18 Sep. 2018 | 11:13
18 Sep. 2018 | 11:13
Bitácoras bonaerenses

El asesinato del colectivero: Nuevo motivo de enfrentamiento entre Vidal y Magario

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  • El crimen de Leandro Alcaraz produjo una serie de cruces entre la gobernadora y la intendenta de La Matanza. La inseguridad vuelve a escena y de trasfondo está la pelea por la gobernación 2019.

    El feroz asesinato de colectivero Leandro Alcaraz, ocurrido en Virrey del Pino (La Matanza), conmovió al país y sacudió a toda la provincia de Buenos AiresLeandro Alcaraz, ocurrido en Virrey del Pino (La Matanza), conmovió al país y sacudió a toda la provincia de Buenos Aires, no solo por los detalles del horrible hecho, no solo por la historia particular de un esposo y padre que se fue en manos de delincuentes, sino porque su muerte volvió a poner en el centro de la escena uno de los problemas que siguen afectando a los bonaerenses: la inseguridad.

    La gestión de María  Eugenia Vidal tuvo pocos sobresaltos en materia de inseguridad en la calle, contrario a gestiones anteriores, pero el asesinato de Alcaraz tuvo sus particularidades, que inevitablemente derivaron en un conflicto político entre el gobierno bonaerense y la administración mantancera. La política no puede estar ajena a un hecho de esta magnitud, los políticos/gobernantes son los encargados de plasmar los mecanismos de prevención ante el flagelo de la inseguridad. Los gobernantes, en mayor y en menor medida, son los responsables del cuidado de todos los bonaerenses, sea del color político que sea. Pero nuevamente, la clase política reacciona en base a una tragedia; se mueve y activa mecanismos cuando un hecho ya sacudió sus gestiones. Reacciones a destiempo.

    Tras la conmoción del asesinato volvió al centro de la escena las medidas de prevención para los choferes de micro, se focalizó en la instalación de cámara de seguridad en los colectivos. Pero el dato es que esa medida ya fue aprobada por la Legislatura bonaerense y reglamentada por la Provincia en febrero de 2017, hace más de un año. En conferencia de prensa, el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, anunció que mediante el Banco Provincia otorgará créditos a los empresarios que instalen en la brevedad cámaras en los colectivos y lanzó un plazo de 180 días para cumplir con la ley. La pregunta que recae de forma inmediata es por qué esta medida no se activó antes, por qué -una vez más- se esperó a que una tragedia sacuda los cimientos de una gestión para accionar. Más allá de este anuncio, el esfuerzo de los dirigentes se concentró en desligar culpas sobre lo sucedido en Virrey del Pino. Antes, desde La Matanza, la intendenta Verónica Magario, tras reunirse con choferes de colectivos pidió la aplicación de la ley y exigió al gobierno provincial el envío de más fuerzas de seguridad para el distrito. “Hace dos años nos sacaron de La Matanza mil efectivos de Gendarmería Nacional (…) Asimismo, en el año 2015 teníamos 4.900 policías y hoy nos dejaron solamente 4.200”, denunció la matancera. Lejos de aplacar los ánimos, Ritondo recogió el guante y respondió a la jefa comunal peronista: “Lamento que ante la muerte, ante la inseguridad, haya una persona que es capaz de politizar”, lanzó a modo de crítica y desde gobernación la acusaron de no haber ejecutado los recursos destinados por Provincia dentro del Fondo de Seguridad. Cruces políticos en medio de una tragedia.

    Pero las acusaciones no terminaron en ese cruce. Tanto Magario como Ritondo, como la voz de María Eugenia Vidal, doblaron la apuesta. La matancera realizó una conferencia de prensa donde volvió a apuntar a Vidal sobre la responsabilidad de la seguridad, al tiempo que pidió por el traspaso de la Policía Local hacia la gestión municipal. Además, en su defensa, aseguró que los recursos del Fondo de Seguridad se destinaron a la construcción de un centro de monitoreo y la instalación de un anillo digital que “permitirá instalar unas 450 cámaras en todo el distrito”, al tiempo que volvió a enfatizar que la seguridad “es responsabilidad de la Provincia”. Rápido, el ministro de Seguridad replicó: “Nos exige la Policía Local y su exsecretario de Seguridad se fue luego de ser acusado de formar parte de una banda para-policial que cometía secuestros, entre otros delitos. Por eso no creo que estén en condiciones de manejar una fuerza de seguridad”. A los días y con el crecimiento del impacto del asesinato de Leandro, la gobernadora tuvo que salir a hablar y en una extraña declaración, respondió a Magario “sin responder”. “No le voy a contestar a la intendenta porque, mientras alguien murió, esto no puede ser una pelea entre políticos”, dijo Vidal. Tensiones discursivas.

    La seguridad es responsabilidad de la Provincia, eso es cierto. Los 135 municipios bonaerenses, en especial los del Conurbano, La Plata y Mar del Plata están sumergidos sobre este problema que aqueja hace muchos años. La Policía Bonaerense está a cargo del ministerio de Seguridad de la Provincia, lo mismo que la Policía Local o las Policías Comunales. Desde hace tiempo, municipios peronistas y massistas vienen pidiendo al gobierno bonaerense el poder hacerse cargo de la Policía Local e, incluso, hubo un proyecto presentado por Martín Insaurralde y otros intendentes en la Legislatura para crear una Policía Municipal. Hasta ahora sin novedades. También es cierto que existe un Fondo de Fortalecimiento en Seguridad, que según fuentes de Gobernación, a La Matanza le fue transferido $239.109.900 pesos, pero durante el ejercicio 2016 “ejecutó el 0 % del presupuesto”. Es decir que, durante el ejercicio 2016, la Municipalidad de La Matanza no realizó ninguna adquisición de bienes y/o contratación de servicios relacionados a la Cuenta Afectada con el “Fondo Municipal de Fortalecimiento de la Seguridad y Otros Servicios Asociados”. Datos y antecedentes.

    Pero más allá de los datos y acusaciones que hay entre Vidal, Ritondo y Magario, la cuestión política juega su papel en toda esta tragedia. Desde diciembre de 2015, cuando Vidal llegó a la gobernación bonaerense, en Calle 6 y hasta en varios despachos de la Casa Rosada, advirtieron la proyección de Magario como la candidata del peronismo para la gobernación en 2019. El perfil opositora dura de la matancera, lejos del “dialoguista” que ejercieron desde entonces Insaurralde y varios alcaldes del Conurbano; su cercanía a Cristina Kirchner y su carisma, hicieron que sus pasos sean examinados milimétricamente por la plana mayor de Cambiemos. En una columna publicada en octubre de 2016, “Magario la némesis de Vidal”  se analiza el escenario que hasta esos días se desató entra Vidal y Magario, con diversos escenarios de pulseadas políticas, con el mismo trasfondo: la pelea por la gobernación 2019. Si bien desde el entorno de la matancera no afirman que Magario vaya a ser candidata y afirman que “es muy temprano para definiciones”, en gobernación y en muchos municipios peronistas de peso, dan por descontado que la intendenta sea la que enfrente a Vidal el año que viene. Incluso, hay quienes sostienen que dentro de la lógica de la política, podría ser una buena receptora de los votos que tiene Cristina en la provincia y hasta posicionarse como una contrafigura. Magario lo sabe, el peronismo lo sabe, en Calle 6 lo saben, Vidal lo sabe y es por eso, que los cruces y diversos escenarios con La Matanza van a seguir surgiendo. La clase política en general piensa en clave electoral, todos, peronistas, macristas, vidalistas, cristinistas, y el horrendo asesinato de Leandro no fue la excepción. Si bien las leyes y medidas de prevención y acción la hacen los políticos, nuevamente queda para la ilusión que la clase gobernante deje los colores partidarios de lado y trabaje por el bien general. Mientras tanto, un nuevo episodio se centra sobre Vidal y Magario. Ensayos para el duelo final.

    La actualidad dice que Vidal sigue conservando una alta imagen positiva ante la gente y su poder electoral es de temer, aunque este año donde la inflación y los tarifazos golpearon con más fuerza, las críticas de la ciudadanía empezaron a tener como objetivo también a la gobernadora. Por su parte, Magario es relativamente una “cara nueva” dentro del peronismo, gobierna el distrito más grande y tiene ese carisma en los medios para poder ser una buena rival para la gobernadora. Surgen datos que serán develados al calor del ordenamiento del peronismo. Hasta ahora, ninguno de los intendentes peronistas de peso del Conurbano salió a bancar a Magario y sus pedidos de traspaso de fuerzas de seguridad para los municipios. Otro dato que surge es que muchos alcaldes peronistas dan por descontado una derrota del peronismo en manos de Vidal el 2019, aunque le ponen unas fichas a Magario. Otros, los más agudos, sostienen que la matancera posee “grandes cualidades”, pero que “está muy atada” a la figura de Fernando Espinoza. Todas variantes de una pelea que se configuró desde el 2015. Vidal-Magario, Magario-Vidal, mientras tanto, la inseguridad sí tiene un objetivo conjunto: oprimir a los bonaerenses.-

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