13 Aug. 2020 | 17:01
13 Aug. 2020 | 17:01
Bitácoras bonaerenses

La pandemia, la cuarentena y la inseguridad como problemática colateral

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  • Nuevamente la problemática amenaza con ser protagonista del cotidiano en la provincia de Buenos Aires. El andar de Berni, las tensiones con Frederic y los intendentes no dejan planes serios sobre el tablero. ¿La seguridad entra en los planes pospandemia? 

    Permanente tensión. Frederic y Berni en la resonada reunión de la semana pasada.
    Permanente tensión. Frederic y Berni en la resonada reunión de la semana pasada.

    El sendero es difuso, la niebla tapa gran parte del horizonte. Nadie puede asegurar nada, los pronósticos se diluyen de un día para el otro, los planes no tienen larga vida. La pandemia es impredecible, eso no es ningún secreto, sobre todo en la cantidad de contagios que surgen día a día en el país. La buena novedad de la apertura con la nueva Fase 3 para el AMBA, trajo la mala novedad de los picos de casos, que superaron los 4 mil diarios, con récord de hasta 6 mil. Nuevamente la posibilidad de retroceder de fase está en los discursos de la clase política bonaerense, aunque -está vez- siempre sobre un manto de precaución. El alarmismo no es la solución, como fue la previa a la vuelta a la Fase 1 que se vivió entre el 1 y el 17 de julio. Los análisis varían en cuanto a los resultados de haber vuelto al aislamiento estricto. Algunos observan que “no sirvió de mucho” porque los picos llegaron igual y otros, por el contrario, afirman que sin esa fase “los contagios hubieran sido muchos más”. Lo cierto es que el número de positivos diarios se duplicó, aunque por ahora, desde la administración bonaerense sostienen aún no está en riesgo y que “hay margen” con las camas de terapia intensiva, si es que “los casos no se disparan”. El día a día con la pandemia.

    Ya se sabe que la cuestión sanitaria no es la única problemática que trajo el Coronavirus. La economía recibió varios golpes y los pronósticos no son muy alentadores. A la crisis que dejó el macrismo, se suma el efecto de la cuarentena y las secuelas que llegarán los meses venideros. Pero una vieja problemática irrumpió con fuerza sobre esta densa escena. Tras dos meses de aparente baja en las estadísticas, volvió a mostrar sus dientes y anuncia que volverá a buscar protagonismo. La inseguridad, ese flagelo que azota al AMBA desde hace muchos años y que los distintos gobiernos no pudieron controlar. La vieja enemiga.

    Las escenas de la semana pasada, focalizadas en jubilados y el debate polémica en si ejercieron o no la “legítima defensa”, puso nuevamente a la seguridad/inseguridad en el centro de la escena. Sobre ese punto los pronósticos son más homogéneos y alertan que a medida que se abra la cuarentena y uno de los focos de la pospandemia será precisamente la inseguridad. La crisis económica, la falta de previsibilidad y la cuestión social serán factores que se conjuguen para el aumento de los índices. Mientras tanto, la clase política sigue mostrando desorientación a la hora de enfocar el problema. El estilo Sergio Berni generó ruidos de más retumbe en la semana que pasó, luego de que trascendieran las airadas discusiones y chicanas que cruzó con la ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, y con intendentes bonaerenses. Más allá del escándalo, la solución a los cortocircuitos por demás hechos públicos, es conocido: el envío de fuerzas federales a los distritos más calientes del Conurbano. El método reutilizado.

    Sergio Berni, el indomable, actúa como un escudo de contención ante el “progresismo ultra-K” que representa Axel Kicillof. El excéntrico ministro de Seguridad bonaerense se mueve mediáticamente con una habilidad sobresaliente. Sus apariciones en operativos, con casco y borcegos, arriba de una moto; con una ametralladora en un operativo en el Conurbano; sus declaraciones sobre el jubilado de Quilmes que mató un ladrón o sobre la justicia y la liberación de presos, dejan con bronca al ala más progresista del Frente de Todos, donde algunos no dudan en calificarlo -en voz muy baja- de conservador o facho. Que Berni tenga más coincidencia en el discurso con Patricia Bullrich que con Sabina Frederic es una paradoja de la política. O quizá un excelente movimiento de piezas sobre el tablero que hizo Cristina Fernández Kirchner, cuando ordenó que el médico militar ocupe la el sillón más caliente del amplio territorio bonaerense. El armado del equipo de gobierno.

    Sin embargo, la verborragia de Berni, los cruces y tensiones públicos y privados con Frederic y los intendentes del Conurbano, las declaraciones estruendosas ante las cámaras de televisión o el estar en el territorio constantemente, ¿son suficientes para encarar la problemática de fondo? Por ahora, la respuesta es un rotundo no. Por estas horas, la cuestión de la inseguridad está aparejada al futuro político de Berni y su andar sobre el escenario. En las últimas horas, declaró que “no piensa” en un futuro electoral para el 2023, como se conjeturó durante toda la semana pasada. Por el otro, la desaparición del joven Facundo Astudillo Castro y las sospechas sobre la Policía Bonaerense es un hecho que genera preocupación y que aún no repercutió con fuerza sobre la arena política. Los planes nacionales, provinciales y municipales para la pospandemia, también tienen que tener su ítem seguridad/inseguridad como parte de la reconstrucción o recuperación. La estrategia y las políticas de seguridad no pueden estar resumidas en el devenir de un solo nombre.-

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