15 Dec. 2018 | 21:05
15 Dec. 2018 | 21:05
Bitácoras bonaerenses

Los ensayos del peronismo para pelear por la Gobernación bonaerense

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  • Esta semana algunos intendentes pusieron los nombres de Insaurralde y Magario como candidatos para el Sillón de Dardo Rocha. Cuáles son los escenarios que manejan desde el peronismo. Las otras opciones.

    Martín Insaurralde, ¿el elegido?
    Martín Insaurralde, ¿el elegido?

    La crisis económica que aflige al país y que penetra todos los días un poco más en el territorio bonaerense se configuró como un escenario de oportunidad para el peronismo, que hasta comienzos de este 2018 se resignaba a cuatro años más de gobierno de Cambiemos en la Provincia. La falta de reacción política a la crisis, un modelo que demostró que no es conveniente para la mayoría de los argentinos y la explosión del dólar, modificaron este año el escenario en sus proyecciones. Las reelecciones de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, que ya estaban descontadas en los planes del oficialismo, hoy se ven sumergidas en una encrucijada difícil de resolver. Cada vez que surge una nueva encuesta, Macri observa cómo su imagen negativa crece, al tiempo que aumenta el descontento de la ciudadanía hacia sus políticas. Esta aguda realidad hace repensar una y otra vez al oficialismo en pos de que se produzca una victoria en 2019 y así conseguir el segundo mandato presidencial. El llamado “Plan C” surge como la “única opción” para la “mesa chica” de MM. Ese plan es apelar nuevamente a que la dama proteja al rey, más precisamente que la Gobernadora bonaerense quien, pese a bajar en las encuestas por el efecto Macri, aún tiene un poderoso caudal electoral. La fórmula 2019 “Macri Presidente-Vidal Vicepresidenta” es, por ahora, la única carta fuerte de Cambiemos para soñar con la reelección. El salvataje de “Mariu”.

    Pero jugar la ficha de Vidal como compañera de fórmula de Macri es riesgosa y deja un claro flanco abierto para el oficialismo. En la provincia de Buenos Aires no hay otro candidato/a que sea capaz de tener el volumen electoral que MEV y que garantice la reelección para Cambiemos. Desde las usinas del oficialismo, quizá con mucha fe y basados en la experiencia de la compulsa del 2017, deslizan que “los nombres de candidatos no importan” y apelan a la tracción que genera Vidal en lo discursivo, sobre todo en campaña electoral. El caso de los comicios del año pasado puede darles la razón. La Gobernadora fue la jefa de campaña, la candidata (sin serlo) de Cambiemos en la Provincia y la que logró que los siempre errantes Esteban Bullrich y Gladys González le ganasen la elección a Cristina Fernández de Kirchner. En el oficialismo, piensan, sueñan, auguran que, de concretarse la fórmula Macri-Vidal, la mandataria bonaerense podría arrastrar votos tanto para el Jefe de Estado, como para el candidato o candidata que elijan para competir en el territorio bonaerense. Sobre ese plano comienzan a surgir los nombres del jefe de Gabinete bonaerense, Federico Salvai; del ministro de Seguridad, Cristian Ritondo; del intendente de Vicente López, Jorge Macri; del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, y de la mencionada Gladys González. El dato, para nada menor, es que el contexto económico, por ahora, augura no ser similar al del 2017: los pronósticos son negativos, el humor social cambió y los “desencantados” suman día a día su cantidad. Los riesgos del “Plan C”.

    Sobre ese escenario es que el peronismo bonaerense comenzó a proyectar, a ilusionarse con un retorno al Sillón de Dardo Rocha. El “hueco” que dejaría Vidal para ayudar a Macri en la fórmula nacional es el sendero que los peronistas ven propicio para “recuperar” la Provincia y terminar con el tiempo de abstinencia de poder. Todo el plan, por ahora, claro está, se basa en una especulación. Pero la política tiene esas variantes y desde el peronismo salieron a tirar globos de ensayo con repercusión, a modo también de ver la reacción de Cambiemos. El lunes 25 de junio, en una reunión en Lomas de Zamora confluyeron los intendentes Martín Insaurralde (anfitrión), Fernando Gray (Esteban Echeverría), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Gabriel Katopodis (San Martín), Ariel Sujarchuk (Escobar), Juan Zabaleta (Hurlingham), Gustavo Arrieta (Cañuelas), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Osvaldo Cáffaro (Zárate), Hugo Corvatta (Saavedra) y Alejandro Acerbo (Daireaux), más el exjefe comunal de Florencio Varela, Julio Pereyra, y titular del Bloque PJ Unidad y Renovación de la Cámara de Diputados bonaerense. De ese cónclave, gestado para buscar soluciones al conflicto del Hospital “El Cruce”, de forma curiosa surgió una novedad sorpresiva y que llamó la atención a más de uno. Varios alcaldes le propusieron a Insaurralde “comenzar a caminar la Provincia” para enfilarse como candidato a Gobernador en 2019. Los adelantados.

    Surgen varias cuestiones a destacar sobre esta especie de operativo clamor por el esposo de Jesica Cirio. El pedido, para muchos, fue “muy anticipado” y más para definir un candidato del peronismo. No sólo porque –como dijo un alcalde que asistió al encuentro– “la gente está pensando cómo llegar a fin de mes”, o porque para el cierre de candidaturas falta más de un año, y hasta porque en esos momentos la atención de la sociedad estaba puesta en la Selección Argentina en el Mundial de Rusia. Sin embargo, desde el propio entorno del lomense tomaron el pedido de los jefes comunales sin ningún tipo de resquemor. Según trascendió, los intendentes le pidieron a Insaurralde “competir más alto”. Afirman –fuera de micrófono– que “es el más conocido y que es clave porque puede entrar a la gente que no le gusta la política”. Además, algunos resaltan que cuando Insaurralde visitó su distrito “la gente le pide fotos” y “que ya está instalado”. “Articula muy bien con Cristina y es quien lleva el diálogo con el Gobierno provincial”, destacan. Desde que en 2013 fue el candidato a diputado nacional elegido por Cristina para enfrentar a Sergio Massa, se sabe que Insaurralde sueña con ser Gobernador bonaerense. Incluso, comenzó un armado para postularse en 2015, pero al no tener apoyo de La Cámpora y los sectores del kirchnerismo duro prefirió competir una vez más por la intendencia de Lomas. Asimismo, hasta hace quince días desde el entorno del lomense afirmaban que Insaurralde estaba concentrado en buscar un nuevo mandato en su distrito. Sin embargo, ahora su nombre está en una lista de precandidatos del peronismo para volver a la Gobernación. Las variables de Martín.

    El eco del pedido de los intendentes se propagó por todo el universo bonaerense y en una entrevista al programa radial Supelógico, el intendente de Carlos Casares, Walter Torchio, redobló la apuesta y pidió por la fórmula Martín Insaurralde-Verónica Magario para el 2019. Sin dudas, esta hipotética dupla tiene peso y reconocimiento electoral. Los nombres del lomense y de la intendenta de La Matanza están instalados y además gobiernan distritos grandes del Conurbano. No obstante, dentro de los egos y las pujas internas del peronismo, es difícil que esta fórmula termine siendo realidad. Ninguno de los mencionados va a querer “ser el segundo del otro” y, además, ambos son representantes de la poderosa Tercera Sección Electoral, cuestión que seguramente traerá quejas de la Primera y de los intendentes del Interior. El objetivo de poner los nombres de Insaurralde y Magario como candidatos en boca de intendentes, sirve más para tantear el terreno político y hasta para generar alguna reacción del vidalismo o Cambiemos. A todo esto, hay que sumar los que sí se postularon por una candidatura bonaerense: el intendente de San Antonio de Areco, Francisco “Paco” Durañona; el diputado nacional del Frente Renovador Daniel Arroyo, y la exministra de Economía bonaerense, Silvina Batakis. La diferencia es que los primeros especulan con competir si es que Vidal acompaña a Macri en Nación, mientras que para los segundos ese detalle no es fundamental.

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