22 Sep. 2018 | 00:17
22 Sep. 2018 | 00:17
Opinión

Eficacia + rentabilidad = Indiferencia + insensibilidad

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  • Nuevamente, esta semana, el autor vuelve a poner su ojo crítico sobre la gestión de Mauricio Macri. A su entender, la Patria hoy está avasallada por el FMI.

    “Ser eficiente era el objetivo fundamental para obtener la rentabilidad de la empresa. Yo me esforzaba y llevaba adelante todo lo que me pedían, al mismo tiempo que exigía a mis subordinados. Sin llegar al despotismo, la gente me seguía, se esforzaba y arriesgaba su pellejo para realizar el trabajo. Hubo muertos mientras trabajaban. Llegué a pagar coimas para lograr todo lo que me pedían. Era el top del equipo, había sido eficiente y había dado rentabilidad notable a la empresa. Repentinamente, me despidieron, no tuvieron en cuenta nada en absoluto todo aquello, incluso traicioné a lo aprendido en mi casa paterna. Estaba endeudado, con problemas de salud, nada sirvió. Eso es indiferencia e insensibilidad. No tienen perdón, me arruinaron”, yo escuchaba, en silencio. al hombre de aspecto cansado, abatido. Un hecho real.

    Esa es la propuesta, tal cual lo dijo el presidente Mauricio Macri. Claro, acá no se habla de la Patria, sino de los intereses de las grandes corporaciones que lo llevaron al poder, pero dicho sea de paso, ellos también fueron traicionados por Mauricio con el asunto de la fotocopia del cuaderno. Él no dispuso el sacrificio de alfiles, sino de todo el equipo, esto demuestra que es un torpe jugador, no mide consecuencias, está en una trampa producida por él mismo. Los peones no son mejores que él: poner a un timbero al frente del Banco Central, un acostumbrado a las triquiñuelas del juego para ganar más dólares, sin preparación necesaria para ocupar ese cargo. En este punto, tampoco tuvo “suerte” al designar a Federico Sturzenegger, agravado con el manejo colectivo de la política económica, cuando debía ser realizado por una sola persona.

    Hoy salen a flote las promesas incumplidas: “pobreza cero”, “no vas a perder nada de lo que tenés”, “no voy a devaluar”, etcétera. Sí, la fuga de capitales sube a cifras nunca antes logradas y tomando deuda para financiarla. Es decir, los dineros propios son sagrados. Sigue la desocupación, el desguace del Estado (con el cuento de achicarlo para agrandar la Nación), violar la ley, todo en beneficio de los negocios personales. El quebranto y cierre de empresas nacionales es el preludio para que después “inversores extranjeros” las compren por chauchas. Si esto no es sumisión y entrega al capital foráneo, entonces ¿qué es? El Presidente no conmemoró el fallecimiento del Padre de la Patria, no le importó. No tiene sentimientos patrios. Y por si esto fuera poco, mientras crece la desnutrición infantil, el aumento de comedores, de comensales. Dice que “comprende y sufre por los estragos que produce la inflación”, todo generado por la tormenta que azota nuestra Patria. Debemos aceptar que “un capitán como el que tenemos, no debe haber egresado de la Escuela Nacional de Náutica”, sino de algún curso acelerado de navegación económica tormentosa en la bañera.

    Vamos hacia el abismo y ellos lo saben. Nicolás Dujovne dijo que “estaban trabajando para evitar una catástrofe”, un acto fallido por demás evidente. Siguen saliendo a la luz las evasiones y blanqueos truchos del presidente y toda su runfla. Hay inquietud en la población, tal vez sea la que precede a la tormenta y, como quedó demostrado, no tendremos un piloto que sepa maniobrar.

    Siguen los despidos, la destrucción y “la angustia del presidente” por los males que él provoca (compungido, se distrae esquiando en un centro de alta montaña, comiendo, bebiendo de lo mejor, muy arropado, marca la diferencia con los que han quedado viviendo en la calle, el número de pobres aumenta y la patria, vasalla del FMI.-

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