17 Nov. 2017 | 20:19
17 Nov. 2017 | 20:19
Bitácoras bonaerenses

Vidal apuesta a las divisiones del peronismo para aprobar el Presupuesto 2018

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  • Desde Gobernación apuran el trámite y quieren un “tratamiento exprés” de la norma. La división del peronismo no sólo abarca a los diversos bloques, sino también a particiones internas entre sus miembros. Las quejas de los intendentes oficialistas y opositores.

    Entre las Cámaras de Diputados y Senadores bonaerenses está la última palabra a la Ley de leyes.
    Entre las Cámaras de Diputados y Senadores bonaerenses está la última palabra a la Ley de leyes.

    Los músculos que dejaron el contundente triunfo de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires –derrota de Cristina Fernández de Kirchner mediante– envalentonaron al oficialismo en su búsqueda de aprobar el proyecto de Presupuesto 2018 de 630 mil millones de pesos, con un pedido de endeudamiento de 85 mil millones y la Ley Fiscal. La idea de la Gobernación es tener la norma aprobada antes del 10 de diciembre, previo al recambio legislativo. Los tiempos apremian y desde la administración bonaerense ordenaron a sus espadas legislativas tener la ley aprobada “lo antes posible”. Con ese mandato, desde la Cámara de Diputados su presidente, Manuel Mosca, convocó a una sesión para este jueves 9 de noviembre con el fin de buscar llegar a los consensos para aprobar la medida. Dato no menor, en una extraña jugada, el Ejecutivo provincial presentó la llamada “Ley de leyes” la semana posterior a las elecciones (el viernes 27 de octubre), cuando en realidad, como estipula la ley, lo tiene que hacer antes del 31 de agosto, como fecha límite. Es cierto que hace diez años que ningún Gobernador cumple con ese mandato, aunque también lo es que desde Calle 6 especularon con los resultados electorales para enviar a la Legislatura el texto. Si bien después del 10 de diciembre Cambiemos tendrá más legisladores propios –ya que en Diputados logrará un bloque de 43 legisladores, a sólo 4 de la mayoría simple, y en el Senado tendrá uno de 29, que poseen quórum propio y a apenas dos escaños de los dos tercios–, la segunda minoría con mucha fortaleza será Unidad Ciudadana, con un bloque del Frente Renovador muy reducido y la casi inexistencia de monobloques o fuerzas menores. Casi un mano a mano entre Cambiemos y Unidad Ciudadana. El nuevo escenario legislativo.

    Es por eso que Calle 6 aceleró los pasos, ya que la actual conformación del Parlamento bonaerense, que caduca el 10 de diciembre, es más favorable a María Eugenia Vidal. Las divisiones que tiene el peronismo en sus diversas bancadas, más el “opoficialismo” autodestructivo que seguirá practicando el Frente Renovador y los aliados, generan que se presente un escenario menos conflictivo para aprobar la “Ley de leyes”. En los pasillos de la Legislatura de habla de un “trámite exprés”, incluso en el peronismo saben que en los cinco bloques de las dos Cámaras existen disidencias y muchos legisladores ya avisaron a Calle 6 que darán su voto de aprobación. Las miradas con desconfianza apuntan principalmente a los bloques que se alinearon a la malograda candidatura de Florencio Randazzo. En Diputados, la bancada Peronismo para la Victoria-FpV comandada por el Movimiento Evita –de la mano de Fernando “Chino” Navarro–, repetirá el guión del 2016 y ya aceitó contactos con Gobernación para dar votos en el recinto. Similar plan tienen en el Senado los randazzistas del Bloque Peronista. Dato no menor, en la bancada FpV-PJ, compuesta por kirchneristas, randazzistas y de otras vertientes, también existen divisiones internas, sobre todo en los que terminan sus mandatos el 10 de diciembre. Muchos ya especulan con que cerca de cinco legisladores ya tendrían acordado su apoyo al Prepuesto 2018 que envió la Gobernadora. Pero esas peculiaridades no son sólo rasgos distintivos en los randazzistas, en los bloques más “puros” como el FpV en Diputados y el FpV-PJ en el Senado (con hegemonía de La Cámpora), también hay dispersión interna y, para sorpresa de muchos, hay legisladores de estas bancadas que halagaron el Presupuesto diseñado por el ministro de Economía, Hernán Lacunza, algo que muchos entendieron como una señal de aprobación al proyecto. En dato particular de estas bancadas “ultra-K” es que las miradas de desconfianza no sólo apuntan a los “no Cámporas”, sino también a muchos que integran la agrupación que dirige Máximo Kirchner. Gobernación necesita contar con dos tercios de los votos para aprobar los permisos de endeudamiento, lo que equivale a 62 en Diputados y 31 en el Senado. En los poroteos de los últimos días, fuentes de Cambiemos afirmaron que el número “está muy cerca de concretarse”. Divisiones tras la derrota electoral.

    Pese al escenario favorable para Cambiemos, las discrepancias sobre varios puntos de la “Ley de leyes” son rechazados de forma contundente por un sector del peronismo. El miércoles 1º de noviembre, en el Anexo del Senado, se gestó el primer encuentro del peronismo para analizar el proyecto enviado por Vidal. Al cónclave lo encabezaron la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, y el titular del PJ Bonaerense, Fernando Espinoza, más algunos intendentes y legisladores del arco peronista. El dato llamativo fue la notoria ausencia de los intendentes del Conurbano, quienes nuevamente se muestran como un factor de poder dentro del peronismo y se posicionan como los que lograron contundentes triunfos en sus terruños. El silencio de los alcaldes dejó mucha tela para cortar, ya que la experiencia del 2016 mostró que las divisiones y duelos de egos de los jefes comunales fueron aprovechados por el oficialismo, quienes lograron un triunfo en las votaciones. Como trasfondo, no sólo está la “renovación” del peronismo y el posicionamiento para el 2019, sino también la disputa por la conducción del PJ Bonaerense, que tendrá elecciones el 17 de diciembre, si no sucede alguna contingencia de por medio. Sobre ese escenario surgen las figuras de los alcaldes Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Gustavo Menéndez (Merlo), ambos referentes de la tercera y primera sección respectivamente. Según pudo saber ANDigital, Insaurralde quiere volver a ser el nexo con Gobernación, repitiendo la experiencia del 2016. Pero, esta vez, Menéndez también quiere ese lugar, y asimismo tiene buenos contactos con Calle 6. Mientras tanto, Magario adelantó el rechazo del peronismo al proyecto de Presupuesto y endeudamiento pretendidos por Vidal. “Es un Presupuesto que nos parece inviable, un presupuesto que no se condice con la realidad bonaerense y con lo que realmente hay que ir desarrollando en esta Provincia”, sentenció la matancera. Primeras posturas de cara al debate.

    Además de estos puntos, surge un factor de conflicto novedoso en esta discusión. Se trata del “Pacto Fiscal” que Vidal pretende sellar con los 135 intendentes bonaerenses. La medida apunta a obligar a los municipios a destinar el 85 por ciento del Fondo Educativo que se recibe del Gobierno Nacional a obras monitoreadas por el Gobierno provincial. Desde el peronismo alertaron que esta pretensión “atenta contra la autonomía municipal” y hasta más de un legislador se animó a decir: “Vuelve el látigo y la chequera, pero de manera formal”. El malestar por el Fondo Educativo también se dispersó por la propia tropa de intendentes de Cambiemos. Los alcaldes oficialistas tampoco aprueban la idea y ya pegaron el grito en el cielo. Asustados y molestos se juntaron y pidieron una “reunión urgente” con Lacunza para analizar la medida y poner sobre la mesa de descontento un posible “futuro económico comprometido”. Las discrepancias por el Fondo Educativo dejaron de lado la discusión que tanto jefes comunales oficialistas como opositores querían dar por la reedición del Fondo de Infraestructura Municipal (FIM) para el 2018. Ministros bonaerenses que fueron a explicar la “Ley de leyes” a la Legislatura adelantaron que el Ejecutivo no tiene pensado reeditar ese Fondo; sin embargo, desde Gobernación deslizaron que podría volver a ser parte del 2018 si es que los intendentes insisten con el pedido. La idea de Calle 6 es usar el FIM para negociar otros puntos del polémico Presupuesto. La carta comodín de la “Ley de leyes”.

    Desde el Ejecutivo y el Legislativo bonaerense aseguran que el proyecto de Presupuesto 2018 “sube la obra pública, baja el déficit y baja los impuestos”. “Es lo que queríamos hacer desde hace un par de años”, aseguran. En cuanto al “Pacto Fiscal” sostienen que el objetivo “es de sentido común” y apunta a que “el gasto corriente no suba más que la inflación, que la planta municipal no suba más que la población, que la deuda sea una proporción razonable de los recursos, que no se traslade la herencia negativa al siguiente”. Se viene el primer intento de Vidal y su tropa legislativa para aprobar la “Ley de leyes”, el peronismo está preso de sus divisiones, el Fondo Educativo se torna como el foco de discusiones entre intendentes opositores y oficialistas con Gobernación. El tiempo corre y el 10 de diciembre se acerca.

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