12 Dec. 2018 | 08:56
12 Dec. 2018 | 08:56
Opinión

In memorian

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  • Demoledora crítica al gobierno de Mauricio Macri al cumplirse un año de la zarpada que fuera la última travesía del desaparecido ARA San Juan. 

    Días pasados se cumplió el primer aniversario de la última zarpada del ARA San Juan y en unos días el de la desaparición. Mucho circo mediático del ministro de Defensa, Oscar Aguad, que con su payasesco e incompetente y/o doloso accionar, ha demostrado varias veces que muy poco le interesaban sus tripulantes y familiares. El desprecio a las instituciones armadas de la República es por demás manifiesto, más viniendo de altas autoridades de la Nación; el ahogamiento presupuestario de esas como de tantas otras indica el claro sometimiento al FMI y el cumplimiento de sus órdenes. Situación que, sin disculpas de ninguna especie son responsabilidad exclusiva de Cambiemos, de su política en general y económica en particular. Es más, el eficientismo y rentabilidad como argumento esgrimidos son solo actitudes que se demuestran en los negocios, pero no, en la magna tarea y arte de gobernar. 

    Argentina no es una empresa. Mauricio Macri, bastante duro de entendederas en ese aspecto, es apenas un bruto mercader, un fenicio o cartaginés en esencia. Solo busca el beneficio personal y de sus acólitos, cuando debería, según su investidura y función fundamental buscar en todo momento el bien común, la felicidad de su pueblo y la grandeza de nuestra Patria. Conceptos que brillan por su ausencia en su persona, podemos decir sin lugar a dudas que solo el dinero y los negocios personales priman. 

    La defensa de los intereses de la Nación, que incluyen soberanía, recursos naturales, conceptos geopolíticos quedan a un lado en la formación del presidente. Los integrantes de las FFAA, tanto como los de cualquier otro integrante del sistema de seguridad interior, Poder Judicial nacional o provincial son hombres y mujeres que cumplen con cada una de las misiones con un compromiso que incluye la vida, como en el caso mencionado “ab initio”. No podemos excluir por lo tanto a todos aquellos que lucharon en Malvinas, a los caídos y a los que regresaron; a quienes fueron ocultados, olvidados y abandonados a su suerte en una acción denominada “desmalvinización”

    Todo es transitorio, el paso del tiempo y las nuevas generaciones que, sumados a aquellos que nunca abandonaron la cruzada reivindicatoria sobre la acción de Malvinas, han dado una corriente de aire fresco a la causa. Aunque nunca faltan los nuevos Judas, que por bastante más que 30 denarios, negocian y ocultan a todos aquellos que entregaron la vida por esta bendita tierra que poblamos. No concurrir a los festejos patrios, a la conmemoración del paso a la inmortalidad de uno de los más destacados de los padres de la Patria, el General José Francisco de San Martín, algo que no tiene precedente es una afrenta que no se debe olvidar. Los argentinos, como todos los hombres, padecemos de defectos. Pero hay una virtud marcada, recordar a quien dio todo en la etapa fundacional de la nacionalidad: calles, plazas, municipios, escuelas, regimientos, buques llevan su nombre. Malvinas es también parte de ese ideario como lo es el ARA San Juan. Aunque más allá de aquellos que han degradado y/o medrado a costa las instituciones, hay otros muchos que las han honrado con usura; tales han continuado el camino de los Grandes de la Patria ubicados en todos los niveles de la escala jerárquica. 

    Nuestro reconocimiento a todos los custodios del territorio nacional que permanecen en eterna guardia.-

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