21 Mar. 2019 | 05:20
21 Mar. 2019 | 05:20
Opinión

Volviendo al mundo y el zoo de Cambiemos

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  • Entre otras reflexiones, el autor insiste que en el universo de gobierno de Cambiemos solo reina el mercado y la estigmatización de los trabajadores. La nueva familia de billetes, con el reciente reemplazo de Evita por un ciervo autóctono, como política de desculturización.

    Desculturización. Taruca, cóndor y guanaco por Evita, Malvinas y Rosas.
    Desculturización. Taruca, cóndor y guanaco por Evita, Malvinas y Rosas.

    “El progreso de las sociedades se debe a las minorías ilustradas”
    José Ingenieros

    El aserto de este pensador no siempre se acompaña de acciones filantrópicas, siempre hubo ilustrados que han mostrado aversión hacia sus congéneres que ocupan un lugar inferior en la escala social. Los recientes acontecimientos en Francia lo demuestran, según la socióloga Monique Pinçon Charlot: “El gobierno que representa claros intereses financieros liberales, en donde el ciudadano común es tratado como: mano de obra, fuerza productiva, costes, carga social, gastos de recursos, de materias primas, recursos productivos, en síntesis: los trabajadores son cosas que producen y son caros”. El intenso deseo de bajar costos se descarga sobre la fuerza del trabajo produciendo miseria. Y esto genera enojo. No hay lugar para la filantropía, para el bien común. Ha renacido la filoegología, el egoísmo supremo, en donde solo reina el mercado. Los valores occidentales y cristianos tantas veces publicitados antes de la caída del muro de Berlín, no se los tiene en cuenta”.

    Lo mismo sucede en nuestra Patria. Cambiemos representa esos ideales y lo demuestra en cada medida que ejecuta. Una de ellas es la continua estigmatización de los trabajadores que han pasado de explotados al status de deshechos (*) También la denostación de todo lo que es una fuente de producción nacional, de nuestra historia, del concepto de soberanía, del sentimiento de Patria. Solo los negocios cuentan, tal es el pensamiento utilitarista y fenicio de sus miembros y de los que creen pertenecer a la misma clase social de la alianza gobernante. La reacción está latente. Sin temor a equivocarnos, podríamos decir que esto es una guerra de ricos contra pobres, desde el punto de vista sociológico. Los de abajo somos ave de paso por la vida; los de Cambiemos parece que no entendieron que ellos también están de paso y que no han de llevarse nada para el otro lado. Y si lo hacen, al igual que los Faraones, no podrán comprar un pasaje de vuelta a la vida.

    El zoológico de Cambiemos. El reemplazo de personajes históricos en los billetes de nuestra moneda (José de San Martín, Manuel Belgrano, Malvinas incluidas, entre otros) no es inocente. Marcos Peña argumentó que “reemplazamos a la muerte por imágenes de seres vivos”, con ese argumento pueril los nuevos billetes tienen animales de nuestra fauna autóctona. Eso es una desculturización encubierta. Alguien de Cambiemos dijo: “Hacia donde vamos no necesitamos próceres, ni historia”. Bueno es recordarle a ese señor -que hoy no está en el gobierno- ¿por qué no le plantea lo mismo al presidente norteamericano que cambie las imágenes de Washington, Lincoln y Jefferson de los dólares? Lo mismo podría proponerle a la autoridad máxima de cualquier otro país. No creo que tenga suerte.

    Tal es la situación hoy: incertidumbre, con pronósticos cada vez más oscuros, el default a la vuelta de la esquina, el país que no produce, aumento de la pobreza, la desocupación, el mal humor social. Cambiemos niega toda esa realidad; pero el sol no puede ser tapado por las manos. Si hay algo de bueno en estos tiempos, es que a la corta (cada vez más rápido) se sabe todo. Al mundo ideal de Cambiemos se opone todo eso y además, cada vez cuesta más llegar a fin de mes, que la panza hace ruido cuando no hay con qué llenarla, que el futuro de la Patria está hipotecado por impericia, negligencia e imprudencia… ¿y por qué no dolo?, de quienes la conducen para “volver” al mundo. Ciudadano, ¿Ud. observa y piensa, o niega la realidad?

    (*) Papa Francisco

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