18 Feb. 2018 | 05:54
18 Feb. 2018 | 05:54
Bitácoras bonaerenses

Sonidos de “operativo reelección” para Vidal en la Provincia

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  • La búsqueda de un nuevo mandato de la Gobernadora es casi un hecho. Surgen las primeras pulseadas para la pelea por la vicegobernación 2019. El rol del peronismo.

    María Eugenia Vidal.
    María Eugenia Vidal.

    Cuando el eco de las elecciones legislativas de medio término dejó de sonar en el amplio universo político, y los aires calurosos de verano comienzan a diagramar lo que serán los próximos dos años de gobierno, es el momento en que empiezan a sonar las voces que preanuncian lo que todo gobernante tiene en mente desde el primer día que se sentó en el sillón de poder: la reelección. María Eugenia Vidal no es la excepción, busca un nuevo período para gobernar la provincia de Buenos Aires, sus alfiles lo dicen desde hace meses, aunque siempre como una declaración aislada. Sin embargo, con el arranque del 2018 las voces se comienzan a multiplicar y la propia Gobernadora se enfila en esa posibilidad. Viejas costumbres de la clase política.

    El 2018 traerá sin dudas varias discusiones internas en Cambiemos, como así también en el verdadero partido de poder: el PRO. Son varias las fuentes y las señales que coinciden en que Mauricio Macri buscará un nuevo mandato en 2019. El mismo objetivo lo tienen Vidal, en Provincia, y Horacio Rodríguez Larreta, en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, esos propósitos son la antesala de una interna que muchos anuncian será feroz, aunque ya por la sucesión de Macri en 2023. Los augurios y posicionamientos políticos en la actualidad pronostican que la interna por la candidatura presidencial será entre el poderoso jefe de Gabinete de Nación, Marcos Peña, y los propios Vidal y Larreta. Mientras tanto, las tácticas sobre esa estrategia avisan que el 2019 ahora está sobre los planes y que los dos gobernantes tendrán que lograr grandes victorias en sus distritos para poder ser competidores en esa carrera. Los requisitos.

    Está claro que la máquina electoral de Cambiemos es Vidal. Desde hace casi dos años es la política argentina con mejor imagen en el país y su peso electoral es indiscutible. “Mariu” se puso el hombro la batalla más difícil que el oficialismo tuvo en sus dos años de mandato: enfrentó en un tenso duelo a Cristina Fernández de Kirchner y, en su rol de madrina de sus candidatos, la derrotó en las urnas en octubre de 2017. Con esa impronta, esa fortaleza y la consolidación de su figura, MEV logró conformar una Legislatura más que favorable para la segunda parte de su mandato, que será fundamental para la gobernabilidad y los proyectos que quiera aprobar en el Parlamento bonaerense. Pero en la política nada está regalado y las buenas proyecciones, las sonrisas de popularidad, a veces ofician como un arma de doble filo y empujan a los actores a confiarse y descontar una victoria sin haber jugado el partido. Ese no parece ser el estilo de Vidal, al menos en principio. Durante la campaña de 2017, caminó día y noche junto a sus candidatos y participó de numerosos actos en donde le pidió el voto a la gente, para cerrar –en el último tramo– con un raid por los principales canales y radios dando entrevistas electorales. El estilo MEV.

    El primer fin de semana de este nuevo año, parte de ese operativo reelección se puso en marcha en uno de los programas que más títulos periodísticos dejan en la arena política. En el primer programa de la nueva temporada de almuerzos y cenas de Mirtha Legrand, la longeva diva, a su estilo, frontal y directa le pidió a Vidal que sea nuevamente a Gobernadora en el 2019.

    “Para mí va a ser candidata, ¿no quiere ser candidata usted?”, le preguntó la Mirtha, luego de que el periodista del diario Clarín y del canal América, Daniel Santoro –también en la mesa– asegurara que tanto Vidal en la Provincia, como Macri en la Nación, buscarían la reelección en 2019; un secreto a voces, dicho sea de paso. “Todavía no decidí, falta. ¿Para qué vamos a estar diciendo ahora lo que voy a hacer dentro de dos años?”, respondió “Mariu”, con su sonrisa característica, aunque Legrand le retrucó: “Piénselo, sea candidata”. Para salir nuevamente de una situación incómoda, la Gobernadora sostuvo: “Como si fuera tan fácil”. A lo que Mirtha redobló la apuesta: “La gente la va a votar María Eugenia, la gente la adora”. Como para darle un cierre a la situación, Vidal dijo: “Hay que hacer méritos todos los días, no hay que dormirse en los laureles”. La escena, planificada o espontánea, dispersó la semilla de un operativo que tarde o temprano comenzará a sonar en todos los rincones del extenso territorio bonaerense. No emulará el estilo peronista cimentado en el “operativo clamor”, pero tampoco será tan distinto. En principio, serán los medios periodísticos y programas amigos los que focalicen sobre la búsqueda de la reelección de la Gobernadora. Con esa instalación, tanto legisladores como intendentes se sumarán a las voces de un coro que pide por un nuevo mandato de Vidal. Diagramas y planes.

    Pero en el microclima de la política, el operativo ya está en marcha y casi no quedan dudas de que Vidal buscará un nuevo mandato, salvo alguna contingencia extrema. De hecho, muchos armadores del PRO, ultra confiados, ya proclaman seis años más de mandato de “Mariu” en la provincia más importante del país. Incluso, dato para nada menor, en los últimos días comenzó la puja por la candidatura para la vicegobernación en 2019. Anticipados o algo inseguros, esta semana corrió el rumor de que el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, “suena fuerte” para ser el compañero de fórmula de Vidal el año que viene. Es cierto que la Gobernadora tiene un especial afecto por el funcionario fanático de Independiente, y sobre todo por el trabajo que está realizando en la cartera más caliente de la Provincia. Según se escucha en algunos pasillos, en Gobernación la “Opción 1” para la candidatura a vicegobernador es Ritondo. Amén de que las internas del PRO bonaerense están calmadas desde hace tiempo, a la hora de pulsear por el poder siempre vuelven a escena. Otro que suena como posible compañero de Vidal es el intendente de Vicente López, Jorge Macri, primo del presidente de la Nación. Ambos dirigentes de peso en el espacio amarillo tienen en su pasado los deseos de tener el segundo sillón de más peso en la Provincia, e incluso el de más peso. Antecedentes y añorados deseos.

    En la previa al 2015, Jorge Macri hizo todo lo posible para recibir la bendición de su primo y ser candidato a Gobernador por Cambiemos. Su bajo peso electoral y su volatilidad política inclinaron la balanza en su contra. Pero las aspiraciones del alcalde bonaerense no terminaron allí. Tras el triunfo de MEV sobre Aníbal Fernández, Jorge Macri se autopostuló como el posible jefe de Gabinete. Ese deseo tampoco se concretó, dado que en su primer equipo de trabajo, Vidal decidió que esa figura no existiera y que la cartera de más peso –el Ministerio de Gobierno– quedara en manos de su mano derecha y armador político, Federico Salvai. El caso de Ritondo también tuvo sus particularidades. Cabe recordar que en una jugada insólita, allá por mediados de junio de 2015, Vidal confirmaba por Twitter que Ritondo sería su candidato a vicegobernador: una fórmula PRO pura. La novedad hizo estallar al radical Ernesto Sanz, principal operador de la UCR para plasmar el acuerdo en Cambiemos, y tras una tensa charla con Macri el anuncio duró poco y tuvo que dar marcha atrás. Finalmente, el boina blanca Daniel Salvador fue el compañero de fórmula de Vidal. Tras ese sacudón, en su destino bonaerense, Ritondo también pensó en que el traje de jefe de Gabinete le quedaría muy bien. Sin embargo, Vidal le dio otra misión y su lugar fue el Ministerio de Seguridad. Escenas de capítulos que pueden ser reeditados.

    Con esas aristas, de a poco, se va configurando el escenario para el operativo reelección de Vidal, incluso ya surgen los rumores sobre sus posibles compañeros de fórmula. En lo propio, “Mariu” cuenta con una gran ventaja sobre quienes serán sus competidores y no sólo por ser la gobernante de turno. Pero desde el lado de sus rivales, por ahora no surge ninguna figura que pueda contrapesar el volumen electoral de la Gobernadora. El peronismo, enfrascado en sus internas, dispersiones e individualidades, aún sufre el síndrome de abstinencia de poder, pero intenta lograr la ansiada unidad, que avanza a pasos muy lentos. En sus variables, la creación de un gran frente electoral que “incluya a todos” es una de las opciones que se ponen sobre la mesa para la discusión del 2019. Sin embargo, muchos dirigentes, por lo bajo, descartan un nuevo período de Vidal en la Provincia y le ven un poco más de chances en la batalla presidencial. Pero en ese juego hay trasfondos que son de gran preocupación para todo el arco peronista. Vidal no sólo busca la reelección, con proyecciones presidenciales, sino que pretende ganar en los bastiones peronistas que quedan –como La Matanza, Lomas de Zamora, Almirante Brown o Esteban Echeverría, entre otros– y desterrar definitivamente al peronismo de la provincia de Buenos Aires.

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