27 Apr. 2017 | 15:42
Opinión

“Lo dijimos, pero… nunca lo pensamos”

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  • Según el autor, el textual que tiene por título esta columna bien podría ser atribuído como real al presidente Mauricio Macri, a quién cuestiona los incumpliminetos de campaña y el proceso de políticas neoliberales al que está sometiendo a las clases trabajadoras de nuestro país.

    “Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo permite que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y las instituciones que florecerán alrededor de ellos, privaran a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión,
    hasta el día que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que conquistaron sus padres”

    Thomas Jefferson – 1802.


    No cabe duda que el poder de los grupos económicos concentrados cuyo instrumento y cara visible es el presidente Mauricio Macri (puesto menor, según Héctor Magneto y sus “a lateres”).

    Todas las promesas de campaña quedaron en eso: solo promesas. Por lo tanto, además del daño económico-inflación, desocupación, apertura de importaciones, bicicleta financiera, contribuirán en el futuro (según teoría) a bajar el costo laboral. Sumando a ello la destrucción y vaciamiento del ANSES (había una pesada herencia de u$s 55 mil millones, más que las reservas del Banco Central).

    El otro daño que no se perdona es el engaño, del que no se vuelve. Ya no hay confianza, tampoco un nuevo cheque en blanco. Además de beneficiar a los de su clase con concesiones aéreas, energía eólica, venta de activos del Estado Nacional, otras prebendas y el endeudamiento sin medida, todo en pos de conseguir el ansiado paraíso liberal (¿o infierno?). Los negocios familiares algo trabados- porque no se puede tapar todo, sumado a una visión esquizofrénica de la realidad, presentan un futuro tétrico y desesperanzador al punto tal que, ya se piensa que con la yegua no estábamos tan mal. Hay remanidas causas que no se confirman y toman el color de una operación de prensa, al mismo tiempo que tratan de frenar a toda costa las causas concretas del oficialismo; si bien el manejo de la multitud es más fácil que la del individuo, con la mentira –que tiene patas cortas- Mauri ha ido demasiado lejos, las tarifas, el asunto del Correo y el “affaire” Avianca han corrido el delgado velo y la verdad –negada por sus mismos votantes- aparece destruyendo la ilusión y la esperanza. Son ellos y solo para ellos (hacen socialismo para la clase alta), los demás no existen, apenas son un número estadístico. Hoy aparecen caras viejas, traidoras a la patria. ¿Ud., los votaría? ¿Piensa aún que podrían hacer algo en beneficio de la Patria, los mismos que le dieron entrada al neoliberalismo en 1989? Recuerde ciudadano estos apellidos: Menem, Duhalde, Cavallo, Dromi, Yoma y otros tantos que quieren competir dentro de la interna del PJ.

    Pero los oficialistas persisten, debe bajarse el costo laboral. Es cierto que en un momento mejoraron los salarios y en consecuencia con ello la rueda económica comenzó a moverse. Claro que no fue del modo liberal, como los oficialistas querían. Los aportes patronales debían haber llegado como antes de la era “Mingo” Cavallo y eso no gustó. No se puede entrar al liberalismo de un modo drástico, es necesario tener una industria desarrollada y competitiva. Aquí la industria estaba renaciendo desde sus cenizas, lo mismo que el ANSES, luego de haber evitado la fuga de los fondos de las AFJP al ser nacionalizados. Una población activa mueve la economía, si se le baja el salario, la condena otra vez a la pobreza o más abajo. Habría que comparar cuánto se perjudican la patronal y cuánto los asalariados. La patronal puede prescindir de esos ingresos puesto que ello no afecta su salud, su alimentación o educación. Aun así no quieren pagar, menos invertir (excepto las PYMES). Los asalariados contribuyen al sostenimiento del mercado interno, del cual vive en gran parte la patronal, solo unos pocos grupos exportan. Por otra parte, la patronal quiere ganar más, para eso quiere bajar el costo laboral. Al darle rienda suelta al mercado especulativo (timba o bicicleta financiera), nos empobrecemos todos y se crea un clima social como el que estamos viviendo y será peor. Nos empujan a un callejón sin salida.

    Como decía una de mis abuelas “ellos creen que me matan, yo creo que se suicidan”. Ud., ciudadano, ¿qué opinión tiene al respecto? Piense.-

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