12 Dec. 2018 | 10:15
12 Dec. 2018 | 10:15
Opinión

Los de arriba y nosotros (los de abajo)

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  • Esta semana, el autor hace foco en la cuestión de aquellos que afirman que el gobierno de Mauricio Macri gestiona para los ricos... trabaja para los de arriba.

    “La historia financiera argentina es la historia de los grandes escándalos provocados por los empréstitos únicamente concertados para el despilfarro”

    Dr. José Terry. Abogado y economista (1846-1910)

    La deuda actual confirma el aserto de este argentino, no solo para despilfarro, sino para el enriquecimiento de unos pocos y el sufrimiento de muchos. Nadie puede ya negarlo, las cosas hoy, se terminan sabiendo y cada vez más pronto de lo que pueda imaginarse. La vuelta a la granja proveedora de alimentos de Europa y el RU, impulsada por este gobierno elitista responde a los requerimientos de los países centrales. Nada nuevo. Así, no es posible un surgimiento del país y la región que lo seguiría. Todo acompañado de un concentrado odio y desprecio hacia las clases media y baja, que son las que producen la riqueza en su carácter de mano de obra; tal no es pagada por aquellos que ocupan el poder formal y el informal, éste en manos de las grandes corporaciones. 

    Mauricio Macri expresó desde siempre que “había que bajar los costos para ser competitivo y que el salario es un costo, por lo tanto debía ser bajado”. Siempre es bueno recordar que a pesar de integrar hoy la estructura del Estado en carácter de presidente, no deja de denostar sus dependencias, tanto como las leyes y reglamentos que integran el sistema legal. Para él las empresas estatales no son eficientes, ni son rentables. Todo eso es discutible, pero para ello hay que tener concepto y esto es “tener el conocimiento mínimo necesario para entender algo”.

    La empresa Aerolíneas Argentinas está siendo abandonada a su suerte, dejándola morir por falta de asistencia económica por parte del Estado Nacional; todo esto en beneficio de las empresas de los amigos y propias. El resultado será que solo habrá vuelos a lugares que son rentables y el resto del país quedará sin comunicación aérea (cero en concepto de soberanía y geopolítica, porque no le interesan al presidente). Es la misma conducta que tenía cuando “curraba” con el Correo Argentino que solo atendía a lugares que eran rentables. Conclusión: el privado invierte solo para ganar dinero, nunca lo hace en beneficio de la patria.

    El Estado invierte para “hacer punta”, para facilitar la ocupación del espacio físico deshabitado, para fomento de una actividad que redunda en beneficio colectivo, por la identidad de la Nación y por los grandes intereses de la misma. La destrucción de las industrias estatales tienen el objetivo opuesto, por ejemplo: al eliminar Fabricaciones Militares, sus productos se deberían comprar a privados, más caros con el argumento que son mejores, lo que no siempre es cierto. YPF es otro ejemplo al igual que YCF-Río Turbio, la desaparecida Agua y Energía, etcétera.

    La política económica de Cambiemos tiene como consecuencia un país en donde se ocupen apenas la mitad de sus ciudadanos ¿Y el resto? Eso crea un ejército de desocupados y/o descartables, sumidos en la pobreza que jamás tendrán la oportunidad de salir de ese sometimiento. Más aun, sabiendo que la tecnología hace que la mano de obra productiva sea cada vez menor. ¿Y qué hacer con el excedente de mano de obra? Según los de arriba: deben integrar el ejército de descartados. ¿Le parece justo lector?

    No es filantrópico el sistema, más bien muestra una hijaputez de órdago. Cuando el gobierno ayuda a los de abajo es populista, y se culpa a los pobres porque votan a quienes los ayudan porque les conviene que los ayuden. ¿Y a quienes votan los de arriba? Porque les conviene: a aquellos que los harán más ricos. Eso sí está permitido y es “bien” hacerlo (eso piensan los de arriba).

    En síntesis: los de arriba no quieren que los de abajo asciendan socialmente, aunque los necesitan; marcan la diferencia de “clase” y no quieren que compartan los mismos transportes. Dicen los de arriba que los de abajo “huelen mal”, claro después de haber trabajado limpiando la mugre que dejan los de arriba.

    La concepción se realiza de la misma manera para todos los seres humanos; igual para el nacimiento. La muerte ídem: echamos el mismo olor y no nos llevamos nada para el “otro lado”. Entonces ¿cuál es la diferencia entre los de arriba y los de abajo? ¿Qué opina Ud. ciudadano?

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