20 Oct. 2017 | 14:53
20 Oct. 2017 | 14:53
Habló la vecina

Caso Poch: “Es un violador y psicópata que decía estar bajo la influencia del diablo”

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  • Así definió al ‘Conde’, Patricia Acosta, quien vivía a metros del departamento del ahora procesado. También declaró este miércoles el abogado que representó a Vanesa Rial tras la denuncia contra su expareja. Se agregaron las testimoniales de un policía y un testigo, ambos dieron detalles sobre el allanamiento en la casa del acusado en el que se secuestraron cuchillos, dos rifles y un arma de fuego. El juicio sigue este viernes a las 8.30.

    Más complicado.
    Más complicado.

    LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) Una vecina de Jorge Cristian Martínez Poch declaró este miércoles durante más de una hora y con su relato robusteció las acusaciones vertidas este martes por Vanesa Rial.

    En esta ocasión fue Patricia Acosta quien ante los jueces dio minuciosos detalles sobre los sucesivos actos de violencia a los que la víctima fue sometida por el disc jockey.

    En 2013, Acosta vivió junto a su hija dos pisos por debajo del departamento 2 B de la calle 23 al 1258 en el que habitaba Poch y al que fue llevada Rial.

    “Una madrugada de fines de agosto de 2013 escuché los gritos y los llantos de Vanesa Rial pidiendo auxilio por las palizas que él le daba”, relató Acosta.

    Indicó que en más de una ocasión fue testigo presencial de los golpes que ‘El Conde’ le daba a su pareja. “Una noche me asomé por la ventana al escuchar gritos y vi en la vereda a una chica con cartera, delgadita y con flequillo, junto a Martínez Poch que le daba piñas y patadas y le tiraba de los pelos. Empecé a temblar no sabía qué hacer porque tuve bronca e impotencia, eran casi las 4 de la mañana”, detalló.

    Y sumó: “Ella pedía que él pare de pegarle y él le pegó una patada y la llevó de los pelos al departamento. Me tomé el coraje y el valor de subir las escaleras y llamé a la puerta de ese depravado violador y psicópata, me abrió Vanesa. Pregunté qué pasaba y ella me dijo que era abogada y me contó que Poch le pegó en un boliche y la hizo caer de la moto. Dijo que la golpeó aún más y que la maltrató por hacerle sexo oral a Pablo Rodríguez, dueño del edificio. Martínez Poch le decía negra de mierda y puta”, refirió la frentista.

    Golpes, humillación, homosexualidad y zoofilia

    Las palizas contra Rial eran sucesivas y se escuchaban en el vecindario, Acosta dijo que ningún vecino quería meterse y que ella no podía quedarse de brazos cruzados ante la situación. Quebrada en llanto ante los jueces contó un nuevo episodio de violencia del que fue víctima Vanesa.

    “Los llantos y pedidos de auxilio eran desgarradores, ella me dijo que su pareja estaba enfurecida, mi vecina estaba golpeada y triste, desesperada, incluso la vi medicada porque tenía la mirada como ida y no como una persona normal como cuando la veo en los medios ahora o escucho hablando en estos días ante la prensa. La veía con los ojos salidos, desencajados. Ella no estaba en sus cabales”, reveló.

    Patricia dio detalles del movimiento que había en el departamento de Poch ya que veía entrar y salir a otros hombres. En ese marcó señaló al dueño del complejo de departamentos como a una constante pareja de ‘El Conde’: “Pablo Rodríguez iba al departamento de Poch con frecuencia. Ellos se burlaban y se reían entre ellos de Vanesa, bajaban las escaleras subiéndose la bragueta del pantalón. No sé qué hacían puertas adentro, pero ellos me parece que mantenían una relación muy amorosa entre sí. Vanesa no podía salir de ahí. Sé que Martínez Poch la inyectaba y vi un tupper con pastillas incluso me ofreció un relajante a mí. ‘Si te bajás el pantalón te lo inyecto en la cola’, me dijo”.

    Así las cosas, Acosta decidió llamar a la policía y contó que los agentes que llegaron al departamento de Poch se reían de la situación, en tanto Vanesa estaba herida y esa madrugada fue llevada al Hospital Rossi, aunque allí no la asistieron. “Le dijeron que ya habían apagado el tomógrafo y que debía volver a partir de las 10 de la mañana, fue indignante eso, de ahí nos fuimos a la Comisaría de la Mujer”, rememoró Acosta.

    Además la testigo reseñó que Vanesa le pedía a Poch que la deje ir, y cuando ella estaba a punto de salir él la agarraba del cuello, y una vez le dijo: “De acá no te vas, me tenés que pagar todos los platos de comida que te di”.

    ‘El Conde’ supo que su vecina también lo había denunciado y Acosta explicó este miércoles que fue a amenazarla. “Él entró a mi casa y me preguntó a favor de quién estaba, sacó de su campera un cortaplumas y me explicó cómo le daba puñaladas a los que pedían monedas en el semáforo y yo le pedí que se retire de mi domicilio, lo hice varias veces. Yo trabajaba en la morgue policial y no dormía porque ponía muebles en puertas y ventanas porque teníamos miedo de que entre y nos mate a mí y a mi hija”, aclaró.


    “Poseído por el demonio”

    Es lo que, según la vecina, decía Poch cuando se le preguntaba por qué golpeaba y maltrataba a Rial: “Yo he visto las palizas sin piedad que le daba, era un cínico y un sádico. Yo me quedaba dura, congelada y pedía que le deje de pegar, Poch me miraba y se reía y agarró un trípode con el que le pegó dándole vuelta la cara”.

    La testigo de este miércoles también indicó que el acusado traumó a su perra. Al respecto, precisó: “Me cuidaba a la perra bóxer, decía que tenía un amor profundo por los animales, Nina era una perra atigrada. Un día la llevo a su departamento para ver si Vanesa estaba bien y me dice ‘tu perra casi me come el chorizo’, pensé que era comida y le dije que se lo pagaba, pero Poch me dijo ‘este chorizo’ (agarrándose), y me dijo que la perra se lo estuvo chupando y que casi se lo come. Vanesa me cuenta después que no le lleve más la perra porque Martínez Poch la hacía participar de sus relaciones sexuales y además la golpeaba. A todo esto la perra empezó a tener conductas raras porque empezó a tomarse el pis y comerse la caca”.

    Por último, Acosta dijo que a partir del 7 de septiembre mantuvo a Vanesa en su casa dándole refugio durante unos días. Pero que luego volvió con Poch.

    “La última vez que le pegó yo escuché toda la paliza y no pude no meterme porque empecé a temblar y a llorar y llamé al abogado de Vanesa contándole que la habían golpeado. El letrado hizo la denuncia junto con el padre de Vanesa. Finalmente la policía la rescató el día 23 de septiembre”, enumeró.

    En el cierre de su relato, le pidió a los jueces que condenen a Martínez Poch y que dicha sentencia sirva como precedente a fin de evitar que estos casos se multipliquen.

    El abogado Rafael Guillén fue quien ayudó a Rial a salir de su calvario. El letrado prestó declaración testimonial este miércoles y contó que hubo un cambio muy abrupto en la víctima tras los hechos. “Vanesa cambió mucho después de este episodio. Ella era comunicativa. Era extrovertida, risueña y eso lo pude apreciar. Ahora es una persona muy sensible ya que alguien que pasa por lo que ella pasó no vuelve a ser igual. Ella no trabaja más como abogada y tiene un empleo público, algo que antes no quería hacer porque era algo muy diferente a lo que anhelaba ya que le gustaba hacer trabajos como abogada particular”, indicó.

    Acto seguido declaró José Córdoba, un agente policial que participó del allanamiento realizado a Poch. Contó que se secuestraron armas blancas y rifles de aire comprimido. También agregó que al llegar al departamento del acusado no vio bien a Vanesa. “Estaba ida, fuera de sí”, contó.

    El debate continuará este viernes desde las 8.30 en el Salón de Usos Múltiples del Fuero Penal platense ubicado en 8 entre 56 y 57.

    La causa

    El fiscal Marcelo Romero es quien llevó adelante la instrucción y tiene por probado como primer hecho imputable a Poch que, por lo menos, desde el día 6 de septiembre de 2013 el ahora detenido estuvo ejerciendo actos de suma violencia física, psicológica y vejaciones para que Vanesa Rial permanezca encerrada contra su voluntad, y la privó de la libertad en la morada ubicada en calle 22 Nº 1258 piso 2º departamento B de la ciudad de La Plata.

    El segundo hecho que la fiscalía intentará probar da cuenta de que Martínez Poch realizó y promovió en forma constante actos de vejación, violencia física y moral con coacción, humillación, abuso sexual y corrupción en perjuicio de sus hijas que, en ese entonces, tenían 8 y 9 años de edad.

    En la acusación se explica que ambas estuvieron sometidas a convivir en un infierno que se prolongó por lo menos durante 6 años, con tocamientos y escenas de sexo explícito.

    En cuanto al tercer hecho que se le imputa a Poch, la Fiscalía 6 de La Plata buscará dar por probado que, a partir del primer hecho, el acusado sometió a relaciones y prácticas sexuales aberrantes a Vanesa Rial contra su voluntad, accediéndola carnalmente con violencia y amenazas mediante el empleo de medios hipnóticos o narcóticos que generaron que la víctima no hubiera podido consentir la ejecución de las mismas; este hecho se habría extendido durante un período de al menos un mes.

    La fiscal de juicio es Florencia Budiño, mientras que el abogado Roberto Casorla Yalet también integra el bloque acusador en representación de las hijas de Poch, al tiempo que Juan Martín Cerolini patrocina la defensa del detenido. (ANDigital)

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