16 Nov. 2018 | 11:26
16 Nov. 2018 | 11:26
Bitácoras bonaerenses

El peronismo se diagnostica y sueña con volver el 2019

  •   |  
  • Diversos dirigentes peronistas confluyeron en un encuentro en Capital Federal donde se mostraron juntos kirchneristas, massistas y randazzistas. Hubo terapia conjunta y reflexiones.

    Postal del encuentro... ¿por la definitiva unidad?
    Postal del encuentro... ¿por la definitiva unidad?

    Pasaron más de dos años del aquella fatídica noche del 25 de octubre de 2015, cuando el universo peronista bonaerense se desmoronaba y observaba atónito como María Eugenia Vidal les arrebataba el Sillón de Dardo Rocha, tras 28 largos años de placiente hegemonía. El cimbronazo fue duro, devastador, la caída del peronismo en la provincia cobró sus efectos y su balcanización fue la protagonista de ese nuevo tiempo, un tiempo lleno de divisiones, pelea y duelos de egos. Las elecciones del 2017 llegaron, pero el peronismo aún sufría el síndrome de abstinencia de poder, preso de sus rencores y sus particiones. Cristina Kirchner se jugó en el territorio bonaerense, bajo el sello de Unidad Ciudadana y el apoyo de casi todos los intendentes del Conurbano. No alcanzó, la maquinaria electoral llamada Vidal, auspició de forma certera a sus candidatos y el siempre errante Esteban Bullrich se consagró como el ganador de los comicios legislativos. Fueron dos años que la tropa peronista no logró saldar las cuentas pendientes de aquella derrota, y la nueva, no hizo más que acrecentar las culpas echadas. El 2018 intenta traer nuevos aires a la golpeada comarca peronista, el espanto los une, ese temor a que Cambiemos, Mauricio Macri y María Eugenia Vidal se queden ocho años o más en el poder. Ese miedo a uno de los objetivos más claros que tiene el actual oficialismo: desterrar por completo al peronismo de la provincia de Buenos Aires. Traumas, rencores y temores compartidos.

    Fueron muchos los intentos de unidad que el peronismo intento gestar sin éxito durante desde el 2015. Cumbres fallidas, ampliación de apoderados en el PJ bonaerense, más cumbres fallidas. Hasta finales del año pasado, esas fueron las marcas de un peronismo revuelto en su interior. Este año, vital para el armado del 2019, escenario que desde Cambiemos ya fogonean las reelecciones de Macri y Vidal, el peronismo avanzó en otro intento de unidad. En el marco del “Encuentro por la unidad - Desafíos en el fortalecimiento del campo popular”, dirigentes de distintos espacios del peronismo se congregaron en la sede de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), perteneciente al sindicato de encargados de edificios (Suterh), en Capital Federal. El evento fue novedoso y contrario a otras ocasiones, fue noticia más por las presencias que por las ausencias. En el escenario central se pudo ver a Felipe Solá y Daniel Arroyo, diputados nacionales que responden a Sergio Massa y que por ahora están enrolados en 1País. También se pudo ver a diputados bonaerenses massistas como Pablo Garate. Así mismo, la presencia de randazzistas fue notoria. Fernando “Chino” Navarro referente del Movimiento Evita; Alberto Fernández, quien ofició de jefe de campaña de Florencio Randazzo en el 2017 y otros políticos que comulgaron en Cumplir. También se pudo ver a Agustín Rossi (sin bigote), titular del bloque de Diputados FPV-PJ en el Congreso Nacional y quien tiene una excelente relación con Cristina, como a Daniel Filmus, Víctor Santa María; el titular del PJ bonaerense, Gustavo “Tano” Menéndez, y el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, entre varios intendentes bonaerenses. La postal no fue para nada despreciable, referentes de diversos espacios confluidos en un solo lugar y con un solo objetivo. La congregación.

    Para los propósitos del peronismo el encuentro marca una buena señal para soñar realmente con la unidad en 2019. Del encuentro salió una premisa clave, que desde las elecciones de octubre del año pasado comenzó a reforzarse en toda la aldea peronista: “Con Cristina no alcanza, pero sin ella no se puede”. También se dispersó, incluso entre muchos dirigentes de La Cámpora, la posibilidad de que las PASO sean el ordenador de las candidaturas, algo que no pudo ocurrir el 2017. El peronismo tuvo una suerte de terapia conjunta para canalizar los traumas que dejaron las derrotas del 2015 y 2017. En el escenario, convertido en una especie de living, con sillones blancos y una mesita en medio, fue la forma que los protagonistas hablaron ante los presentes. La mayoría de las alocuciones tuvieron tonos similares. En general, el diagnóstico que se plasmó fue que “el dolor y la derrota son los grandes maestros”, reflexión a la que acudió el “Tano” Menéndez. Otros, señalaron que “el peronismo es imbatible en las urnas”, bajo el análisis de que el “campo popular unido” suma más del 50 por ciento de los votos. “El problema es que vamos separados”, fue la lógica respuesta a esa premisa. Se habló de “dejar atrás las miserias”, de “dejar de mirarse al espejo”, de “no seguir viendo con rencor al compañero” y otros síntomas que fueron los protagonistas de esos dos años donde el peronismo sufre el síndrome de abstinencia de poder. El diagnóstico conjunto.

    El peronismo busca abrir la tranquera para todos los exiliados, para todos esos hijos pródigos que se fueron enojados o echados. El peronismo parece haber entendido una vieja y sabia premisa que supo decir alguna vez el propio Juan Domingo Perón: “Unidos o dominados”. Al peronismo no le queda mucho tiempo para seguir echando culpas o cargando rencores. El 2019 está cerca y con ello la seria posibilidad de quedar nuevamente fuera del poder por otros cuatro años más. El peronismo sabe que Cambiemos “quiere todo”, que ya no hay “intendentes amigos” o territorios a los que prefieren no poner un candidato. El peronismo sabe que el “Huracán Vidal” quiere teñir de amarrillo todo el territorio bonaerense. Es la supervivencia de intendentes, militantes, concejales y legisladores. Es la supervivencia del peronismo. En principio, esa realidad parece haber llegado a la reflexión conjunta, como así el cambio de estado de ánimo de cara al 2019. Hasta hace unas semanas, en varios distritos de la provincia, en diversos despachos legislativos muchos, resignados, se animaron a pronosticar la victoria de Vidal para el 2019. El cambio de clima.

    Días atrás, desde Resistencia (Chaco), un grupo de intendentes bonaerenses, lo más críticos a Cambiemos y los que están más cerca del kirchnerismo (Verónica Magario de La Matanza, Jorge Ferraresi de Avellaneda, Mario Secco de Ensenada y Francisco “Paco” Durañona de San Antonio de Areco), confluyeron en una cumbre en la ciudad chaqueña, donde comenzó a tener forma el Grupo Resistencia, comandado por el intendente Jorge Capitanich y Alberto Rodríguez Saá, desde donde salió el slogan: “Hay 2019”. Esas palabras fueron replicadas en el “Encuentro por la unidad - Desafíos en el fortalecimiento del campo popular”, donde afirmaron: “Por supuesto que hay 2019”. El arco peronista va poniendo señales sobre el sendero. Si bien Cristina, Sergio Massa y Florencio Randazzo no fueron al encuentro en Capital Federal, diversas fuentes aseguran que estuvieron al tanto de todo. Dato no menor, se conoció que después de 10 años de alejamiento, durante diciembre Alberto Fernández y Cristina se reunieron para saldar cuentas. Del encuentro, el otrora Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner se encolumnó el en discurso: “Todos los peronistas tenemos que entender que con Cristina no alcanza, pero sin Cristina no se puede”. Nada nuevo sobre el tablero, pero si deja el peso de que la reflexión haya salido de la boca de Alberto Fernández. Este 2018 el escenario sigue siendo similar al de años atrás: pese a causas judiciales, bolsos en conventos, arrestos y exfuncionarios encarcelados gran parte de la provincia de Buenos Aires sigue votando por CFK. “Los votos los tiene Cristina”, es la realidad que sigue siendo presente dentro del peronismo. Con todo ello, el peronismo camina sobre un nuevo sendero, aunque aún tiene que sortear algunas discrepancias y divisiones. Las PASO parece ser el método que ordene la tropa y deje tranquilos a todos. Mientras tanto, van surgiendo algunos nombres para las candidaturas a presidente y gobernadora para 2019. ¿El peronismo en 2018 podrá lograr una verdadera unidad?

    volver arriba

    Política

    Economía

    Gremiales

    Municipios

    Interés general

    Policiales y Judiciales