21 Jun. 2018 | 13:20
21 Jun. 2018 | 13:20
Bitácoras bonaerenses

De la mano del PJ, Vidal la vuelta va a dar…

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  • La Gobernadora logra que el paquete de leyes sea aprobado rápidamente en la Legislatura. La mano de Insaurralde y sus legisladores. El escenario del Bapro y miedos sobre una reforma en el IPS.

    Fuerte operativo de seguridad dispuesto en la Legislatura para la aprobación del régimen previsional del Bapro.
    Fuerte operativo de seguridad dispuesto en la Legislatura para la aprobación del régimen previsional del Bapro.

    La gobernadora, María Eugenia Vidal, puede pasar unas fiestas con una gran victoria política sobre su hombro y brindar por la efectividad que sus nuevos aliados políticos plasmaron sobre la nueva Legislatura. MEV tomó una decisión contundente, en la segunda quincena de diciembre lograr aprobar el paquete de leyes que envió a la Legislatura, bajo el nuevo esquema que permitió que Cambiemos tenga un poder de suma de bancas que hacen que, en lo numérico, requiera de pocos votos más para aprobar leyes trascendentales. Es válido recordar, una vez más, que Cambiemos cuenta en el Senado con un bloque de 29 legisladores, que poseen quórum propio a sólo dos escaños de los dos tercios y en Diputados tiene un bloque de 44 voluntades, a apenas cuatro de la mayoría simple. Con esa tropa, en la sesión especial del Senado, “Mariu” se sacó un peso de encima y logró aprobar sin problemas la Ley ART para la Provincia, la cual estuvo trabada durante meses en las comisiones de la Cámara Baja, ante los rechazos de toda la oposición. Horas más tarde, en la polémica, explosiva y violenta sesión extraordinaria del jueves 14 de diciembre, Vidal logró que la Legislatura aprobara gran parte del “paquetazo” de leyes que requirió. Tras la represión policial a gremios en las puertas del palacio legislativo, a minutos de la irrupción al recinto del intendente de Ensenada, Mario Secco, y gracias al quórum del autodenominado “bloque de los intendentes”, el oficialismo aprobó la nueva Ley de Ministerios que modifica la estructura ministerial eliminando subsecretarías y otras áreas que –según Gobernación– permitirá “ahorrar” a la Provincia 600 millones de pesos. La obligatoriedad de presentación de Declaraciones Juradas para el Poder Legislativo, que se acopla al decreto de Vidal que obliga a los miembros del Poder Ejecutivo y los altos mandos de la Policía Bonaerense y el Servicio Penitenciario, así como la Emergencia en Seguridad. Victoria clara en el 1er Tiempo.

    La violencia fue la protagonista de esa primera batalla legislativa, el clima se puso más tenso. Las miradas apuntaban al “bloque de los intendentes” y el “pacto político” que el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, selló con Vidal, con el efecto del apoyo disimulado (al menos en teoría) de las leyes que impulse el oficialismo. Otras miradas se fijaron en la imputación judicial a Secco por su ingreso al recinto de Diputados, la posibilidad de cárcel para el alcalde y uno de los fiscales del caso, Marcelo Romero, de conocidos vínculos con el PRO platense. Dato no menor, dos días después de la segunda sesión extraordinaria, el domingo 17 la fórmula de los intendentes Gustavo “Tano” Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría) se consagró como la nueva conducción del PJ bonaerense. Ese marco fue el que tuvo la sesión del martes 19 de diciembre. Esa jornada, 800 efectivos de la Policía Bonaerense desplegaron un megaoperativo alrededor de la Legislatura, para que los diputados y senadores traten el proyecto de cambio en la edad jubilatoria de empleados del Banco Provincia de 57 a 65 años, eliminación de jubilaciones de privilegios a Gobernador, Vicegobernador y legisladores y cambios en el régimen de las cooperativas. Desde su conocimiento el texto sobre el Bapro despertó las críticas de La Bancaria, gremio conducido por Sergio Palazzo, como el arco de los gremios bonaerenses alertados por un fantasma que sobrevuela el terreno jubilatorio: “La reforma al Bapro es el pie de playa para reformar del IPS”. La mayoría de los legisladores opositores anticiparon su negativa a apoyar el proyecto y se quejaron de que el “oficialismo quería un tratamiento exprés” de proyectos de gran trascendencia para los bonaerenses. La queja no es errada, el paquete de la gobernadora fue enviado a la Legislatura el martes 12 de diciembre, dos días antes de la primera sesión. En general, los legisladores de la oposición alertaron que los proyectos no pasaron por comisiones y “no hubo tiempo para estudiarlos en profundidad”. Pero la orden de Vidal a su tropa fue “aprobarlos sí o sí” y sus espadas legislativas tenían que obedecer ese mandato como sea. Además, desde Nación esperaban los gestos de la gobernadora para empezar a desembolsar los giros provenientes del nuevo “Pacto Fiscal”. Movimiento de piezas sobre el tablero previo.

    La sesión del martes 19, desnudó completamente la alianza entre Insaurralde y el “bloque de los intendentes” con Vidal. El jueves anterior, en Diputados, Cambiemos no tenía los números para lograr dos tercios y sancionar sobre tablas la reforma del Bapro. Ese martes, el escenario estaba apto para conseguirlo con mayoría simple, siempre y cuando se lograra quórum para iniciar la sesión, de la mano de algunas ausencias de diputados de la oposición en sus bancas. Efectivamente, ante la anunciada negativa tajante a aprobar la ley y dar quórum por parte de los bloques de Unidad Ciudadana-PJ, Peronismo Kirchnerista y del Frente Renovador, Vidal hizo valer el acuerdo con Insaurralde y la bancada PJ-Unidad y Renovación (el “bloque de los intendentes”), y se plasmó una vieja y conocida jugada sobre el recinto, para darle el “ayudín” a Cambiemos. El oficialismo logró el quórum necesario para iniciar la sesión, porque en las cuentas previas, con las ausencias ¿programadas?, con los votos necesarios le alcanzaba para sancionar la polémica reforma. Fueron cuatro legisladores del “bloque de intendentes” comandados por el exalcalde de Florencio Varela, Julio Pereyra, quiénes se sentaron en su bancas y abrieron la puerta para que la sesión de inicio. La jugada de esos legisladores fue tan evidente que segundos después de comenzar la sesión Pereyra huyó de su banca, salió del recinto y no volvió más en toda la jornada. Pero no fue el único “ayudín” que tuvo Cambiemos, la diputada Alejandra Martínez del bloque Convicción Peronista, espacio referenciado en el Movimiento Evita y en Florencio Randazzo, también aportó su granito de arena para dar el quórum. Los favores opositores.

    El sistema rotativo que se ingeniaron para lucir desde la bancada de “los intendentes”, fue la permanente presencia de tres de sus legisladores en el recinto (en total son siete). Así, Marisol Merquel, Fabiana Bertino, Federico Otermin y Juan Manuel Cheppi más el fugado Pereyra, alternaron entre salidas e ingresos del recinto, siempre sin descuidar que el oficialismo no pierda el quórum. El momento más tenso del debate fue cuando entre charlas y negociaciones sobre el recinto los diputados de Unidad Ciudadana-FpV, el Frente Renovador, Peronismo Kirchnerista y el Frente de Izquierda acordaron irse del recinto, para que el oficialismo pierda el quórum y no se pueda votar la reforma jubilatoria al Bapro. Pero tres legisladores del “bloque de los intendentes” -Merquel, Otermin y Bertino-, más Alejandra Martínez, si bien dijeron estar en contra de la reforma y de haber votado en desacuerdo, no se movieron de sus bancas y garantizaron el quórum, donde el oficialismo con sus propios votos ganó la votación 44 a favor contra 4 en contra, con el resto de los legisladores afuera de sus bancas. Las críticas sobre estos cuatro legisladores fueron letales, no sólo desde Unidad Ciudadana o del massismo, sino de empleados del Banco Provincia y los medios de comunicación bonaerenses. La jugada comandada por Insaurralde desde las sombras, puso sobre la lupa a los cuatro legisladores, que más allá de sus posturas personales, fueron carne de cañón de esa batalla legislativa. Un trasfondo obvio, que no supera ni la más rústica trama de suspenso. Votar a favor o en contra, al final quedó para el libro de actas de esos cuatro legisladores, dado que la pulseada real estaba en el quórum. El poroteo y el conteo diputado por diputado.

    Por eso, la ayuda de Insaurralde y los intendentes que se quedaron con el control del PJ bonaerense, no sólo se dio en el recinto, sino en las ausencias en la sesión. De los siete diputados de PJ-Unidad y Renovación faltó Patricia Moyano, esposa del Osvaldo Cáffaro, intendente de Zárate. Ausencia fundamental. Patricia Cubría que integra con Alejandra Martínez el bloque Convicción Peronista, y a quien se la vio en el edificio de la Legislatura ese martes, pero nunca bajó el recinto. Guillermo Escudero de Unidad Ciudadana-FpV, hombre de la 8va Sección del espacio del exintendente de La Plata, Pablo Bruera, que según contaron estaba de viaje en Europa y Ricardo Lissalde del Frente Renovado, de quien en los pasillos de la Legislatura dicen que “debajo de la camisa tiene una remera de Cambiemos”. Esas ausencias fueron fundamentales, dado que en la suma y ante una votación por mayoría simple, la oposición en su conjunto podría haber no aprobado la ley en la votación. De los 92 diputados, Cambiemos tiene 44 y los bloques opositores en suma 48. Con 45 votos podrían haber frenado la norma. Por eso, los faltazos a la sesión, pero sobre todo la rotación evidente que dieron en sus bancas desde el PJ-Unidad y Renovación, hizo que la oposición no se anime a dirimir la puja por el voto en contra, ya que no alcanzaba el número. Ante las polémicas, en declaraciones a la prensa Merquel, vicepresidenta de la Cámara de Diputados gracias al acuerdo Insaurralde-Vidal, expresó: “El cálculo era simple: si estábamos todos sentados, la ley no pasaba de la Cámara de Diputados. No hay otra cuestión”. Lo que la diputada -referente del intendente de Saavedra, Hugo Corvatta y alfil de Insaurralde-, no recordó fueron los faltazos de cuatro legisladores y la notoria rotación en el recinto que practicaron desde su bancada. Éxito vidalista en la jugada preparada.

    En el Senado, escenario más favorable a Cambiemos, las escenas insólitas también tuvieron su momento. El oficialismo necesitaba de algunas ausencias para poder tratar el proyecto “sobre tablas” con dos tercios de los votos. La curiosa ausencia de José Luis Pallares y Fernando Carballo, los dos integrantes del bloque Frente Renovador permitieron a Cambiemos dar inicio a la sesión. Ambos ingresaron al recinto una vez que ese trámite estuvo cumplido. Ante los airados reclamos de sus pares de Unidad Ciudadana y otros que bajaban de los palcos, Pallares esbozó una insólita excusa: “Fui a hablar con un diputado de mi espacio para armonizar el discurso de hoy cuando me enteré que había comenzado la sesión”. Finalmente, y tras un largo y trabado debate, el oficialismo impuso su mayoría de 29 votos contra 17 de la oposición, En la Cámara Alta, los massistas fueron los que brindaron el “ayudín”. Dato no menor, en los despachos del Senado, son varias las voces que dejan entender que estos dos legisladores armaron sus barcas para arribar a las costas de Cambiemos muy pronto. Victoria legislativa de Vidal en trámite exprés.

    Vidal logró que la nueva Legislatura, con sobresaltos y escenas insólitas, apruebe en trámite exprés el paquete de leyes que envío para su rápido tratamiento. La mano de Insaurralde y los intendentes que se quedaron con la conducción del PJ bonaerense, con su versión “dialoguista” del peronismo, fue la ayuda que Cambiemos necesitó para lograr sus objetivos, cimentada en el pacto que el lomense y la gobernadora sellaron. El 2018 adelanta que será un año de bastante y tensa actividad legislativa. ¿El autonombrado “bloque de los intendentes” ocupará el lugar de opoficialismo que supo hacer gala el Frente Renovador hasta diciembre de 2017, de la mano del “pacto de gobernabilidad” que plasmaron Vidal y Sergio Massa? Desde el tratamiento del Presupuesto 2018, hasta el paquete de leyes de fin de año, por ahora la respuesta parece afirmativa. Sin embargo, el contexto no es el mismo que los dos años anteriores y el escenario social está más caliente. Versiones fuertes sostienen que en marzo del año que viene, una vez iniciadas las sesiones ordinarias, el próximo objetivo de Vidal y Cambiemos es reformar el sistema jubilatorio del IPS. Los augurios anuncian una conflictividad mayor a la desatada en el seno del Bapro y sus reforma, que dicho sea de paso, está en un impasse, gracias a la conciliación obligatoria dictada por el ministerio de Trabajo de Nación. Enero traerá a los bancarios en pie de guerra sobre esa reforma y al resto de los empleados bonaerenses sobre la posibilidad de cambios en el IPS. Insaurralde, los intendentes y sus legisladores, en un gran dilema.-

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