20 Oct. 2018 | 09:46
20 Oct. 2018 | 09:46
Bitácoras bonaerenses

Ecos sobre la fórmula Magario-Durañona para competirle la Gobernación a Vidal

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  • El peronismo/kirchnerismo lanzó a estos dos alcaldes en una previa larga de cara a la carrera por el sillón de Dardo Rocha. El juego de Vidal. Las reacciones de los intendentes. Y el rol de CFK.

    Magario-Durañona, ¿la fórmula k?
    Magario-Durañona, ¿la fórmula k?

    Las variables y pronósticos se posan sobre la mesa en gran número. La crisis económica que golpea a los bonaerenses juega de actriz protagónica sobre los planes de acción. Hay quienes están instalados desde hace años, otros que asoman con fuerza y, como siempre, los “tapados”, esos que saltan a la luz sin que nadie se lo espere. Falta un año y monedas para las elecciones generales en las que la provincia Buenos Aires elija nuevamente quién comandará sus destinos durante cuatro años. Desde el peronismo/kirchnerismo decidieron darle el primer nombre a la fórmula que podría posicionarse para disputarle a María Eugenia Vidal el Sillón de Dardo Rocha. El intendente ultra K de Avellaneda, Jorge Ferraresi, puso sobre la mesa el tándem Verónica Magario-Francisco “Paco” Durañona. Para algunos despistados, se trata de la intendenta de La Matanza (el distrito más poblado de la Provincia) y del intendente de San Antonio de Areco, un municipio que también integra la rama del kirchnerismo duro. La apuesta sobre la mesa.

    El nombre de Magario no es una novedad en la carrera por la Gobernación. Incluso desde su llegada al sillón municipal en 2015, en varios despachos de la Casa Rosada y de Gobernación observaron su andar y la anotaron como una posible contrincante de Vidal en 2019. Su baluarte no es sólo gobernar la “quinta provincia”, como se conoce a La Matanza, o ser presidenta de la Federación Argentina de Municipios (FAM). Su perfil político, su carisma ante los medios periodísticos y su capacidad argumentativa, hacen de la matancera un cuadro político que podría disputarle un mano a mano a Vidal, con serias chances de ganar. De hecho, desde los arranques de la gestión de MEV, Cambiemos se ocupó de mantener una Guerra Fría con La Matanza, con diversos episodios de tensión. Desde los cruces por envíos de fondos por seguridad, hasta proyectos legislativos para dividir el partido en cuatro nuevos distritos y denuncias cruzadas entre la intendenta y los ministros bonaerenses, donde también alguna vez participó la propia Vidal. “En Gobernación le temen a Magario y no sé por qué”, se atrevió a decir un consultor habitué de reuniones en Calle 6. En el peronismo, Magario es respetada precisamente por todos esos atributos, aunque los recelos de sus pares del Conurbano recaen en su excesivo alineamiento con su mentor político Fernando Espinoza (exintendente de La Matanza y ahora diputado nacional). Por lo bajo, los alcaldes preferirían que Magario tuviera más autonomía política y que “no estuviera siempre bajo la sombra de Fernando”. Si bien por ahora la alcaldesa matancera no habló de una posible candidatura (más allá de que su nombre esté instalado desde hace tiempo), en varios encuentros un nutrido grupo de intendentes peronistas pidieron por su candidatura. Según pudo saber ANDigital, Magario “pidió caminar y tomar las definiciones cuando esté más definido el escenario nacional, a principios del año que viene”. Dato no menor, dijo que “por supuesto estaría dispuesta”. La némesis de Vidal.

    Francisco “Paco” Durañona, uno de los intendentes del interior más conocido en los medios periodísticos. Kirchnerista activo en las redes sociales, donde con un estilo fuerte y explosivo lanza duras críticas hacia las administraciones de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Es muy activo en el grupo de “los intendentes K”, como Mario Secco, de Ensenada, y el nombrado Ferraresi, de Avellaneda. Sin vueltas, en mayo de este año el alcalde de San Antonio de Areco lanzó su precandidatura para la Gobernación bonaerense. “Quiero ser candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires en 2019”, dijo en una entrevista. Pero la apuesta de Durañona es superior a la que planteó su amigo Ferraresi. Para este alcalde la fórmula para competirle a Vidal en la Provincia en 2019 tiene que “encabezarla el interior y ver si acompaña algún dirigente del Conurbano”. “Por no incluir la agenda de la problemática del Interior se han perdido todas las elecciones. La del 2009, 2013, 2015 se perdió la Provincia y la Nación completa, y la de 2017, que si bien se ganó en todos los municipios del Conurbano, perdimos en todo el interior, y en la cuenta final se pierde la elección y está toda la Provincia pintada de amarillo, salvo el Conurbano de intendentes de Unidad Ciudadana. Esta fórmula ha fracasado”, lanzó Durañona en una duro análisis crítico expresado en el programa Superlógico de Keops 90.1. Dato no menor, en los 12 años del kirchnerismo en ninguna de las elecciones para la Gobernación hubo un representante legítimo del interior bonaerense: En 2003 se plasmó la fórmula Felipe Solá-Graciela María Giannettasio, que bien muchos podrán decir que Solá se autorreferencia en el interior, su nombramiento se debió a un acuerdo de nombres entre el duhaldismo y el kirchnerismo. La candidata a vicegobernadora fue por el Conurbano. En 2007, la fórmula fue Daniel Scioli-Alberto Balestrini, tuvo la variante porteña del exmotonauta y su compañero como el representante de La Matanza. En 2011, la fórmula fue Daniel Scioli-Gabriel Mariotto, el caso del candidato a vice fue una imposición de Cristina Fernández de Kirchner al entonces Gobernador. Pero Mariotto tenía su armado en Lomas de Zamora, o sea, otro representante del Conurbano. En 2015, la fórmula que perdió con Vidal fue la de Aníbal Fernández-Martín Sabbatella, el exjefe de Gabinete referenciado en la tercera sección (Quilmes) y el extitular de la AFSCA en la primera (Morón), ambos Conurbano. El dato de ese año fue que para las PASO le ganaron en medio de una interna feroz y muchas polémicas a la fórmula Julián Domínguez-Fernando Espinoza que, dato no menor, representó la conjunción de interior y Conurbano. Antecedentes de un reclamo coyuntural.

    La puesta sobre la mesa de la primera fórmula de ensayo del peronismo para intentar recuperar la Gobernación bonaerense trajo ruido. El ruido natural que tiene el peronismo a la hora de dirimir sus internas y elegir sus candidatos. Pero, más allá de que se pongan nombres sobre el tablero, el escenario también depende del futuro de Vidal. Si bien hasta la semana pasada en los principales despachos de La Rosada descartaron el Plan B, el Plan C y hasta el Plan D para las elecciones presidenciales y donde era protagonista la Gobernadora, por estas horas, al calor de la crisis y las tormentas que no paran, Vidal nuevamente sube a escena, sobre todo al conocerse las últimas encuestas que llegan a Balcarce 50, las que recuerdan que Macri no para de caer en su intención de voto y en calidad de gestión. Las ecuaciones son simples, pero cargadas de complejidad política. Con una fórmula peronista fuerte enfrente y con Macri como salvavidas de plomo, la reelección de Vidal tiene un sendero difícil de transitar. Pero si el escenario se sigue complicando para Macri, y la Gobernadora tiene que dar el salto nacional, se descuida la principal retaguardia que tiene Cambiemos: la provincia de Buenos Aires. Hoy el oficialismo no tiene otro candidato para la Provincia con chances de ganar que no sea Vidal. Dejar el territorio bonaerense vació de guardianes fuertes es riesgoso para la elección nacional inclusive. Ante esa posibilidad, remota pero cierta, en Cambiemos y algunos sectores del peronismo/kirchnerismo especulan con una candidatura para la Gobernación de CFK.

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