18 Oct. 2018 | 08:51
18 Oct. 2018 | 08:51
Opinión

No hay peor astilla que la del mismo palo

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  • En duros términos el autor se ocupó esta semana del escándalo político en torno a los denominados “aportantes truchos” de Cambiemos, que puso en jaque la ya debilitada credibilidad del oficialismo.

    Desagradable sorpresa para la Mariu, la Graciela y el Esteban. La investigación periodística llevada a cabo demostró una legión de aportantes truchos. La primera de ellas fue la inclusión de teóricos donantes a personas que recibían un escaso ingreso mediante planes sociales. Esto demostró fehacientemente la imposibilidad no solo de hacerlo, sino la negativa manifiesta de quienes resultaron involucrados en el engaño. Profundizando la búsqueda de otras víctimas se descubre que también habían sido afiliados al PRO sin su conocimiento.

    La noticia corrió como reguero de pólvora por los medios no oficialistas; surgiendo además numerosos indignados que incluidos en las listas de candidatos oficialistas, motivó que otros portales se plegaran a la investigación con la aparición de nuevos engaños. Y por si esto fuera poco, todos sin excepción manifestaron sentirse usados en la campaña, puesto que ninguno de ellos había aportado peso alguno y, por si fuera poco, también se encuentran involucrados en este chanchullo, Jorge Macri, Federico Salvai (esposo de Carolina Stanley), hasta ahora eso.

    Uno de los estafados del Pro mencionó que la parte más importante en cantidad de dinero, provino de los laboratorios de especialidades medicinales (entre ellos Roemmers). Como es sabido, asignaron de manera metodológica y escalonada la cantidad de pesos ($ 50 mil, $ 38 mil, $ 12 mil, etcétera), cantidades que se repitieron según el rango a ocupar dentro de las candidaturas. Algo muy llamativo. Cada vez van apareciendo más estafados (según sus propias palabras), creían en un cambio verdadero en la política criolla. Ellos demuestran claramente la desazón y la rabia contenida. “Nos tomaron por estúpidos”, dijo uno de ellos.

    Con la dimensión de un gran desengaño amoroso es difícil volver a creer. Muchos de los “usados” esperan con ansiedad ser llamados a declarar para mantener limpio su buen nombre y honor. Tratando de retener esa confianza, la gobernadora Vidal desplazó a la recién nombrada Contadora General de la Provincia (duró solo cinco días), María Fernanda Inza. Como es sabido, la presidente de la coalición y la tesorera son las responsables legales directas de la recaudación y el empleo de los fondos recibidos. Tales ingresaron a las arcas del partido “en efectivo”, hecho por demás sospechoso dado que debieron ser transferidos vía bancaria; se desconoce la existencia de recibos, hecho a investigarse igual que los donantes. La gobernadora clama por modificar la ley de Financiamiento partidario, un bluff, puesto que la actual ley lo establece.

    Mientras, percibimos todas las operaciones de prensa con que se pretenden tapar la realidad y el futuro negro que se avecina. Inyecciones de falso optimismo que acentúan la desconfianza de la oposición tanto como quienes votaron a Cambiemos. Algo para no olvidar es el uso de fondos del IPS para gestionar cupos de turismo para jubilados tramitados en el local de Cambiemos en Ensenada; eso es la utilización de fondos del Estado para proselitismo, tan criticados otrora por los globeros. Entre amenazas, desmentidas y presentaciones ante la justicia que no existieron, el oficialismo prueba de su propia medicina; esto juega bien en contra de sus intereses porque, aunque se lo trate de tapar, las filtraciones se producen.

    Todo lo sucedido es para alquilar balcones: es la primera vez que en la política criolla caen del pedestal al que ascendieron los autoproclamados súper honestos. Hay una enseñanza: Ni todos son honestos, ni todos son delincuentes. Hay en cada partido gente honesta y gente que solo quiere hacer negocios. Hoy le toca al oficialismo padecer este calvario, en donde todavía no están todos los que deben ser crucificados. Pero también es una advertencia a los miembros de los partidos de la oposición que correrán la misma suerte que los que hoy están en la picota si proceden igual que Cambiemos. Todo eso es bueno para el saneamiento de la política, algo que los ciudadanos de bien desean. Hartos ya de engaños, de vivillos que se enriquecen esquilmando a la sociedad y regalando a la patria.

    Ha llegado la hora de hacer tronar el escarmiento. ¡Váyanse! ¡Renuncien! ¡Mucho daño han producido en tan poco tiempo! ¡Pero que no se vayan, sin pagar por todo el mal provocado!


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