24 Sep. 2017 | 12:34
24 Sep. 2017 | 12:34
Opinión

Cuando los “Santos” vinieron marchando, ¿a gobernar o depredar?

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  • Esta semana, el autor vuelve a cargar críticamente contra las políticas regresivas de Cambiemos, el amparo mediático y el odio de los negadores. Arroja una serie de preguntas, de fácil respuesta para un ciudadano bien informado.

    ¿Me lo pueden explicar por favor? Un año y medio de gobierno y la sencillez de neutralizar la inflación, no apareció. Cada vez más desocupados, caída y destrucción de la producción manufacturera nacional, privatización y liberación de todo, destrucción del Estado, una deuda elevadísima (a la que se agrega otra a pagar durante cien años), la entrega de los recursos naturales, la venta de tierras fronterizas a privados (que incluye a allegados al presidente y/o testaferros), la anulación de las pensiones por discapacidad (que todavía no fueron restituidas), la certificación de viudez para personas que apenas pueden moverse, la renuncia a la territorialidad y a la defensa en juicios por parte del Estado ante los préstamos o deudas emitidas, la fexibilización laboral para bajar costos, el aumento de la inseguridad, el “Curreo”, La Salada y su Rey (todos los caminos conducen a Mauricio Macri), las cuentas off shore, el frustrado negociado de Qatar, la destrucción del PAMI y de la ANSES, las presiones sobre la Justicia y/o jueces venales, someterse a las políticas como “peones serviles” del gran hermano del norte, etcétera, etcétera…

    Hasta ahora eso y mucho más por venir. No llegaron las inversiones productivas ni llegarán, sí lo hacen para la timba o bicicleta financiera. Mientras la maquinaria mediática golpea sobre la pesada herencia, sobre “la Yegua”, cuando ya las cosas no se pueden tapar. El odio es parte de las pasiones que cuando se apoderan del individuo es muy difícil de contener, porque se entra en la irracionalidad o ceguera que lo anula, al que le saca a relucir lo más negativo. La grieta -como se le dice ahora-, se agranda y profundiza.

    La dirigencia oficialista, con sus declaraciones que no concuerdan con la realidad en que vivimos, hace pensar y preguntarnos: ¿en qué mundo viven? ¿Qué tóxico ingieren que les aleja de la realidad? ¿Se creen señores feudales? El desprecio manifiesto hacia los desposeídos, a las clases medias, a los que no tienen “linaje” o educación por parte de los que “pretenden tenerlos”, ¿cómo se entiende?

    La inacción o traición de muchos dirigentes sindicales, empresarios y políticos tampoco se puede tapar. Llama la atención, o al menos parece, la pasividad de gran parte de la clase trabajadora. Aunque hay quienes defienden a raja tabla la gestión presidencial, con el único argumento de que “se robaron todo”, cabe preguntarles a los que no quieren ver ni oír sobre la realidad: ¿cómo estaban antes y cómo están ahora? ¿Llegan bien a fin de mes como antes? De a poco se van conociendo, ya no se puede ocultar que los comedores tienen más concurrentes y que comen menos y de peor calidad, que hay gente que solo almuerza, y a la hora de cenar, solo mate cocido o nada, el humor en la calle es pésimo. Lo único que duele cuando se deshincha, es el bolsillo, no hacen falta tranquilizantes ni nada que se le parezca, solo trabajo, que antes había y hoy hay cada vez menos.

    Otra pregunta: ¿por qué “la Yegua” no está presa? Hace más de un año y medio que no tiene fueros, ¿me pueden explicar?

    Respire hondo ciudadano, al oxigenarse mejor el cerebro, podrá evaluar el porqué de todo, hoy se sabe que lo que se propala por los medios es un engaño, al igual que las promesas de campaña. Los santos no eran santos, sino lobos con piel de cordero.-

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