21 Jan. 2020 | 07:40
21 Jan. 2020 | 07:40
Bitácoras bonaerenses

El poder de Kicillof, el reparto en la Legislatura y las fugas en Cambiemos

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  • Tras arduas negociaciones, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio acordaron las autoridades del parlamento provincial. Irrumpió la novedosa “triple firma”. Mientras tanto, Vidal perdió cinco diputados.

    Los sinsabores de una derrota electoral son variados, las emociones son distintas, pero el efecto es el mismo: un duro cachetazo de la realidad. Esa sensación amarga y dolorosa de aquel 11 de agosto, cuando María Eugenia Vidal vio que Axel Kicillof se imponía por casi 17 puntos en las PASO, sepultó por completo cualquier chance de lograr la reelección en la provincia de Buenos Aires. En la campaña para las generales, Vidal anduvo con el boleto picado, tratando de levantar una elección, que le sirva para meter la mayor cantidad de legisladores posibles, en vista del lugar opositor que la esperaba. Su derrota confirmada en las elecciones del 27 de octubre, trajo lo que tenía que traer y lo que se estaba tejiendo puertas para adentro desde el domingo de las Primarias Abiertas: las rebeliones internas. El primero en alzar la voz fue un viejo rival interno, Jorge Macri, primo del presidente saliente, intendente de Vicente López y presidente del PRO bonaerense, quien cuestionó abiertamente el lugar de liderazgo que buscaban Vidal y su equipo dentro de Juntos por el Cambio. El vidalismo pensó que la dura derrota de Mauricio Macri en las PASO lo jubilaría políticamente y que abría paso para un liderazgo emergente de Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Pero la remontada de Macri, con sus caravanas del “Sí, se puede”, cambiaron la ecuación y “Mariú” vivió otra derrota la noche del domingo 27 de octubre: sus aspiraciones bajaban cotización. El sabor de derrota.

    El esquema de Vidal cambió, su influencia política se desvalorizó para adentro y para afuera. No es lo mismo estar sentada en el sillón de poder, que no estarlo. No sólo tuvo que aceptar el cuestionamiento de Jorge Macri y los radicales, quienes pidieron más horizontalidad en la conducción de Cambiemos, como requisito para mantener la unidad. La marca de la derrota trajo lo que tradicionalmente trae: fugas, portazos, desafíos internos y sobre todo, un vencedor que hace sentir su poder y rechaza la mayoría de los pedidos que “le corresponden a la oposición”. Vidal observó cómo su otro viejo rival interno, Emilio Monzó, mandó a sus legisladores a cuestionar duramente su accionar sentada en el Sillón de Dardo Rocha y denunciaron una “prohibición” para Emilio de caminar la provincia. Con Vidal despidiéndose del poder, el dirigente de Carlos Tejedor, terminó con su veto y desplegó una acto en Florencio Varela el 29 de noviembre, donde anunció que “volverá” a caminar el territorio bonaerense y hasta dio señales para buscar una candidatura a gobernador en 2023. La revancha recargada de Emilio.

    No solo eso, dio el visto bueno a su legislador bonaerense, Guillermo Bardón a pegar el portazo al bloque de Cambiemos y junto a tres diputados (Walter Carusso, Fernando Pérez y Martín Domínguez Yelpo), conformaron la nueva bancada “Cambio Federal”, no sin antes lanzar fuertes críticas a la conducción de Vidal. “Nuestra decisión está fundada ante el rechazo a la continua metodología basada en la toma de decisiones que rechaza pensamientos divergentes y nos excluye sin debate ni intercambio de ideas”, dijeron en un duro comunicado. La irrupción de la nueva banca le dio otro golpe al cuestionado liderazgo de Vidal, quien por esas horas intentaba negociar con el Frente de Todos los cargos provinciales y, sobre todo, las autoridades de las cámaras de Senadores y Diputados de la Provincia. Con la fuga de los cuatro rebeles, el bloque de Juntos por el Cambio pasó de contar con 44 diputados (a uno del Frente de Todos) a tener 40. Su poder de negociación quedó disminuido. Hay versiones que sostienen que vía Sergio Massa, y negociadores peronistas, se plasmó la conformación de la nueva bancada. Dato no menor, la exconcejal de San Vicente, Natalia Sánchez Jaúregui (del Partido FE), que entró por la 5ta Sección podría desembarcar en el bloque “17 de noviembre” que componen Mario Giacobbe y Fabio Britos. La dispersión.

    Vidal sintió lo que es caminar en el llano y estuvo a punto de tener su mayor derrota política. Las negociaciones por las autoridades de Diputados y el Senado fueron tensas, aunque finalmente se llegó a un acuerdo particular. En principio la disputa estaba por la silla estratégica de la vicepresidencia de Diputados, que tiene el poder de la “doble firma” (ningún expediente sale si no es con la estampa del presidente y vice de esa cámara). Para la presidencia, Kicillof en acuerdo con Máximo Kirchner y Martín Insaurralde, bendijeron al joven diputado Federico Otermín; y apuntaron también a quedarse con la vicepresidencia para Carlos “Cuto” Moreno. La semana pasada, Vidal y los referentes de la Mesa Provincial de Cambiemos habían anunciado que querían la vice, que según su mirada, les “correspondía al ser la segunda minoría”. El viernes, la novedad de que los dos lugares estaba reservados para legisladores del Frente de Todos, despertó las alertas y el riesgo de represalias de Cambiemos en el Senado, que deslizaron pelear por la Vicepresidencia 1ra, que en un “acto de gobernabilidad” se le dejaron para el oficialismo entrante. Finalmente, este lunes trajo la fumata blanca a la Legislatura. Tras llamamos telefónicos entre Kicillof y Vidal, se produjo el acuerdo. El Frente de Todos se quedó con la presidencia y la vice, pero se introdujo una novedad al funcionamiento de Diputados: la vicepresidencia 1ra, acordada para el diputado de Cambiemos, Adrián Urreli, también tendrá “poder de firma”. De esa forma, la nueva Legislatura debutará con la “triple firma”, tras el mismo sistema que tuvo la “doble firma”. El Senado, todo quedó como lo planificado: Teresa García se transformó en la vicepresidenta 1ra, quien además será la encargada del Ejecutivo por 24 horas, tras la decisión de Kicillof de postergar del 10 para el 11 de diciembre su asunción. “Tere”, histórica militante peronista de la provincia, además será la próxima ministra de Gobierno del mandatario entrante, un puesto clave para la relación del Ejecutivo con los intendentes. El acuerdo.

    El esquema para el comienzo del gobierno de Axel Kicillof está armado. El Sillón de Dardo Rocha lo espera. La nueva etapa muestra lo que era previsible en la política. Un Frente de Todos robustecido y saboreando el haber vuelvo al Poder; y Juntos por el Cambio, con las internas que trae toda derrota, buscando mantener la unida, con Vidal, su principal referente, caminando desde el llano.-

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