22 Nov. 2018 | 07:34
22 Nov. 2018 | 07:34
Opinión

Del todos juntos al “vamos solos”

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  • Para el autor “la paciencia de un pueblo con virtudes de convivencia se acerca al límite” de su tolerancia ante las políticas del gobierno de Mauricio Macri y la medida sanción de un presupuesto de fuerte ajuste a la carta del FMI.

    Difícil es comenzar cuando los problemas son muchos y graves. El bombardeo mediático ya no surge efecto como antes; hay algo que lo contrapesa: la inflación y el temor a perder el trabajo. No se puede ocultar la realidad para siempre, habiendo trabajo todos los problemas se encausan hacia una solución. La destrucción sistemática del empleo más la “timba” financiera hacen imposible el mantenimiento de la capacidad de producción. La libre importación es un arma elegida; por más que diga que es él quien más empleo ha creado, provoca asombro, ira o una risotada en el mejor de los casos. Decir que “no se puede ganar más porque eso le quitaría trabajo a otro”, o que hay “más libertad de prensa que en el gobierno anterior”, o que “sigamos todos juntos”, o que “es bueno que baje el dólar”, hace pensar seriamente si está desconectado de la realidad o miente de la peor manera. Su pésimo “histrionismo” no convence como antes; todo es debido a un intento de acrecentamiento artificial de un carisma que no existe. Las actitudes chabacanas y desubicadas, la informalidad marcada en su vestimenta y su “postura “sobradora”, “el Boca-River que le quita el sueño”, la caída de la industria, la quita de impuestos al champagne lo alejan de una pretendida atracción. Todo esconde temores, entre ellos “el miedo a desaparecer de la escena política”, algo posible; nada asegura la permanencia en el poder de nadie, ni las bayonetas. 

    La reciente media sanción del presupuesto a pedir de boca del FMI cuyas consecuencias se están padeciendo por anticipado, con funcionarios que se ufanan del “logro”. ¿Cuál? ¿La entrega en bandeja de Vaca muerta? (acción anticonstitucional), ¿o el manejo de la economía por el FMI?, ¿o el proyecto de Pinedo de ampliar la venta de tierras a extranjeros al 15 % de la superficie territorial?, ¿o la de tierras fronterizas a privados o extranjeros?, ¿cuál?, ¿el hambre que se acentúa o el incremento de las enfermedades infecciosas? Si ese era el objetivo de su política de gobierno, lo ha superado con creces; pero si era lograr una entrada al primer mundo con competitividad, desarrollar más el país, hacerlo a la manera de ese mundo ha fracasado. ¡Y de qué manera! Solo ha logrado estimular el odio de clases, peligroso para la paz social. 

    Todo demuestra que gobernar no es un acto de voluntarismo, sino de inteligencia, de astucia, de conocimiento, de patriotismo. No es cualquier acción. Se debe apuntar al bien común. Podemos decir sin temor a equivocarnos que Mauricio Macri, ha tomado a nuestro país como la Cartago o Fenicia de la América del Sur: solo un lugar para hacer negocios personales y enriquecerse más

    Peligra la existencia de la Patria. El humor social empeora. Los comedores aumentan en cantidad, ya no son niños sino familias enteras; escuelas destruidas y sin clases, hospitales sin insumos y plantas de personal reducidas ¿Qué más? Sin duda hay mucho más para decir, la paciencia de un pueblo con virtudes de convivencia se acerca al límite. 

    El acto de Luján es algo que tanto oficialismo y oposición deben ter en cuenta, corren el riesgo de llevárselos puesto si no lo hacen. Pero el desprecio demostrado hacia las clases media y baja duele; quien ya no tiene nada que perder no mide riesgos. Estamos en un polvorín y “un padrino sin talento y sus secuaces” juegan con fuego. Priman las actitudes provocativas. Tal vez quieren un incendio, “él encenderá la mecha”. ¿Nos quemaremos? Ellos irán solos, pero al horno.-

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