18 Oct. 2018 | 09:46
18 Oct. 2018 | 09:46
Opinión

¿Insensibilidad o indiferencia?

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  • El autor insiste en que el gobierno de Cambiemos recorre el camino incorrecto, y se empecina en no cambiarlo. 

    En este revuelto en que vivimos, en donde muchos son los frentes de conflicto en que se encuentra el gobierno y que nos afecta a todos, salida alguna se observa; ninguna actitud de superar la situación, con un cambio de política si es posible. Empecinado en continuar esperando el resultado apetecido, el presidente Mauricio Macri vive una realidad deseada, pero no real. ¿Negación? ¿Un nuevo diario de Yrigoyen? (que no existió), ¿le gusta escuchar fantasías? Un cuento de nunca acabar, ¿o se acabará pronto y mal.

    Los de abajo no saben de fantasías, viven la realidad: el tarifazo; el aumento de la canasta familiar, la desocupación en crecimiento y esperando más despidos, más deuda, más préstamos y el sueldo que no alcanza. Aquellos que gobiernan miran de costado esa realidad, “empilchados” de manera informal; pretendiendo presentarse como uno más de los sufrientes ciudadanos, con un aire “sobrador”. El desprecio les brota por los poros, desean un total sometimiento de la clase trabajadora; hay un recrudecimiento del liberalismo, quienes lo practican tienen el concepto de que todo es mercancía, todo es costo y beneficio, incluso la salud.

    El mundo no es perfecto, esto tampoco lo es. Siempre hubo una difícil relación entre el capital y el trabajo, pero no cabe la menor duda que el bienestar de quienes aportan el esfuerzo, el pensamiento, para realizar las tareas productivas merecen un salario digno; este le debe permitir, comer, vestir, educar a los miembros de la familia, recreación, cuidado de la salud. Todo eso –según Mau- representa un costo que es necesario bajar. El concepto utilitarista prima por sobre todo sin consideraciones de ninguna especie; salvando tiempos, situaciones y distancia, el general José de San Martín exigía a sus tropas el máximo, pero compartía esfuerzos, sacrificios y penurias. Hoy se pretenden sacrificios en forma unilateral, pero ¿quién de los que están en la cima del poder en la actualidad pasó frío, hambre, o se tuvo que lavar con agua de una bomba en pleno invierno, o mandar a sus hijos descalzos a la escuela? ¿O compartir una casa habitación de chapa o de ladrillos precaria? Con seguridad ninguno de ellos conoce ese tipo de vida, es más, ni le interesa lo que otros padecen.

    No pocas veces se ha escuchado que durante el gobierno anterior se cometieron abusos ¿acaso no son abusos las situaciones a las que se pretende llevar a la clase trabajadora? Cercenando derechos como exceptuar de la indemnización por despido las horas extras y el aguinaldo o antigüedad, o crear un fondo con el único aporte del propio trabajador para cobrar una vez despedido, reducir los aportes patronales al sistema previsional, reducir jubilaciones. Esas son conquistas que costaron mucha sangre y años de lucha en contra de la explotación del hombre por el hombre.

    Sí ciudadano, esa es la realidad que los medios ocultan o tratan de disimular. La inactividad de la dirigencia sindical fue superada por la presión de las bases, hecho del que no cabe ninguna duda. Es cierto que había dirigentes que resistían tomar posiciones de lucha; los despidos, la desocupación, la carestía de la vida y otros atropellos hartó a las bases y estas decidieron tomar la iniciativa: si la conducción no se ponía a la cabeza de los reclamantes, otra sería la actitud de los trabajadores. Así nació el paro del lunes 25 de junio. Pero Macri y los suyos se empecinan en mantener el rumbo establecido.

    Durante el secundario tenía un profesor que nos decía: “Si Ud. tiene una teoría sobre la realidad y ésta no se condice con su teoría, cambie la teoría, la realidad no la puede cambiar”. Evidentemente la poca capacidad intelectual concuerda con la tozudez en mantener el rumbo apuntado con las consecuencias desastrosas que arrastrará al país, al presidente y equipo incluido, a un maremágnum de alcances imprevisibles. Este es el camino incorrecto. La efectividad del paro fue bien palpable, aunque Mau y sus acólitos digan que no sirve una medida como esa (ver “De Abajo hacia arriba”).

    El gobierno ha recibido una señal que debe ser tenida en cuenta, la realidad es otra a partir de esa fecha; es de necios persistir en el error. Y si no es asÍ, se corre el riesgo de que el pueblo haga tronar el escarmiento. ¿Qué opina Ud. ciudadano? ¿Hay insensibilidad, indiferencia, o ambas?

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