13 Jul. 2020 | 08:46
13 Jul. 2020 | 08:46
Bitácoras bonaerenses

Coronavirus y deuda: La preocupación de intendentes y legisladores

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  • La propagación del virus y las medidas lanzadas para evitar más contagios tendrán consecuencias en la economía. Este escenario se suma al anterior, donde desde las filas del Frente de Todos ya mostraban estar preocupados por la “falta de reactivación” de la Provincia.

    El mundo se encuentra en alerta, la Argentina se encuentra en alerta, la provincia de Buenos Aires se encuentra en alerta. La pandemia del Coronavirus (Covid-19) abre un escenario impredecible para lo que será el final de marzo y los meses venideros. El 20 de este mes se cumplirán los 100 días del gobierno de Axel Kicillof y el virus que tiene en vilo al mundo entero será parte de los efectos que se analicen sobre el tablero provincial. La vida cotidiana de los bonaerenses se verá afectada. Las medidas adoptadas hasta ahora por los gobiernos nacional y provincial son necesarias para evitar la propagación del virus. Sin embargo, resta saber los efectos que la irrupción del virus tendrá en la economía nacional y bonaerense, en un trimestre, donde ya hay preocupación, sobre todo entre los intendentes y legisladores provinciales del Frente de Todos, ante lo que en voz baja denominan la “falta de objetivos claros” del gobierno bonaerense. El horizonte nublado.

    Ya no es un secreto que los alcaldes, diputados y senadores del oficialismo bonaerense cuestionan “actitudes” del kicillofismo y sin levantar la voz, se quejan de que el discurso de Apertura de Sesiones del Gobernador “no marcó” objetivos claros a seguir. No sólo las cuestiones y ambiciones políticas (que las hay) hacen que intendentes y legisladores del peronismo deslicen quejas, sino el “parate” que la Provincia tiene -según afirman- desde que comenzó el año. Es cierto que los jefes comunales, en especial los del Conurbano se sienten “destratados” por Calle 6 y se quejan en cada lugar que pueden sobre la “ausencia de un intendente” en el gabinete de Kicillof. Eso lo saben en Gobernación, pero mientras las quejas sean en privado, en off de record o no de frente, serán cuestiones que carezcan de validez. Las tensiones no públicas.

    Pero no solo son los cuestionamientos a estilos de conducción o contención política. Antes de las medidas que Alberto Fernández, junto a Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta, anunció este domingo, la preocupación entre intendentes y legisladores del oficialismo era que “la Provincia no arranca”. Preocupados cuentan que “las obras están paradas”, no hay nombramientos de cargos pendientes que son necesarios para el funcionamiento de cualquier trámite provincial. También hicieron hincapié que el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM) “está paralizado y que si la Provincia no arranca, a los municipios les va a costar arrancar. Si bien aducen “entender” el problema de la deuda pública bonaerense que dejó como una pesada herencia María Eugenia Vidal, también esperan certezas o trazados de objetivos que aún no aparecen. Sobre ese escenario, no dejan escapar un dato: Kicillof tuvo dos cumbres en la Residencia de Gobernación, el 28 de febrero con alcaldes de la Tercera y el 13 de marzo con intendentes de la Primera. Según los quejosos, los jefes comunales se fueron con las manos vacías en ambas ocasiones, aunque en la última, el jefe de Estado bonaerense les dijo que “aguanten” hasta abril o mayo para la reactivación de la Provincia. Cuestiones económicas.

    Durante el primer trimestre del gobierno de Kicillof la deuda fue el tema central del debate público y funcionó como un factor de contención ante la ansiedad entendible de intendentes y ciudadanos que quieren ver una reactivación económica en la Provincia. La pulseada por la Ley Impositiva, que se aprobó en enero, pero con modificaciones hechas gracias a la mayoría que tiene Juntos por el Cambio en el Senado bonaerense, dejó un mal sabor de boca al kicillofismo y también sirvió para posterga las proyecciones económicas bonaerenses. Marzo se presentó como el mes filtro, no solo porque se cumplirán 100 días del gobierno de Kicillof, sino porque iba a comenzar a proyectarse el Presupuesto 2020. Pero la irrupción del Coronavirus cambia rotundamente el tablero. En la reunión con intendentes de este viernes último, el propio Kicillof confesó que la propagación del virus y el parate que se comenzó hacer para prevenirlo, tendrán un efecto en la reactivación de la Provincia, aunque -dato no menor- deslizó que podría tener un efecto positivo en la negociación con los bonistas. Movimientos dispersos.

    Las medidas que se lanzaron la prevenir el contagio del Coronavirus son más que acertadas y necesarias ante la pandemia mundial. El Comité de Crisis que componen Nación y Provincia se articula de forma eficiente. Ahora sumaron a la Ciudad de Buenos Aires para coordinar acciones, teniendo en cuenta que la zona del AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), tiene jurisdicción porteña y bonaerense, y es el foco de más casos de Coronavirus registrados hasta el cierre de esta columna. Sin embargo, en medio de la preocupación de toda la población y el cambio de la vida diaria que se va a notar, se suma un nuevo obstáculo para que los bonaerenses comiencen a ver que la Provincia vuelve a funcionar. ¿Cómo será el plan del Gobernador para atender las demandas de dirigentes y ciudadanos en cuanto a la reactivación provincial con el Coronavirus como nuevo actor protagónico?

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