27 Oct. 2020 | 05:58
27 Oct. 2020 | 05:58
Inédita experiencia solidaria

Internos de Batán fabricaron sillas anfibias para que discapacitados puedan meterse al mar

  •   |  
  • Previamente, habían recibido clases especiales para aprender a confeccionar este mobiliario adaptado, por parte de profesionales del Rotary Club de Santa Teresita y de la Federación de Cooperativas de Trabajo.

    GENERAL PUEYRREDÓN-BUENOS AIRES (ANDigital) Un grupo de internos de la Unidad Penitenciaria N° 15 de Batán fabricó tres sillas de rueda anfibias, destinadas a las playas accesibles de Santa Teresita, para que personas con discapacidad física puedan desplazarse en agua y arena. El equipamiento ya fue entregado y usado con éxito.

    Los internos, integrantes del Programa de Rugby “Recuperar Vida” que coordina la ONG Cambio de Paso en conjunto con el Servicio Penitenciario Bonaerense, recibieron clases especiales para aprender a confeccionar este mobiliario adaptado, por parte de profesionales del Rotary Club de Santa Teresita y de la Federación de Cooperativas de Trabajo (Fecootra).

    “La responsabilidad que tenemos como Estado es ofrecer capacitación y cursos para que las personas detenidas tengan la alternativa de poder dedicar su vida honestamente, dejando atrás el error o el paso en falso que pudieron haber tenido. Nuestra responsabilidad es que al obtener la libertad tengan un oficio o una profesión”, destacó el ministro de Justicia, Gustavo Ferrari.

    Además, puso de relieve que “son tareas que buscan la integración de personas privadas de su libertad, dentro de una capacitación y como medio de salida laboral para el futuro”.

    Juan, un interno que adquirió los oficios de chapista y soldador, explicó que “esta experiencia realizando sillas anfibias fue muy particular, distinto a lo que veníamos haciendo con sillas de ruedas comunes y también otras adaptadas”.

    “Para nosotros fue como un desafío, porque solo contábamos con algunos planos y fotos de otras sillas y las tuvimos que hacer y solucionando problemas sobre la marcha, improvisar, usar el ingenio”, reveló.

    Y recalcó: “al margen de mi oficio, acá se aprenden cosas todos los días, porque yo llegué reparando autos y hoy sé hacer o arreglar distintos tipos de sillas o adaptarlas para otras discapacidades, y ahora sillas anfibias”.

    Por último, sostuvo que “esta tarea solidaria es muy especial, te hace cambiar la forma de ver las cosas y es emocionante ver que tu trabajo puede ayudar a otro, es muy satisfactorio”.

    Cabe destacar que las sillas anfibias estarán disponibles en la zona de guardavidas para quien requiera su uso.

    “Me da mucha alegría poder ayudar a una persona, porque a pesar de que nosotros hemos cometido un delito, podemos ayudar a alguien con una discapacidad, no solamente a ser feliz tan solo un día, sino que también eso lleve alegría a su familia y a su alrededor. Eso nos pone muy contentos”, aseveró Rubén, quien desde hace 6 años juega al rugby en la cárcel, es capitán y referente del equipo de mayores “Oktubre”.

    Otro de los internos que participó del proyecto es Jonathan, de 27 años y también narró su experiencia: “me sentí muy bien trabajando, porque es para personas que realmente lo necesitan, y en el taller pude aprender soldadura, y después cómo lijar, masillar y terminar una pieza para pintar”.

    “Cuando recupere mi libertad pienso trabajar como chapista en el taller de mi tío, y además todo esto me hace sentir muy bien, sabiendo que ayudamos a una persona que no puede caminar, porque a pesar de que estamos privados de nuestra libertad podemos hacer el bien estando acá dentro”, cerró. (ANDigital)

    volver arriba

    Política

    Economía

    Gremiales

    Municipios

    Interés general

    Policiales y Judiciales