19 Nov. 2019 | 18:12
19 Nov. 2019 | 18:12
La Plata

Abusos de menores en el Instituto Próvolo: Piden mandar a juicio al profesor de informática

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  • La fiscal Cecilia Corfield le requirió al juez de Garantías, Eduardo Silva Pelossi, que haga lugar a su decisión de terminar con la etapa de instrucción. El acusado -ahora detenido- se había refugiado en Misiones. Enfrenta graves cargos.

    El violador José Ángel Brítez.
    El violador José Ángel Brítez.

    LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) La titular de la UFI 15 de La Plata, Cecilia Corfield, dio por concluida la investigación penal preparatoria en la cual sostiene una fuerte acusación contra José Ángel Britez.

    Se trata de un profesor de informática que entre los años 1982 y 1997 cumplía funciones como autoridad del Instituto Próvolo de La Plata (sito en 25 y 47), junto a varios sacerdotes, también imputados en el expediente.

    Vale consignar que Brítez está detenido y enfrenta graves cargos por “abuso sexual simple agravado por su condición de guardador o educador; abuso sexual con acceso carnal reiterado agravados -por lo menos cinco hechos-; y corrupción de menores agravada por el medio comisivo y por la edad de la víctima,. Los dos primeros en concurso real entre sí, y a su vez en concurso ideal con el último, según se lee en la carátula judicial a la que accedió ANDigital.

    El Próvolo estaba a cargo de Nicolás Bruno Corradi Soliman (sacerdote), Eliseo Jose Pirmati (sacerdote, hoy en Verona, Italia) y Brítez (docente). En uno de los pasajes de la causa se exponen duros cargos contra el profesor: “en una oportunidad, presumiblemente en el transcurso del año 1982 -teniendo en cuenta que ingresó en el mes de febrero de dicho año-, en ocasión en que O. D. S., que tan solo contaba con ocho años de edad -ya que había nacido el día 20 de junio de 1974-, se encontraba durmiendo, se hizo presente José Ángel Britez, que cumplía funciones de cuidador, le tapó la boca y le efectuó tocamientos en sus partes íntimas, para incluso eyacular sobre su cuerpo”.

    “Luego de ese episodio y en por lo menos cinco oportunidades más, el nombrado Britez abusó sexualmente de S, ya con acceso carnal vía anal o introduciéndole los dedos de sus manos en el ano”. Estos cargos se sumaron a la causa a partir de los testimonios que dieron las víctimas en un expediente de más de 12 cuerpos.

    En otro de los pasajes, se lee: “uno de esos episodios ocurrió un día sábado –día en que el número de alumnos-internados- disminuía y solo permanecían allí los que no contaban con familia por haber sido abandonados o contando con ella debían permanecer en el instituto ya que eran oriundos de provincias del interior del país. Ese sábado, luego de haber recibido una ‘penitencia’ al menor lo obligaron a limpiar uno de los baños del establecimiento, mientras realizaba dicha labor, ingresó José Ángel Britez y luego de colocarle jabón en la zona anal, lo accedió carnalmente”.

    La causa avanza señalando que el cura Nicolás Corradi, quien por ese entonces era el que -de hecho o por ausencia o inacción de las autoridades designadas formalmente, en el caso, el padre Albano Mattioli entre otros-, conducía los destinos del Instituto y era quien permitía la permanencia en el lugar de sujetos que no revestían cargo alguno, ni eclesiástico ni docente -José Ángel Britez-, conocía acabadamente la existencia de los abusos sexuales a los que los niños eran sometidos por dicho sujeto, y lo consentía, pese a ser uno de los máximos responsables de la institución y quien debía velar por la integridad psicofísica de los niños alojados. Cabe dejar constancia que una de las víctimas permaneció en el internado hasta fines del año 1991.

    Con más elementos aportados al caso el Juzgado de Garantías deberá resolver si está agotada la investigación a fin de fijar en la agenda de los Tribunales una fecha certera para el desarrollo del juicio oral. La pena máxima por estos abusos reiterados puede llegar hasta el límite de los previsto en el Código Penal que llega hasta los 50 años de prisión.

    Mientras tanto, Eliseo Pirmati sigue en Italia siendo a su vez uno de los imputados en el expediente. El religioso se refugia en nu convento de Verona al tiempo que la fiscal ya pidió su arresto y extradición para que enfrente el proceso penal que se le sigue en La Plata. Hasta el momento la situación no fue destrabada y su captura no se hizo efectiva. (ANDigital)

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