15 Aug. 2018 | 02:51
15 Aug. 2018 | 02:51
Bitácoras bonaerenses

Con concesiones, Vidal nuevamente logró dividir al peronismo

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  • La votación de la baja de impuestos municipales a las tarifas de electricidad y agua jugó con la posibilidad de una postal de un peronismo unido, al igual que la votación en el Congreso. Gracias a los acuerdos y a una mano política acertada, la Gobernadora evitó pagar el costo político.

    La postal del peronismo unido de la votación el proyecto anti tarifazo en el Congreso Nacional fue un llamado de atención. Por un instante, los diversos bloques peronistas dejaron sus egos y rencores de lado y lograron aprobar el texto  que retrotraía las tarifas se servicios a noviembre del año pasado. El veto de Mauricio Macri fue casi al instante. Si bien se sabía con anticipación la aplicación de esta medida, el costo político fue el que jugó su gran papel sobre ese escenario y el precio lo pagó el Presidente. En la Gobernación bonaerense tomaron nota de la foto del Parlamento nacional. Ese peronismo “dialoguista” comandado por el camaleónico Miguen Ángel Pichetto tuvo que confluir con Cristina Fernández de Kirchner y votar en favor del proyecto de la oposición, más allá de aprovechar para darle un pinchazo al Gobierno Nacional, golpeado por la crisis del dólar. En el universo bonaerense los tarifazos no son ajenos a las complicaciones de todos los días, en la Legislatura la baja de impuestos municipales a las facturas de servicios generó un revuelo importante, donde intendentes del oficialismo y la oposición pegaron el grito en el cielo ante la enorme pérdida de recaudación que le generaría a las arcas comunales el texto del proyecto que envió la gobernadora, María Eugenia Vidal. El problema sobre la mesa.

    Desde Calle 6, con la firmeza que caracteriza a Vidal, en principio se mostraron duros ante cualquier posibilidad de modificar el proyecto de ley. De hecho, los intendentes de peso de Cambiemos (Jorge Macri, de Vicente López, y Néstor Grindetti, de Lanús), tuvieron que bajar la cabeza ante la respuesta negativa y enfática del jefe de Gabinete, Federico Salvai, a examinar variables al proyecto. Los otros intendentes del interior que se animaron a discutir públicamente la ley fueron duramente reprendidos por la Gobernación y, con los días, sus quejas sólo se hicieron a puertas cerradas. Quedó en manos del peronismo diversificado y del Frente Renovador intentar frenar la ley en Diputados, dado que en el Senado, y con votos propios, Cambiemos logró imponer la aprobación del texto. Pero el camino de la unidad no presentó buenos augurios desde sus inicios, la mano política de Vidal y Salvai (su “mano derecha”), más los egos y monedas a cambio volvieron a actuar sobre el tablero bonaerense. Algo era seguro, el proyecto tal cual había llegado del Senado no iba a ser aprobado. No sólo porque los tarifazos estaban en el centro de la escena y el veto de Macri molestó más el ánimo ciudadano, en especial de los “desencantados”, sino porque desde Unidad Ciudadana apuntaron a generar movimientos políticos para dejar en evidencia cualquier actitud colaboracionista del llamado “Bloque de los Intendentes” o alguna bancada que –con viejos trucos de la política– juegue para la estrategia de Vidal y sus armadores políticos. El proyecto de poner en evidencia los faltazos voluntarios en las votaciones puso en aprietos a más de un legislador. El escenario previo.

    Fueron los intendentes peronistas del interior quienes se pusieron al hombro la cruzada contra las intenciones de Vidal. “Hay que bajar las tarifas, sabemos que la sociedad va a apoyar cualquier proyecto que vaya en ese camino, pero Vidal nos quiere hacer pagar el costo político a nosotros”, decía, molesto, un jefe comunal, en una de las tantas cumbres que se realizaron en La Plata para diseñar variables al proyecto. La sesión fue convocada para el 7 de junio pasado, el lunes 4 el panorama era de un empate en la correlación de fuerzas entre Cambiemos y todos los bloques unidos de la oposición. Los temores llegaron a Gobernación, la postal del Congreso, de Macri pagando el costo político del veto y el peronismo victorioso, era una imagen que Vidal no estaba dispuesta a digerir. Pero, ingeniosos y sin recelo hacia la política, desde Calle 6 activaron canales de diálogo con los sectores que alguna vez fueron aliados o que en la actualidad lo son. Así, tras el almuerzo secreto de Vidal con Sergio Massa en la tradicional parrilla porteña “La Brigada”, el martes el acuerdo con el tigrense estaba cerca de lograrse, como en los mejores tiempos del “pacto de gobernabilidad” que sellaron a principios del 2016 y que concluyó en diciembre del 2017. Mediante el presidente de Diputados, Manuel Mosca, Vidal y Massa diseñaron el borrador del acuerdo que le permitiría a los intendentes preservar la capacidad de recaudación frente a las eléctricas y, a su vez, bajar el 6 por ciento de la boleta de luz, como quería Cambiemos. Con ese acuerdo casi cerrado y los votos del Frente Renovador junto a los de Cambiemos, hubiera sido suficiente para aprobar el texto modificado y volver a enviarlo al Senado, donde se habría transformado en ley. La frágil unidad potencial de la oposición se comenzaba a desvanecer. Pero para que el triunfo político fuera completo, “Mariu” también convenció a los intendentes peronistas “dialoguistas”, y el cuadro estaba completo. Vidal y la oposición que colabora.

    La evasión del costo político no fue gratis para Vidal, tuvo que hacer concesiones, pero quizá las concesiones que hábilmente Salvai ya tenía programadas. Es muy común en la acción política (Vidal también lo tomó), generar dureza ante la presentación de un proyecto, pero por las dudas trazar un plan de concesiones que no afecten el objetivo de la sanción de una ley. Cambiemos ejerció esa política en todos los tratamientos de Presupuesto, sobre todo en el monto de los endeudamientos y el famoso “factor negociable”. Consumado el acuerdo con el massismo y el peronismo “dialoguista”, la principal modificación al texto fue la baja del 6 al 0 % en el impuesto municipal que se cobra en la factura de luz. En principio trascendió que se eliminaría el artículo de ese impuesto, para que así los intendentes tengan vía libre para negociar con las empresas eléctricas el cobro de una tasa municipal por el uso del espacio público. Con la eliminación de ese artículo hasta Unidad Ciudadana y la Izquierda hubieran votado en favor del proyecto, pero al final no fue así. La jugada para dividir al peronismo.

    “El proyecto no elimina el artículo 75, lo reduce a cero, pero lo deja vigente, y no garantiza que los intendentes puedan cobrar los impuestos a las empresas sin correr el riesgo que las empresas demanden por considerar una doble imposición”, argumentaron desde Unidad Ciudadana, bloque que al final votó en contra de la norma tanto en Diputados como en Senadores en la sesión del jueves 7. En lo concreto, en el texto con la reducción al 0 por ciento de los impuestos, cada distrito podrá aplicar a la distribuidora correspondiente todo gravamen o derecho municipal que corresponda, que no supere el 6 por ciento en el caso de la luz, y el 4 por ciento en el agua (en este rubro se redujo del 4 al 0 por ciento). Así, Vidal logró esfumar una postal conjunta del peronismo similar a la del Congreso, consiguió esquivar el costo político de una derrota legislativa, similar a la de Farmacity, donde la oposición sí votó toda en conjunto. Dato no menor, en otra jugada sobre el tablero, finalmente Cambiemos le concedió al llamado peronismo “dialoguista” del Senado (Bloque PJ-Unidad y Renovación) el nuevo miembro del Consejo de la Magistratura. Generalmente ese lugar le corresponde a la segunda minoría, en este caso a Unidad Ciudadana, que promocionó al senador Sergio Berni. Pero mediante los acuerdos y pactos, el lugar quedó para el legislador Gustavo Soos, exsecretario de Gobierno de Merlo y, por ende, hombre del alcalde de ese distrito y mandamás del PJ Bonaerense, Gustavo Menéndez. Así, de la mano del alcalde de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde; del mencionado “Tano” Menéndez, y de los peronistas “dialoguistas”, Vidal nuevamente evitó las olas que no puede esquivar Macri en la Nación. Mientras tanto, a lo Cristina o con los mismos vicios del kirchnerismo –e incluso emulando al criticado Carlos Ruckauf, cuando firmaba las zapatillas que regalaba durante su pobre gestión al frente del Ejecutivo bonaerense–, la Gobernadora mandó a imprimir las boletas de electricidad con la leyenda bien grande: “En la Provincia eliminamos los impuestos para que vos pagues menos”.

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