29 Jun. 2017 | 07:41
29 Jun. 2017 | 07:41
Opinión

En la sangre

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  • El autor vulve a reflexionar sobre el estado de inacción de gran parte de la sociedad ante las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri. Interesantes definiciones.

    Jaime Durán Barba, ideólogo de la propaganda macrista.
    Jaime Durán Barba, ideólogo de la propaganda macrista.

    La maquinaria mediática tiene la ventaja al ser masiva, y de hacer realidad algo que no existe. Hecho que no puede permanecer en el tiempo, dado que la repetición continua de una noticia, si bien penetra en muchos pero no en todos, termina por cansar y sembrar la duda. La técnica de cambiar de noticia previene en parte esa fatiga y duda, hecho que también cae y se llega al mismo lugar: la duda.

    La realidad no está en los libros, sino en lo que uno percibe a diario, palpa, ve y siente cuando los hechos le impactan provocando emociones. Al igual que el maquillaje, el método acomoda un poco las imperfecciones de lo que está a la vista, pero “a cara lavada (sin emociones) se termina por ver la realidad tal cual es.

    En la psicología humana hay diferentes mecanismos de defensa del Ego, uno de ellos es la negación, esa conducta le permite al individuo mantenerse libre de angustias al menos por un tiempo. Pero si uno ve que el nivel del agua está subiendo y no le da importancia, eso se mantendrá hasta que el individuo ve que ese nivel pone en peligro la posibilidad de respirar, entonces allí sí la realidad le demuestra que debe escapar de esa fantasía. Dicho de otra manera uno ve lo que quiere ver. Si le han ofrecido basura y la ha comprado, tanto peor es para el individuo ya que se empecina en ver una realidad que no existe. Esa actitud le lleva –por orgullo- a tomar decisiones, conductas que resultan tan ridículas, como negar la existencia del sol sea de noche o en un día nublado. Ridiculez que se profundiza, pero en la soledad de su conciencia sabe que no podrá sostener por mucho tiempo esa posición; frases célebres como “estamos mal pero vamos bien”, “cambiemos” o “sí se puede” marcan ejemplos que no dejan lugar a dudas. No pocas veces en permanecer en esa actitud a sabiendas, se corresponde con el objetivo de ganar una elección o al menos entrar en una lista y conseguir un puesto en la administración del Estado que le permita colmar sus ansias de poder, figuración o trascendencia en el pago chico. Ascendido ese peldaño en la pirámide del poder, no pocas veces asumen el papel de “novio sin experiencia, porque cuando están arriba no saben qué hacer”. Pero para eso existe una opción: oponerse a todo, aunque se caiga en el ridículo, o ser el hazmerreír de la comunidad (tenemos ejemplos). Pasan a ser entonces “becarios del Estado”, becas que pagamos nosotros los contribuyentes que con bastante esfuerzo tenemos la inveterada obligación de pagar tasas e impuestos. Pero no confundir: la oposición es necesaria cuando es coherente, cuando no, es un lastre.

    Hoy los cipayos (o mercenarios) conscientes o inconscientes del oficialismo, mantienen las mismas actitudes cuando estamos próximos a desbarrancar, más claro, cuando estamos al borde de desaparecer como nación soberana, pasando a ser una colonia sometida en forma permanente.

    El affaire del “Curreo”, Vaca Muerta, la deuda externa que llegará a niveles impensados en poco tiempo, la fuga de dólares, la destrucción de la industria Nacional, el menosprecio al Estado, a las clases media y baja, el bastardeo de las instituciones, confundir hombres con instituciones, la corrupción en todos los niveles (no somos los únicos ni los primeros), etcétera.

    Estamos en manos de un grupo de empresarios inescrupulosos y una corte de adulones y alcahuetes, encabezada por un fallido cómico e ignorante, pero codicioso individuo, algo que se lleva en la sangre –como la traición a la Patria y el amor al dinero-.

    La lucha de intereses es feroz y sin pausa. Mark Twain escribió: “Es más fácil engañar a la gente, que demostrarle que fueron engañados”. Doloroso será el despertar de los que viven esta “bullshits”, vocablo que significa: Una mentira tan grande que no se puede creer, al menos, para un grupo no será así, otros ya despertaron.-

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