12 Aug. 2020 | 23:30
12 Aug. 2020 | 23:30
Bitácoras bonaerenses

¿AMBA bonaerense y AMBA porteño sobre el Coronavirus?

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  • Los cortocircuitos de Kicillof y Larreta sobre cómo enfrentar la pandemia y ejecutar la cuarentena en el Área Metropolitana de Buenos Aires, dejan un peligroso escenario de cara a la llegada de los picos de contagios.

    Kicillof y Larreta en un encuentro esta semana para descomprimir.
    Kicillof y Larreta en un encuentro esta semana para descomprimir.

    Las tensiones suben el ritmo de los contagios positivos. Las discrepancias no son secretas. Los andares aparentan conjunción, pero son distintos. Un lindo dilema para tiempos de picos de Coronavirus. La grieta también hace su juego y la política la invita a pasar. El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), un territorio que aglutina a la Ciudad de Buenos Aires, 39 municipios bonaerenses del Conurbano y La Plata, bajo una misma zona. Una megaciudad en la cual viven, trabajan y circulan casi 16 millones de habitantes. Hasta antes de esta pandemia, el AMBA era una palabra o descripción que no estaba en la concepción cotidiana de la población. El COVID-19 trajo a la vida de los habitantes de esa megaciudad la pertenencia, obligada quizá, a ese AMBA. Esa gran zona que es el foco de contagios en todo el país. Ese universo donde el virus pega más fuerte y donde la cuarentena es más estricta, con serias chances de volver a endurecerse. Allí, en una gran urbe que parece una sola, en realidad son dos, muy distintas y con dos gobernantes que no logran congeniar. AMBA, bonaerense y porteña.

    Un historiador podría darnos largas clases de cómo y porqué los porteños y bonaerenses tienen historia común, pero destinos distintos. También nos dirá que esa “rivalidad” es parte de la conformación del Estado Nación moderno, cuando el alzamiento porteño de 1880 fracasó y el Poder Ejecutivo Nacional optó por federalizar la Ciudad de Buenos Aires, ponerle fin a sus días de capital de la provincia de Buenos Aires, habilitar la creación de una nueva ciudad, para que en 1882 La Plata se convirtiera en la nueva capital de la Provincia. Por esos años se gestó un capítulo más de esas dualidades bonaerenses y porteñas, que hasta este 2020 nos trajo tantas historias –reales e imaginarias- de enfrentamientos. La mayoría para sacar ventajas políticas con algún gobernante de turno. Dentro de toda esa horrible pesadilla que trae el coronavirus, vemos que la cuestión bonaerense y porteña nuevamente entra en escena. En los últimos días, de la mano los picos de contagios, ambas dirigencias se cruzan por los medios periodísticos haciendo foco por las decisiones que se toman de ambos lados de la General Paz. En todos sus anuncios, Alberto Fernández decidió unificar al AMBA discursivamente en uno solo, más allá de presentarse junto al gobernador Axel Kicillof y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Pero ambos mandatarios piensan y ejecutan distinto, y el escenario se torna tenso. Desde las declaraciones del ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, cuando calificó a la Capital Federal como “foco de irradiación” del virus, la idea del polémico y mediático ministro de Seguridad provincial, Sergio Berni, de “aislar” a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las críticas y ahora los permisos descontrolados que el referente del PRO dio a los porteños para salir a correr. La escena pública ve que la grieta hace su juego. Nuevas rivalidades.

    Esa cortina invisible que tira bruma sobre el AMBA bonaerense y el AMBA porteña pone en jaque cualquier política real que se piense a la hora de controlar los picos. Todo lo que haga la Ciudad de Buenos Aires afecta irremediablemente a la Provincia de Buenos Aires y viceversa. Pero lo concreto es que más allá de la división de jurisdicciones, las dos AMBAS tienen que gestar un destino común a la hora de luchar contra el coronavirus. Un claro ejemplo de esta situación es el caso positivo del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. El lomense es bonaerense, administra uno de los municipios más poblados del Conurbano, pero al mismo tiempo vive con su esposa y su familia en Capital Federal. Jesica Cirio trabaja en un canal de televisión abierta porteño y se movía (hasta antes del aislamiento), principalmente por las arterias de Capital Federal. Ese caso, como otros, muestra que ambas gestiones tienen que coordinar sus políticas, más allá de las cuestiones partidarias o la tentación de poner en el palco VIP a la grieta. El irremediable destino común.

    No se trata de una competencia a ver quién tiene más o menos caso, o qué sistema sanitario está mejor preparado. Durante el fin de semana, funcionarios de ambas administraciones intercambiaron varios whatsapp para intentar calmar las aguas y genera políticas conjuntas. La semana pasada, en medio de los cruces por las habilitaciones para salir a correr que se dieron en CABA, Kicillof y Larreta hablaron por teléfono para diagramara una hoja de ruta común. Este lunes, los ministros de Salud Ginés Gonzáles García (Nación), Daniel Gollan (Provincia) y Fernán Quirós (Ciudad), mantuvieron un cónclave para buscar ese sendero único. Desde el gobierno bonaerense, según se pudo reconstruir, plantearon la idea de que ambas administraciones comiencen a compartir la información, para poder armar una mesa de trabajo del AMBA sin divisiones y que esa Área metropolitana sea desde ahora “una sola región”. La sugerencia fue bien recibida por los porteños y se espera que se pondrá en marcha desde este miércoles, más allá que la información epidemiológica seguirá siendo comunicada por separado por los distritos. Sin embargo, en la política siempre hay lugar para sacar los trapos al sol y los funcionarios de Larreta no dejaron pasar la oportunidad para recordar que la Ciudad planteó esa idea hace algún tiempo, cuando los casos de COVID-19 eran mayores en el territorio porteño, pero que en ese momento no fue aceptada por la Provincia. Las chicanas como parte del menú.

    Antes del encuentro, desde la Provincia mostraron sus críticas hacia los permisos para salir a correr, la apertura de algunos comercios y las políticas diferenciadas. Desde la Ciudad se quejaron que del otro lado “no hay” controles estrictos sobre las cabeceras de transporte que van entre los territorios bonaerense y porteño. Por ahora, tras las tensiones, ambos gobiernos coincidieron en la preocupación por el transporte y se espera mayores restricciones y limitaciones. Una vez más la dualidad vuelve a hacer su juego, en una historia que en las últimos años tuvo a un bonaerense siendo jefe de gobierno porteño ampliamente reelecto, quien hasta pudo dejar a un “delfín” para seguir gobernando, o a porteños que gobiernan la Provincia con distintos discursos y reivindicaciones de identidad. Hasta ahora, el AMBA está partido en dos, el bonaerense y el porteño. Todos los especialistas coinciden que los días más complicados en materia de contagios diarios se están acercando. Cómo será el camino real que ambos gobernantes, Axel Kicillof y Horacio Larreta, ejecuten sobre un virus que no hace distinción en nada.-

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