19 Oct. 2017 | 06:22
19 Oct. 2017 | 06:22
Opinión

Mostrando la hilacha o sacándose la careta

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  • Siempre crítico, el autor responde a quienes aseguran que “hay que darle tiempo” al gobierno nacional. Los considera “ingenuos” porque "tienen todavía la esperanza de que arranque la economía”, pero a su entender “no se trata de tiempo, sino una meta lo que quiere el oficialismo: someter a la clase trabajadora  al hambre y a la servidumbre”.

    Si algo tienen de bueno las situaciones difíciles, es que nos muestran sin dudas quienes son nuestros amigos y quienes son nuestros enemigos. Las actuales circunstancias sociales, políticas y económicas han hecho caer el telón de la farsa y la careta a muchos dirigentes políticos, sindicalistas y empresarios. Así es ciudadano, se han puesto en evidencia individuos que integran la cúpula de la CGT, que en franca connivencia con el poder real que hoy ocupa al Estado, han convocado a una movilización de “protesta” para dentro de un mes y medio, cuando debería haber sido para unos días más tarde. Esos camaleones ya habían brindado con champaña antes del fin de año pasado con Mauricio Macri, un gesto por demás elocuente que confirmaba ya la sospecha de inminente traición.

    La cesantía de personal de PepsiCO y su correspondiente represión, las palabras de Pepita Botella reafirmando el fiel cumplimiento de la orden judicial más los comentarios de otros miembros del gobierno y establishment, hizo que ya no se pudiera ocultar más la verdadera cara de quienes accedieron al mayor agrupamiento obrero nacional. Atornillados a la silla, algunos ya empresarios o miembros del Congreso Nacional no reaccionaron ni abrieron su boca. Sí lo hicieron más tarde a modo de ensayar alguna incoherente disculpa, y no es la primera vez que sucede. Nada hicieron para impedir las acciones del Ministro de Trabajo, laudatorio a favor del empresariado, en vez de cumplir con la función de mediar e intentar llevar a buen término las negociaciones.

    Hace poco tiempo fueron corridos y los muy caraduras continúan en la misma tesitura, nada dicen de la flexibilización laboral. Sergio Massa, Miguel Angel Pichetto, Diego Bossio y otros habilísimos panqueques que dieron su voto para pagarles a los buitres y poner de rodillas al país, los que votaron la estafa de la “reparación” histórica a los jubilados, los que intervienen para vaciar el ANSES y anular actualizaciones a los haberes de jubilados y pensionados, como Regazzoni que recorta servicios y medicaciones, quien también afirma que se tiene que seguir trabajando después de los 65 años, Susana Malcorra (hoy ya eyectada) firmó convenios con los ingleses sobre las Malvinas, y el mismo presidente mendigando una audiencia a cuanto mandatario del G-20 se le cruzó por el camino, más el ridículo espectáculo de “bailarín” y mal chistoso futbolero. Pero la frutilla del postre es que se busca vender el ARSAT 3, cometiendo delito al violar la Ley 27208. Recordemos la fusión del grupo Clarín, no inútilmente anularon por decreto un artículo de la Ley de Medios, ahora con el machaqueo continuo por TV podrían lograr lo que les falta.

    Mientras tanto, sigue subiendo la desocupación, igual el crimen que se enseñorea en muchos lugares. Más pasa el tiempo, peor será la situación. Aun así “hay que darle tiempo” dicen los ingenuos, los que tienen todavía la esperanza de que arranque la economía, quienes no quieren entender que no es tiempo, sino una meta lo que quiere el oficialismo: someter a la clase trabajadora al hambre y a la servidumbre.

    Los jóvenes no tienen futuro, hecho que se ha extendido a muchas generaciones, nuestra malhadada Patria es desguazada para contribuir al bienestar de otros centros financieros del hemisferio norte ¡Poderoso caballero con Dinero! Y eso será posible si siguen en el gobierno los que hoy lo conducen. No es nuevo, a pesar de su repetición no entendieron lo que se viene ¡Cuánto odio hacia los de abajo! Vemos también que aquellos que sufren los embates de las medidas, los de la clase social más baja apoyan (en parte) a Cambiemos. A ellos los dientes no les hacen falta, con mate cocido les alcanza, tal es el pensamiento de los que hoy gobiernan. Mientras, sigue la fuga de capitales y aumentando la deuda. Y lo que más llama la atención de la dirigencia y de los más afectados: es su pasividad, en otro país el pueblo habría tomado ya el toro por las astas.-

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