cimientos con la mira en dos escenarios: los resultados del 2017 y las elecciones presidenciales del 2019. Todas las vertientes del peronismo comienzan a moverse, nuevamente el eje es CFK y en distintas direcciones los peronistas giran en torno a ella. Movimientos sobre el escenario.

    Esta semana que pasó, en la siempre caldeada aldea peronista sucedieron hechos para diversas interpretaciones con ecos dispersados por los rincones. El miércoles, el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, fanático de las redes sociales, posteó en su cuenta personal de Twitter una foto junto a los alcaldes Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Santiago Maggiotti (Navarro) y el camaleónico Miguel Ángel Pichetto, presidente del bloque PJ-Frente para la Victoria del Senado de la Nación. La foto no hubiera tenido la explosión que tuvo, si el protagonista de la visita no hubiera sigo el rionegrino, quien desde que Cambiemos llegó a la presidencia se volvió a adaptar a los nuevos tiempos y se volvió anti-cristinista. Los análisis irrumpieron sobre el tablero, algunos apuntaron rápidamente a sostener que los tres alcaldes -que alguna vez formaron parte del Grupo Fénix que comandó la ultra-k intendenta de La Matanza, Verónica Magario- estaban pidiendo pista para llevar sus barcos a un puerto peronista sin Cristina, como es la idea que el camaleónico Pichetto pregona en su nueva versión. En los pasillos del Congreso se sabe que el exkirchnerista, exduhaldista y exmenemista imagina, junto a la liga de gobernadores, un peronismo sin el liderazgo de CFK y hasta se animó a repetir varias veces que tampoco quiere a la expresidenta en la bancada que él conduce. Idea, claro, que choca con el sector de Unidad Ciudadana que, por el contrario, sueña con la idea de una CFK presidenta de ese bloque. Miedo a perder privilegios.

    Sin embargo, surgieron también otras versiones que apuntaron a que el encuentro en el despacho de Pichetto no fue un acto de rebeldía de los intendentes, sino que la propia expresidenta no pretende estar afuera del bloque que conduce el senador rionegrino y envió a los alcaldes a entablar acercamiento con el camaleónico legislador de cara a lo que será su desembarco en la Cámara Alta. Sobre ese plano, también hay fuentes que apuntan a que la visita de los alcaldes está enmarcada en esa búsqueda de la “unidad del peronismo”, que diagraman intendentes, legisladores y referentes que están enrolados en Unidad Ciudadana. Desde hace un tiempo, los jefes comunales, el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, y hasta la propia Cristina hablan de “unir al peronismo”. Incluso, se planteó la idea de unir todos los bloques del peronismo en la Legislatura bonaerense y abrir el diálogo con los espacios que conducen Sergio Massa y Florencio Randazzo. El factor común.

    Sean de las diversidades que fueran, el peronismo se une a la hora del síndrome de abstinencia de poder que padece desde el 2015, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. En su conjunto, se une en los deseos de volver a tener el poder, esa es la verdad. Las discrepancias, propias de sus internas calmas y explosivas, surgen a la hora de dilucidar qué camino tomar y quién será ese líder/conductor que el gen peronista necesita. Los dilemas actuales del movimiento recaen en esa particularidad. En este tramo electoral, el grueso de los intendentes del peronismo tuvo que enfilarse detrás de la figura de Cristina por pragmatismo puro: es la que tiene los votos y en sus distritos la gente pide por ella. Más allá de una derrota electoral el 22, CFK es la única capaz de garantizar que el destino del peronismo no sea similar al de la UCR después del 2001. Desde intendentes K, como Jorge Ferraresi de Avellaneda, filo K como Verónica Magario de La Matanza, y hasta anti-K como Alejandro Granados de Ezeiza, se plegaron a la boleta de Unidad Ciudadana que conduce Cristina, primero para esquivar esa derrota, y segundo para asegurar la gobernabilidad en sus distritos. Ni Randazzo ni Massa, los otros dos que buscan liderar al peronismo, daban las garantías para complacer a esa tropa. El pragmatismo peronista.

    Sin embargo, esa tropa, esos centuriones peronistas tienen la fidelidad hacia el conductor frágil y endeble. Con una Cristina senadora, con su banca en el Congreso y con la atención que seguramente tendrán todos sus movimientos y, hasta incluso, con la derrota en octubre sobre su espalda, el peronismo en general abre nuevamente la discusión para “renovarse” y encontrar un nuevo conductor que los devuelva a los sillones de poder en el 2019: los que fueron de Rivadavia y Dardo Rocha. En ese plano, tanto la Liga de Gobernadores como el camaleónico Pichetto sueñan un peronismo “unido sin Cristina”. Para la pelea presidencial 2019 seguramente el peronismo del interior del país clamará por uno de los suyos como candidato, ante un largo período de la hegemonía bonaerense. Desde esta gran provincia, sin una derrota en las urnas de Cristina, los nombres de Massa y Randazzo están más debilitados. El tigrense hipotecó parte de su caudal político en una elección que, de antemano, era polarizada y, de paso, paga el precio de haberse abrazado con Margarita Stolbizer quien, por las dudas, ya repite por todos lados que la “unidad del peronismo” es cosa del pasado. El chivilcoyano quedó encerrado en su soberbia y rencor, ruega por no hacer un papelón en octubre y quedar quinto debajo de la izquierda. En política, el liderazgo se discute con votos, que son el poder real. Y en este tramo electoral la que tiene una importante porción de votos reales es Cristina, que más allá de que sean bonaerenses, en la cuenta nacional es una cifra nada despreciable. Calculadora en mano.

    Sobre todo este escenario, es válido hacer un ejercicio de periodismo y la consulta a la fuente. ¿Es posible un peronismo unido sin CFK? Hasta antes del período electoral, todos los periodistas conjeturábamos con el pensamiento de Cristina. Las versiones y los off the record eran nuestras guías a la hora de hacer los análisis, ante la falta de la palabra de la expresidenta. Pero ahora, en este nuevo tiempo, cuando en más de una ocasión Cristina dio entrevistas, se puede apelar a la palabra real de la principal protagonista que tiene el peronismo. En el primer reportaje que dio en este período electoral al portal Infobae habló del 2019 y la unidad del peronismo. “Te voy a dar una primicia, si en el 2019 yo soy un obstáculo para el peronismo, no voy a ser ningún obstáculo… voy a hacer todo lo necesario para que el peronismo y un frente amplio gane las elecciones”, aseguró. “¿Se excluye?”, fue la repregunta: “Si esto impide la unidad y ganar, no tengas dudas”, completó Cristina.

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