21 Jul. 2019 | 08:16
21 Jul. 2019 | 08:16
Bitácoras bonaerenses

Cristina habilitó las chances del “Plan V” y otras variables electorales

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  • El tablero está lleno de trazos en diversas direcciones. Massa, cotizado nuevamente, pero sin superar sus dilemas. Cambiemos, las presiones internas y desplantes a Macri. El peronismo/kirchnerismo en la búsqueda de ampliar su espacio de votantes.

    En Merlo, primera postal en “clave campaña” del binomio Fernández - Fernández.
    En Merlo, primera postal en “clave campaña” del binomio Fernández - Fernández.

    Confusión, reorganización, temor, ansiedad y reacción. El sismo político que desató Cristina Kirchner tras anunciar a Alberto Fernández como precandidato a presidente y ella a vicepresidenta, sacudió el tablero y apuró algunas definiciones, de la mano de movimientos -hora a hora- que se dan en todos los espacios políticos que quieren competir en las próximas elecciones. Tres espacios, cuatro espacios, tres espacios, cuatro... Aún no se sabe cómo y cuáles serán los frentes electorales o los nombres que competirán en los comicios. Las negociaciones constantes, están variables, sobre la mesa, cambian las cartas; barajar y dar de nuevo. Secuelas del anuncio.

    En el amplio espectro del peronismo/kirchnerismo hubo sorpresa, sobre todo en el ultra-kirchnerismo, pero rápidamente se alinearon y vieron que la jugada genera chances de ampliar el electorado “sobre un techo alto” y la puerta para acordar con sectores del peronismo que buscan la unidad, como el Frente Renovador de Sergio Massa. Elegir a Alberto Fernández candidato a presidente es la muestra de autocrítica hecha por la expresidenta, los resultados sobre el electorado que se busca seducir se verán más adelante, como así el impacto para plasmar una “amplia unidad”. Mientras tanto, todos los espacios están sumergidos en sus propios dilemas. Massa, a quien sus generales bonaerenses en privado le piden desde hace rato un acuerdo con el peronismo/kirchnerista, ve como la perinola de la política le vuelve a sonreír y lo ubica en un lugar cotizado. Si bien re contra confirmó que es candidato a presidente, su lugar en Alternativa Federal se torna difuso, sobre todo por el accionar de sus socios los gobernadores Juan Schiaretti (Córdoba), Juan Manuel Urtubey (Salta) y el camaleónico senador nacional, Miguel Ángel Pichetto, quienes esta semana se fueron a abrazar con Mauricio Macri. La reacción de los opofialistas.

    “Schiaretti juega con nosotros y Urtubey podría ser ministro nuestro”, dicen sonrientes, en voz baja, desde los principales despachos de la Casa Rosada y la Gobernación bonaerense. Ese análisis lo hace el propio Massa, quien por ahora no quiere quedar atado a generar una reelección de Macri y ser “el Randazzo del 2019”. Su nueva cotización no durará mucho tiempo, el tigrense tiene que definir qué camino tomar: candidato a presidente por Alternativa Federal en una interna con Urtubey o acoplado al peronismo/kirchnerismo, con una posible candidatura para disputar una PASO contra la fórmula Alberto Fernández-Cristina. Las diferencias sobre el sendero bifurcado es que al perder (difícil que gane) una Primaria contra los Fernández, Massa igual se asegura mantener su poder político legislativo y territorial en la provincia de Buenos Aires, donde pone en juego casi todas las bancas de sus bloques en Diputados y en el Senado. Un acuerdo le abre lugares en el territorio bonaerense, en la Legislatura, en los 135 Concejos Deliberantes y hasta se conjetura con algún lugar en la fórmula por la gobernación. Algunos aún sueñan con Massa candidato a gobernador y también hay charlas para ubicar a su esposa, Malena Galmarini, como candidata a vicegobernadora. Todo conjeturas, pero lo cierto es que con este esquema, Massa tiene más para ganar acordando con el peronismo/kirchnerismo que siendo candidato de Alternativa Federal, espacio debilitado por el portazo de Roberto Lavagna, el longevo candidato de las sandalias con medias. Los dilemas del tigrense y su tropa.

    La marea de especulaciones, borradores y trazados también afecta a Cambiemos, donde además de la baja constante de Macri en las encuestas, las internas y rebeldía de un sector de los radicales liderados por el titular de la UCR Nacional y gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, hizo temblar el piso con sus intenciones de generar una PASO que le dispute la candidatura presidencial a MM. La presión llegó a La Rosada, desde donde cambiaron la postura y deslizaron apoyar la “ampliación de Cambiemos”, también pedida por el mendocino. “Abramos el espacio, ¿pero hay garantías de que alguien venga?”, interrogan con algo de ironía desde el PRO. Por si fuera poco, las especulaciones en torno a María Eugenia Vidal volvieron a los primeros planos. El “Plan V” (Vidal candidata a presidenta en reemplazo de Macri), volvió a resonar y hasta surgieron versiones de la gobernadora candidata a vicepresidenta de Macri. De plano, en el vidalismo descartan la segunda posibilidad: “No hay chances”, afirman tajantes. Pero, contrario a la postura que mantenían antes del anuncio de Cristina, ahora dejan una pequeña apertura para la posibilidad del “Plan V”. “Veremos más adelante”, deslizan y señalan que el corrimiento de Cristina de una candidatura presidencial “hace que cualquier jugada sea menos costosa”. “Si Cristina se corrió, Macri se podría correr y el costo político podría ser menor”, conjeturan desde la gobernación. De todas formas, confiesan que a “Mariú” le incomoda mucho la situación. “Para ella el Plan V es incómodo, aunque no deja de ser un reconocimiento”, confiesan. La decisión final la tendrá la “mesa chica” del PRO: Macri junto su álter ego, el poderoso jefe de Gabinete, Marcos Peña, Vidal y el jefe del Gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Pero la tensión, la vorágine y las conjeturas, generadas por las propias huestes del PRO, se dispersaron por todo el universo político. Una fórmula PRO pura, cerrada, representada por Macri-Vidal. Otros conjeturan con la apertura, que piden los radicales que encabeza Cornejo, y apuestan por la fórmula Mauricio Macri-Martín Lousteau, que también generaría contención en los díscolos. Los más osados, algunos los llaman “los que piensan en clave política”, sueñan con la “fórmula ganadora y contendedora”: Vidal-Lousteau. Sacudones en el tablero amarrillo.

    El 22 de junio se despejarán todas las dudas y especulaciones cuando finalmente se cierren las listas de candidatos. Mientras tanto, minuto a minuto, el escenario cambia y puede variar en maneras impredecibles. Para La Rosada y Calle 6 hay una fecha clave que servirá para empezar a tomar decisiones: el 9 de junio. Ese día se llevarán a cabo elecciones provinciales en Chubut, Tucumán, Entre Ríos y Jujuy, y PASO en Mendoza. El oficialismo mira los movimientos del peronismo/kirchnerismo y las primeras encuestas muestran que la fórmula Alberto Fernández-Cristina le gana cómodo las elecciones y el balotaje a Macri. El escenario “ideal” sería que hayan tres espacios fuertes Cambiemos, Unidad Ciudadana y Alternativa Federal (con Massa adentro y Lavagna fuera de juego). El escenario más complejo sería con cuatro espacios fuertes, Cambiemos, Unidad Ciudadana (con Massa adentro), Alternativa Federal y Lavagna candidato por Consenso 19. “Roberto con un cuarto espacio le saca votantes a Macri”, reconocen preocupados desde la plana mayor de la gobernación. Todo puede ser, las cartas cambian constantemente, las fichas se mueven por todo el tablero. El primer paso lo dio Cristina, ahora el resto se enreda en cavilaciones que puedan aseguran un buen sendero.-

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