20 Sep. 2018 | 11:23
20 Sep. 2018 | 11:23
Bitácoras bonaerenses

Vidal, escuelas del Delta, IPS, Cruz Roja: Escenarios sobre el frente educativo

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  • La administración bonaerense movió fichas sobre diversos focos que tienen que ver con la educación provincial. En algunos cometió errores de oportunidad, en otros apunta a un objetivo más lejano. Los detalles y el papel de Sánchez Zinny.

    Vidal junto a Sanchez Zinny al asumir, al centro el actual ministro de Educación nacional, Alejandro Finocchiaro.
    Vidal junto a Sanchez Zinny al asumir, al centro el actual ministro de Educación nacional, Alejandro Finocchiaro.

    El frente educativo se transformó en el más importante y con más escenarios de la administración de María Eugenia Vidal en lo que va de este 2018. Si alguien pensó que lo educativo solo se refiere a la disputa y negociación de las paritarias que todos los años la Provincia tiene con los docentes, este año no concentró la mirada en su mejor detenimiento. Si bien la pulseada con los gremios parece inclinarse en favor de la administración bonaerense, surgieron otros escenarios que provocaron -como se dice en la jerga periodística y política- que al gobierno de Vidal “le entraron las balas”. El cierre de ocho escuelas de Delta de San Fernando, las jubilaciones de oficio a docentes y la reciente quita de subvenciones a la Cruz Roja Argentina, son parte de este cóctel que completan el combo educativo que encaró el gobierno bonaerense. Escenarios diversos, efectos contrarios.

    El conflicto por el cierre de las escuelas del Delta de San Fernando fue el más duro de afrontar para la gestión Vidal. Quizá, en un análisis rápido, fue donde quedó parada la gobernadora, dado que los establecimientos cerrados no eran de chicos pudientes, citadinos o en todo caso ajenos o sin empatía para gran parte de la sociedad. Se trataba de niños y niñas, familias enteras que viven en lugares donde se tienen que recorrer kilómetros en lanchas para ir a estudiar. Donde la escuela no solo es un lugar de educación, sino es enlace de esas familias con el abastecimiento de alimentos, medicamentos, necesidad básicas, entre otros. La jugada de anunciar el cierre de escuelas no fue acertada y la gobernadora pagó el costo político. Pero la decisión no fue expresamente de ella, sino del callado director general de Cultura y Educación, Gabriel Sánchez Zinny. Esa iniciativa de Sánchez Zinny se plasmó en el peor momento imaginado, justo en días donde la administración bonaerense comenzaba las negociaciones salariales con los gremios docentes, con toda la tensión que trae esa pulseada, donde la estrategia de Gobernación fue siempre encarar la dura pulseada sin sobresaltos necesarios. Sin embargo, con el tema centrado en todos los canales de noticias, en todos los portales periodísticos, según pudo saber ANDigital, provocó un gran enojo de Vidal con su funcionario a cargo de la Educación. Tal es así, que la gobernadora llamó por teléfono a Sánchez Zinny, le pegó un reto de aquellos, le endilgó la falta de lectura política para ejecutar la medida y le pidió “arreglar el asunto”. Tras el mal momento, luego de lamentarse por la jugada ante legisladores de la oposición a quiénes convocó a una coqueta oficina porteña, el Director General de Educación tuvo que dar marcha atrás con el cierre de las ocho escuelas. Conflicto desactivado.

    En un segundo escenario, que seguramente deambulará por todo el 2018 es de la famosa “armonización del IPS”. Cabe recordar que desde el año pasado surgieron versiones muy fuertes sobre una intención de la administración bonaerense de “privatizar” el Instituto de Previsión Social de la Provincia. Incluso, Juan Carlos Juárez, miembro del directorio del IPS alertó a finales del 2017 la existencia de un borrador de un proyecto, donde el gobierno bonaerense apunta a “derogar la ley de Jubilaciones de la Provincia” para adaptarla a la edad jubilatoria de Nación. La noticia se dispersó por todo el universo político con una reacción de todos los sectores de la oposición en contra, incluso los que tienen acuerdos políticos con Cambiemos. El globo de ensayo de Gobernación funcionó. Tras el revuelo, salieron a repetir que una reforma del IPS “no está en agenda”, pero por otros canales se encargaron de deslizar la “necesidad de armonizar el IPS”. Con esos puntos, desde principios de 2018 hay un duelo discursivo entre el oficialismo y la oposición más dura representada por Unidad Ciudadana en si el IPS tiene superávit o déficit. Según estudios, durante el 2017 el Instituto de Previsión Social volvió a tener superávit al igual que años anteriores. Pero la disputa no terminó allí, desde Unidad Ciudadana alertan que hay “intenciones” de la administración bonaerense de “provocar” un déficit en el IPS para así tener el motivo para “armonizarla”. Según la oposición, Vidal en el Pacto Fiscal que firma con Nación se compromete a armonizar los sistemas previsionales. Eso significa adaptar el IPS a la ley de ANSES nacional. “Es un primer paso camino a la privatización”, alertan. En ese sentido, observan la resolución que firmó hace más de una semana Sánchez Zinny, donde se jubilaron de oficio a docentes que tengan 60 años de edad con 30 de servicios. “Es un camino que lleva al desfinanciamiento del IPS”, advirtió el diputado de Unidad Ciudadana, Walter Abarca. "Con este cese compulsivo se desconoce el Artículo 18 del Estatuto Docente, ya que no se les garantiza el beneficio máximo de la jubilación. Por al contrario, se cercenan sus derechos con un anticipo jubilatorio, cuyo monto se determinará en un 60 % del sueldo básico, antigüedad y cifras remunerativas del último cargo desempeñado, sin aumentos, incentivo docente, ni aguinaldo”, señaló la diputada de Peronismo Kirchnerista, Rocío Giaccone. Sobre ese escenario, los gremios docentes también reaccionaron y presentaron ante la Justicia una impugnación para frenar las jubilaciones de oficio. Un conflicto que recién calienta motores.

    Antes del feriado largo, irrumpió el tercer escenario sobre este análisis. Desde la Cruz Roja Argentina mediante un duro comunicado denunciaron que el gobierno provincial le quitó las subvenciones a las escuelas que tiene el organismo en la provincia. En lo concreto se trata de una quita de un 50 por ciento de los subsidios. “Este recorte presupuestario no solo deja a miles de estudiantes y docentes en la calle, sino que lleva a la quiebra a la Cruz Roja Argentina”, advirtieron sin tapujos desde el organismo. La noticia nuevamente apuntó a la gestión de Sánchez Zinny. Desde la Dirección de Escuelas salieron a responder al organismo. En primer lugar aclararon que los establecimientos de la Cruz Roja “no son escuelas, sino Instituciones Superiores” y argumentaron que hay “un reordenamiento de los aportes que hay del Estado a la educación privada”. “Ese dinero será reinvertido en la educación obligatoria: primaria, secundaria”, afirmaron fuentes de la administración provincial. Pese al feriado extra largo, las primeras reacciones aparecieron. Desde el Frente Renovador, el titular del bloque de Diputados, Rubén Eslaiman, le pidió a Vidal “dejar sin efecto” la quita del subsidio. Por su parte, más duros, desde el bloque de Senadores de Unidad Ciudadana, María Teresa García, condenaron la medida y volvió a pedir la interpelación en la Legislatura del titular de la Dirección de Escuelas. Tensión latente en el corto plazo.

    Como se observó, existen varios escenarios donde la administración bonaerense aplica distintas recetas y medidas sobre el gran tablero de la Educación. En algunas se dio marcha atrás, por falta de oportunidad política. En otras, se trabaja lentamente para lograr un propósito. En el frente paritario, este año Vidal no tuvo grandes sobresaltos con los gremios docentes. Si bien la negociación está empantanada en la oferta de un aumento del 15 por ciento, los sindicatos tienen diversos problemas para encarar una pulseada de forma más agresiva. De hecho, timoratos, convocaron para el 5 de abril al segundo paro del año. Un día antes, la Provincia los volvió a convocar para un encuentro paritario. El poder de fuego de los gremios quedó flanqueado por Vidal y su gran estrategia discursiva comunicacional de demonizarlos y hacer un paralelo entre los docentes afiliados (“que no trabajan”) y los no afiliados (“que sí trabajan”). Tal es así, que los sindicatos se manejan con cautela ante cada movimiento de presión hacia la administración bonaerense. La carpa que armaron frente a gobernación no duró ni 24 horas, contrario a lo que muchos observadores vieron como una agudización del conflicto. Mientras tanto, en los otros frentes, la pelea para tener más actores.-

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