20 Oct. 2018 | 10:49
20 Oct. 2018 | 10:49
Análisis

Los Superministros ocupan el vacío

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  • Prolongación de Compromiso para el Cambio, el PRO, junto con los radicales pegoteados, prefiere auto celebrarse. Encerrarse cuando las recetas comienzan a fallar. Para darse baños vigorosos de identidad. Repetir los mismos discursos, darse ánimo, manija moral. Hasta persuadirse que representan el cambio cultural.

    Mientras, Peña se encierra con los suyos para demostrar la superioridad cultural.
    Mientras, Peña se encierra con los suyos para demostrar la superioridad cultural.

    Por Jorge Asís (*)

    Previa

    División del poder

    “María Eugenia gobierna la provincia, Horacio gobierna la capital, Marcos gobierna a Mauricio”, confirma la Garganta.

    Mientras mantenga el poder sobre Mauricio, la exclusiva preferencia, El Pibe de Oro va a sobrevivir.

    Aunque lo hagan responsable, arbitrariamente, del fracaso.

    Que El Ángel Exterminador nunca se va a desprender de Marcos pudo constatarse aquel fin de semana inolvidable.

    Cuando los involucrados fueron a la Residencia de Olivos con cuchillos Tramontina para seccionarlo. Pero terminaron con malabarismos para sostenerlo. Recrearlo como figura central.

    Transcurrió, en el ejercicio de la simulación, la expresiva re-estructuración ministerial.
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    Después de haber sacrificado a quien gobernó durante casi tres años, Mario Quintana, Luz de mis Ojos I, se nos desmorona la teoría literaria de Giovanni Tomasi de Lampedusa, expuesta en la novela El Gatopardo.

    La idea de cambiar algo, para que todo siga igual, ya no puede sostenerse.

    La conducción del Tercer Gobierno Radical, que sin ganas preside Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, dejó de estar centralizada en la jefatura de gabinete, que contiene el Premier Marcos Peña, El Pibe de Oro. Es donde Quintana, el marginal, decidía. O sea: gobernaba.

    Ante la perversa hostilidad de la política, que lo sindica como (injusto) culpable del deterioro, y ya sin Quintana, el Premier nominal prefiere concentrarse en la identidad del Partido. Mantener la llama de la euforia entre los propios.

    “Somos pocos pero bien sectarios”, como solía indicar Miguel Ángel Asturias, el olvidado Premio Nobel, autor del “Señor Presidente”.

    Los peronistas de amplio espectro, o los radicales hoy pegoteados, tratan de entender las claves dificultosas de la “nueva política”.

    Pero representan viejos hábitos. Cuando les correspondía gobernar, en el pasado, tanto peronistas como radicales le ponían doble cerradura a las Unidades Básicas o Comités. Para ventilarlos, apenas, durante algún aniversario.

    Prolongación de Compromiso para el Cambio, el PRO, junto con los radicales pegoteados, prefiere auto celebrarse. Encerrarse cuando las recetas comienzan a fallar. Para darse baños vigorosos de identidad. Repetir los mismos discursos, darse ánimo, manija moral. Hasta persuadirse que representan el cambio cultural.

    Sea en el CCK, en Parque Norte, en el Teatro Regina.

    Como aquellos trotskistas de los sesenta que se reunían en Unione e Benevolenza para condenar el capitalismo y los desvíos stalinistas. Salían luego a la calle convencidos que la Revolución estaba próxima. Bastaba con otro cántico.

    Superministros en acción

    Aquel deplorable fin de semana sacrificaron a Quintana para que El Pibe de Oro continuara al frente del TGR.

    Pero sirvió para modificar el escenario del poder. Surgían los Superministros para ocupar el vacío. Ventajas del desinterés total por conducir o mandar.

    En su residencia privada, El Ángel armonizado miraba fútbol. Y desde Exaltación de La Cruz la señora Myriam de Urquijo amenizaba con histerias lacerantes, poco ofensivas.

    Emerge el Superministro Rogelio Frigerio, El Tapir.

    Otro Superministro, Nicolás Dujovne, El Youtuber.

    De pronto El Tapir, de su horrible relación con Peña, hizo un instrumento invalorable.

    Comprobaba que resultaba fructífero contradecirlo. Más -incluso- que enfrentarlo.

    El Tapir, sin reparos, divulga que el TGR, con sus desastrosas medidas, afectó a la clase media que los había votado.

    Y cuando El Pibe de Oro, en su negacionismo activo, intentó corregirlo, ya era tarde. El Tapir crecía en consideración, al dejar de llevarle el apunte.

    Mientras tanto El Youtuber, que venía devaluado porque ofrecían su ministerio en el banco de suplentes, se fortaleció de inmediato con la inestimable conducción de la señora Christine Lagarde, Madame Bovary.

    Al extremo de sacrificar, en el cadalso, al Toto Luis Caputo, el Gordon Gekko. Para plantar, como presidente del Banco Central, a un secretario de la escudería del Youtuber.

    No obstante, en un descuido, Peña logró recuperarse. Para colocar, como segundo de Dujovne, a un pura-sangre Braun de la familia, Miguelito. Al que nadie quería mantener en la Secretaría de Comercio.

    Preferían ubicar a Ignacio Werner, El Moreno Monárquico.

    La sistemática orgía de los aumentos de precios los induce a valorar, secretamente, los atributos de Guillermo Moreno.

    Sólo lo aceptan en fingida broma. Pero claman por un Moreno. Aunque sea, como Werner, un Moreno Monárquico.

    Parafrasean al Ricardo III de William Shakespeare:

    “Mi reino por un Moreno”.

    Como Superministra, se consolida también la señora Carolina Stanley, la Ministra del Pelo Mojado. Recargada con los padecimientos previsionales y la causa perdida de la Salud.

    Aparte, se certifica el ascenso rápido de Dante Sica, que hasta molesta a la señora Myriam de Urquijo. Dama que, con sus imposturas auto referenciales, proporciona los atisbos de entretenimiento y color al aburrimiento dramático del TGR.

    Sica, El Técnico Veloz, tiene capacidad de resolución, lo cual puede generarle conflictos.

    Absorbe además a Triaca, Jorgito, que toma su pendiente hacia la Secretaría de Trabajo con una filosofía de resignación que supera la moral del ruralista Miguel Etchevehere, El Hacendado.

    Consta que Etchevehere dejó la presidencia de la Sociedad Rural para convertirse en la estrella de Cambiemos. Dispuesto a encarar desafíos mayores. Gobernador de Entre Ríos o presidente de la Argentina Neo Pastoril.

    Una pena que El Hacendado no haya tenido en cuenta la magnífica vocación, para la rutina del exterminio, de El Ángel Exterminador.

    Auto-satisfacción del Cambio Cultural

    Auto-satisfacción colectiva del optimismo.

    Respuesta vital, desconcertante, de los reconstructores artesanales del PRO.

    Ante la borrasca, corresponde concentrarse en la formación de cuadros, conscientes de la superioridad cultural.

    Sin descuidar la estructuración de la nueva mesa de poder. La convoca y preside Peña. Solo para comentar, hasta ahora, las atrocidades verbales de Myriam de Urquijo.

    Aunque asista la gobernadora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo, que aspira llegar a enero sin inconvenientes mayores, acompañada de su secretario Federico Salvai, El Carolino. Y hasta Horacio Rodríguez Larreta, El Geniol, verdadero Arquitecto Egipcio, acompañado de Diego Santilli, el Bermellón. O el mismo Frigerio.

    Pero ya no alcanza Peña a lograr que vuelvan a tomar su jefatura con seriedad.

    Los Superministros ocupan el vacío y gobiernan mientras la militancia renovadora se entrega al arte laudatorio sectorial.

    En retroceso, temeroso de la maldad congénita de Myriam de Urquijo, el pensador Jaime Durán Barba, El Equeco, califica como Apóstoles del Optimismo a los encantadores muchachos que salen a evangelizar por las provincias. La Rioja, Catamarca, San Luis. Para exportar la superioridad del cambio cultural. Elevar el ánimo y el espíritu militante, como supo registrarlo el colega Rosemberg.

    Reluce, entre los Apóstoles, el carismático diputado Ezequiel Fernández Langan, como el Jechu Acevedo, Panchito Quintana, la diputada Carmen Polledo. Y hasta el reaparecido Valentín Díaz Gilligan, crédito del ascendente “gabellismo”, línea transversal presente en varios partidos y que se merece un despacho aparte.

    (*) Escritor y periodista
    Publicado en JorgeAsisDigital.-

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