22 Oct. 2019 | 15:40
22 Oct. 2019 | 15:40
Bitácoras bonaerenses

Las secuelas de la derrota: Vidal y Macri cada vez más distanciados

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  • Desde la Provincia ya no se molestan en esconder sus críticas a Nación. La gobernadora camina sola y no escucha las órdenes de Marcos Peña. Una ruptura que llegará pronto.

    La mandataria piensa en futuro, no en pasado.
    La mandataria piensa en futuro, no en pasado.

    El sabor amargo de la derrota aún se siente. Las sensaciones de irreversibilidad se aceptan amargamente a medida que pasan los días. Los pases de factura están presentes, sobre la mesa, en las acciones, en los pensamientos antes de ir a dormir. La relación entre María Eugenia Vidal y Mauricio Macri está en su peor momento. Resignación, bronca y postura realista es la mezcla de sensaciones que tiene la gobernadora tras la dura derrota en las PASO y en la conformación de lo que pretende ser su armado político pos diciembre. En columnas anteriores se escribió sobre el malestar que aún reina en Gobernación por el “mal manejo de la campaña” y los ojos, nuevamente, apuntan al jefe de Gabinete de Nación, Marcos Peña, quien además fue el jefe de campaña de Juntos por el Cambio. La estrategia basado en lo digital (grupos de WhatsApp y redes sociales en general) es ahora cuestionada por la mayoría de los ministros de Vidal, quienes ya no se cuidan de destilar críticas hacia los principales despachos de la Casa Rosada. Después de casi una semana de asimilación de la estrepitosa derrota que sufrió ante Axel Kicillof en la PASO del 11 de agosto, Vidal decidió apelar a la “campaña en silencio”, que –de a puchos– fue modificando con apariciones, pero siempre bajo un cierto grado de hermetismo. El nuevo rumbo se completó con la decisión de provincializar completamente su campaña, habilitar a los intendentes de Cambiemos a municipalizar las suyas, y hasta a mirar para otro lado en la movida que los alcaldes le dan al corte de boleta en sus distritos. El camino bonaerense de Vidal.

    Esta semana, dentro de sus recorridas sorpresivas, Vidal pisó La Matanza junto al candidato a intendente, el ministro de Educación de Nación Alejandro Finocchiaro. Una visita que es normal en tiempos de campaña. La tierra que gobiernan Verónica Magario y Fernando Espinoza es el distrito más grande de la Provincia. Pero surge un dato, un desafío de la gobernadora al aún todopoderoso Marcos Peña. Trascendió que el jefe de Gabinete –ultra ratificado por Mauricio Macri– ordenó “no perder tiempo en visitas” a distritos donde no se puede ganar. En La Matanza, el peronismo le dio una fuerte paliza a Cambiemos en todos los tramos de la boleta electoral. El desafío no es un dato menor. Las viejas internas subterráneas entre Vidal y Peña tuvieron su corolario con la derrota en las PASO. Además, en Calle 6 hay un sinceramiento acerca de esta realidad: las críticas a Peña también son dirigidas a Macri, sobre todo después de que el propio jefe de Estado afirmara luego de las PASO, tajante: “Quien critica a Marcos me critica a mí”. Está claro, el divorcio entre Vidal y Macri no será ahora, no le conviene a ninguno de los dos. En Gobernación dejan trascender que el despegue será después de las elecciones del 27 de octubre. De todas formas, aún en la distancia, el futuro político de la mandataria sigue dependiendo del Presidente hasta el recambio de diciembre. Su destino está sujeto a situación económica-social en que Macri deje el país al momento de la entrega de mando a su sucesor. La dependencia indeseada.

    Mientras tanto, la impostura tendrá sus momentos: Vidal intentará caminar lo más alejada que pueda de Macri aunque, presa de su subordinación, por presiones de la Casa Rosada alguna vez tendrá que mostrarse junto a su jefe. Un ejemplo claro es lo que sucedió este viernes 13 de septiembre. Macri visitó Pergamino, sólo, sin Vidal –quien el mismo día estuvo en Mar del Plata–, una postal distinta a la que fue durante la campaña para las PASO, donde en cada visita del jefe de Estado al territorio bonaerense, la gobernadora lo acompañaba sonriente. La noticia tomó vuelo en minutos; tanto que desde Balcarce 50 y Calle 6 tuvieron que acercar posiciones y anunciar que la semana que viene Vidal y Macri compartirán un acto conjunto en la Provincia. La tensión evidente.

    Con las pasiones coyunturales y con una olla que está a punto de destaparse, desde el vidalismo vuelven a recordar todos los hechos por los cuales culpan a Macri y Peña de la dura realidad pos PASO. En su lista recuerdan que Vidal advirtió en diciembre de 2018 que el objetivo de polarizar con el kirchnerismo “no era una buena idea”; apuntan que en enero pusieron sobre la mesa la opción de desdoblar la elección en la Provincia, rechazada por La Rosada. También rememoran que en marzo tomó fuerza el Plan V (Vidal candidata a presidenta), pero Macri la rechazó de plano. Meses después, Cristina Fernández de Kirchner plasmó su jugada magistral, dio un paso al costado y puso a Alberto Fernández como candidato a presidente, y llegó el rotundo triunfo en la PASO. Los vidalistas también hacen foco en que en abril se planteó la idea de que las listas colectoras (Vidal candidata a gobernadora pegada a dos boletas presidenciales), que también fue rechazada por Peña (o Macri). Todo un combo que la tropa de la gobernadora excusa como los motivos del cansancio de Vidal por haber sido arrastrada al sendero de la derrota. “Nunca la cuidaron”, se quejan en las altas esferas de Calle 6. Sin embargo, más allá de los hechos concretos, el vidalismo omite que la mandataria bonaerense nunca dio un paso de más para tratar siquiera de imponer una postura y cayó en la obsecuencia, karma de gran parte de los gobernadores bonaerenses, que sucumbieron ante el látigo y la chequera de Nación. Vida, quizás, haya sido la más obediente de todos los gobernadores desde el regreso a la democracia. El reparto de culpas.

    De todas formas, como se anticipó en una columna anterior, el verdadero plan de Vidal para las elecciones de octubre es hacer una mejor elección que en agosto, pero no con la fantasía de revertir el resultado, sino con el objetivo de meter la mayor cantidad de legisladores en el Parlamento bonaerense, para darle forma al emergente vidalismo que se va formando con vistas a un rol opositor en un gobierno de Kicillof. En sus trazados, la mesa chica apunta a que ese 30 por ciento de votos logrado en las PASO puede ser la plataforma para diagramar el futuro político de Vidal, sumado a legisladores bonaerenses (y algunos nacionales) que le respondan directamente. En ese plan, “Mariu” también pretende conservar importantes municipios que hoy están en riesgo de pasar a manos del peronismo (La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, Tres de Febrero, Lanús y Morón). Más allá del corte de boleta municipal, la gobernadora gestó acuerdos con un importante canal de aire nacional (que también tiene su correlato en el cable), para darle visibilidad a los jefes comunales elegidos. El objetivo, por ahora, es pasar el tramo del 27, llegar lo mejor que se pueda a diciembre y comenzar a armar la candidatura a diputada nacional de Vidal 2021.

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