24 Jun. 2018 | 21:29
24 Jun. 2018 | 21:29
Bitácoras bonaerenses

El peronismo y la ausencia de candidato para enfrentar a Vidal en 2019

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  • La tropa peronista mantiene esfuerzos por lograr la unidad para competir en los comicios del año que viene. El desafío también es encontrar un candidato que quiera enfrentar al “Huracán Vidal” que irá por la búsqueda de la reelección.

    Al peronismo le urge recuperar su principal bastión de poder: la Casa de Gobierno bonaerense.
    Al peronismo le urge recuperar su principal bastión de poder: la Casa de Gobierno bonaerense.

    Los dilemas continúan rondando por toda la gran aldea del peronismo, la búsqueda de la tan mentada unidad avanza a paso lento y con varias particularidades que amenazan ese deseo. La tropa peronista comenzó a auto analizarse e intentar generar el remedio a la enfermedad que le dejó la severa derrota de 2015 y la posterior en 2017. El fracaso en las urnas y el síndrome de abstinencia de poder hicieron que el peronismo en estos más de dos años se balcanizara y sumergiera en una disputa de egos e individualismos. El 8 de febrero, en el marco del “Encuentro por la unidad - Desafíos en el fortalecimiento del campo popular”, dirigentes de distintos espacios del peronismo se congregaron en la sede de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), perteneciente al sindicato de encargados de edificios (Suterh), en Capital Federal, para intentar congregar a los diversos sectores enfrentados y dar una señal clara de unidad. Allí estuvieron los massistas Felipe Solá, Daniel Arroyo, sectores del randazzismo, del kirchnerismo, Alberto Fernández, Agustín Rossi y el titular del PJ bonaerense e intendente de Merlo, Gustavo “Tano” Menéndez y su vicepresidente, el alcalde de Esteban Echeverría, Fernando Gray, entre otros. La postal fue interesante, positiva dentro de los amagues de unidad que el peronismo ya intentó desde el 2015. Una reflexión, cargada de realismo y aceptación salió de ese encuentro: “Con Cristina (Kirchner) no alcanza, pero sin ella no se puede”. También, parece asomar la concordancia a usar las PASO para dirimir las candidaturas y que el votante sea quien elija. Pasos en busca de la unión.

    El peronismo en su conjunto parece haber entendido que la unidad no solo es una cuestión de concordancia, sino de supervivencia. La tropa peronista comienza a caer en la cuenta que el “Huracán Vidal” sigue teniendo fortaleza y sopla muy fuerte. Los peronistas comienzan a tomar más en serio la intención final de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires: desterrar por completo al peronismo del territorio bonaerense. Pese a todos esos malos augurios y pese a que se comienza a ver la enfermedad que azota al peronismo desde el 2015, existen aún rasgos de divisiones, que en “El Encuentro por la Unidad” no fueron los más destacados. En esa congregación hubo varios faltazos de dirigentes peronistas con votos, esos alcaldes que conservan la porción de poder territorial que dejó sin teñir de amarillo el “Huracán Vidal”. Ausencias que no fueron notorias, pero que fueron ausencias. Los viejos dilemas.

    Hasta finales del 2017 en el universo peronista existía un síndrome derrotista de cara a las elecciones del 2019. Gran parte de los análisis daban por sentado un segundo mandato de María Eugenia Vidal y se enfocaron a intentar pegar el batacazo en la carrera presidencial contra una búsqueda de la reelección de Mauricio Macri. Pero los ánimos en este 2018 han cambiado y desde la consigna “Hay 2019” lanzada desde el Grupo Resistencia y amplificada desde el cónclave en la UMET, el peronismo comenzó a dejar de lado la negatividad y comenzar a soñar con volver al Sillón de Dardo Rocha el año que viene. “El peronismo tiene que posicionarse en conjunto como una verdadera oposición”. “El peronismo tiene que ser la voz del pueblo”. “El peronismo tiene que demostrar que vuelve al centro y no que es una estudiantina de izquierda”. Estas son algunas de las reflexiones e ideas que surgen entre sus integrantes de cara al armado del año electoral. Si bien el ánimo cambió, a la hora del análisis frío sobre el escenario, los dilemas del peronismo vuelven a sobresalir en el tablero. Por un lado, se sabe que si Vidal busca la reelección (si es que no sucede alguna contingencia política), desde su tropa, el llamado “vidalismo”, van a buscar sacar más del 50 por ciento. Dentro de Cambiemos, desde la Casa Rosada hasta la gobernación bonaerense se ocupan de cuidar de forma extrema a “Mariu” y que no quede salpicada con distintos temas controversiales y que generan rechazo o polémica en gran parte de la sociedad. Salvo algunas circunstancias particulares, Vidal esquiva los escenarios embarrados donde Cambiemos se mete a nivel nacional, pero que incluso se dan en la provincia de Buenos Aires. Esas bondades, más un cierto blindaje mediático que tiene la gobernadora, su carisma para encarar diversas problemáticas bonaerenses, su perfil de cuadro político en el oficialismo y la alta imagen positiva que aún conserva (superior a la de Macri), hacen que la búsqueda de un nuevo mandato sea una aventura más que consagrada con el éxito. Un escenario de temer para el peronismo.

    Por otro lado, el peronismo puertas para adentro tiene que sortear dos obstáculos: encontrar ese arquitecto electoral que arme al peronismo, lo junte y lo prepare para las elecciones, pero que no quiera ser candidato, que prefiera no ser la estrella de turno. Armadores hay pocos, los dirigentes más sobresalientes solo miran la silla de candidato. En algunos despachos juegan a poner nombres para soñar con ese armador que pueda congregar al peronismo. Algunos hablan de Alberto Fernández, otros de Felipe Solá, hay quienes también anotan a Graciela Camaño. Por ahora, son sólo deseos, ese arquitecto no aparece. En ese dilema, la cuestión del candidato también genera dudas y especulaciones. En las tertulias políticas y los analistas de la arena bonaerense destacan que el “Tano” Menéndez, el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, y su par de La Matanza, Verónica Magario, son algunos de los nombres que suenan para disputar la gobernación en el 2019. Los nombres que suenan.

    Muchos incluso apuestan a más y dentro de un peronismo unido no descartan a Cristina, Sergio Massa o Florencio Randazzo para competir en la provincia. Pero no hay señales claras sobre estos nombres. Sobre este escenario, surge también la especulación del que sería el candidato o candidata que salga de una gran PASO que dirima las diferencias. El “Huracán Vidal” hace su juego en este punto y ahí es donde surge la interrogante: ¿Quién pondría su nombre en la boleta ante un escenario que en la actualidad es más que favorable para una nueva victoria de Vidal? Apostar en un partido adverso no es fácil, es casi jugarse todas las chances en una sola jugada y por estos tiempos, siempre de coyuntura, los candidatos/intendentes jóvenes prefieren hacer gala de su tiempismo y esperar su turno al 2023. Como se observó, el peronismo no camina solo sobre el dilema de la unidad, sino porque el de lograr tener uno o más arquitectos electorales que no quieren figurar y un candidato/a que tenga que remontar el escenario.-

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