10 Apr. 2020 | 10:14
10 Apr. 2020 | 10:14
Argentina, país generoso

Encuentran al surfer evasivo en Ostende: Está custodiado por 20 policías

  •   |  
  • Había vuelto al país este martes, en un vehículo cargado de tablas de surf. Lo escoltaron hasta su casa en Flores y se escapó. Pasó por Canning y llegó a Ostende, sin que nadie le dijera nada. Inaudito.

    El surfer, desplegando tu personalidad.
    El surfer, desplegando tu personalidad.

    PINAMAR-BUENOS AIRES (ANDigital) El caso revela lo endeble de los controles que pretenden impedir la circulación en el país en momentos de aislamiento social, preventivo y obligatorio, máxime tratándose de un caso tan mediático: del surfer que llegó este martes desde Brasil, y fue retenido en uno de los accesos a la Ciudad de Buenos Aires porque arribaba en una camioneta cargada con tablas de surf, hablamos.

    Es que el muchacho, a quien se le dedicaron un par de placas rojas en el canal del pueblo por su eventual condición de “boludo”, dijo que su padre era una persona poderosa, que no tenía coronavirus, aunque si se lo contagiaba, era a causa de los periodistas que lo atosigaban.

    Pues bien, el joven se llama Federico Llamas y tiene 27 años, y su papá contó que tras ser escoltado por la policía y arribar al domicilio que figura en su DNI, en el barrio porteño de Flores, se escapó y se dirigió al Country Echeverría del Lago –en la localidad de Canning, partido de Esteban Echeverría, en el Conurbano bonaerense sur–, donde vive con él, y luego decidió irse a Ostende, en Pinamar, donde vive la madre.

    “La casa de Flores no está habitable, por eso pasó para retirar dos bolsos por Echeverría del Lago y viajó hasta Ostende, donde vive su madre. Él no se escapó”, le dijo su padre al portal El Diario Sur.

    Según su relato, Llamas partió el 8 de marzo a Brasil y decidió retornar a raíz del avance del coronavirus y de las restricciones implementadas a nivel mundial: “Le dije cuidate porque en el camino te van a parar 100 veces”, explicó.

    El muchacho está ahora en Ostende, rodeado de policías que lo custodian para que no vuelva a salir de allí. Mientras tanto los vecinos se preguntan cómo es posible que haya pasado los estrictos controles de acceso a la localidad balnearia y haya ingresado sin más.

    Argentina, país generoso. (ANDigital)

    volver arriba

    Política

    Economía

    Gremiales

    Municipios

    Interés general

    Policiales y Judiciales