19 Feb. 2019 | 15:49
19 Feb. 2019 | 15:49
Opinión

El arte de la injuria y la mentira (el odio de clases)

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  • El autor carga contra el presidente y sus acólitos sobre el enunciado de que la actual crisis económica es por “70 años de fiesta”. Clasismo e injusticia social.

    “Donde hay educación, no hay distinción de clases”
    Confucio, filósofo chino (551 a.C -479 a.C)

    El ejercicio de la memoria. Recordemos el estado de postración de nuestra Patria en el 2002. Un gobierno interino del que se desconfiaba sobremanera, hizo que comenzara una lenta recuperación. En el 2003/4 ante innumerables presiones de grupos concentrados de la economía, con una deuda gigante y situaciones sociales complicadas, la economía se acelera. Se cancela la deuda con el FMI (ausente en el país hasta 2017). Con virtudes y defectos la rueda económica se movía. Reinaba una completa y absoluta libertad de prensa para la injuria y la mentira, que modelaba la opinión pública e inventaba motes denigrantes para la presidente y sus funcionarios. Delitos comprobados hubo, otros, solo inventos. Otras caras, otros nombres de la misma resaca periodística vendida al mejor postor, lanzaban diatribas tal como se le hizo a cada gobierno progresista. Una pretendida élite exclusiva y altanera, aferrada al pasado subsiste como una tozuda estructura de sociedad agraria que pelea por volver a los privilegios de los años del ‘30; no está sola: la acompañan los intereses financieros (timberos).

    ¿70 años de fiesta? La oportunidad de dejar de ser colonia devenida en los años 40, conmovió a una sociedad pacata y feudal por las presiones de las clases sociales más bajas que lucharon por deshacerse del yugo que las sometía. No pocos son los ejemplos de abusos que se pueden dar y que cayeron ante el nuevo derecho propuesto por Alfredo Palacios a principio del siglo XX. Estos fueron llevados a la práctica durante los años de la SGM. Esos son hasta el 2015, los 70 años de fiesta que alude el presidente actual y sus acólitos, quienes pretenden volver a ese pasado en donde las familias “patricias reinaban”. Esos 70 años dieron lugar a la formación de una clase media que, pudo completar sus estudios secundarios e ingresó a la Universidad. Tal posibilidad enfureció al patriciado, no podía ser que los de abajo alcanzaran un estándar de vida mejor. Que no solo trabajaran como burros sino que lograran ser mano de obra calificada, tuvieran protegida su salud, poder jubilarse, etc. Si bien es cierto que durante esos años pudo haber abusos, ¿acaso no lo fueron el sometimiento a la miseria e injusticias que padecieron las clases inferiores años anteriores? Todo proceso de avance tecnológico, trae necesidad de mano de obra calificada, para producir esa MO está la escuela, ésta despierta mentes y trae como consecuencia conflictos sociales. Es la historia del mundo, no se inventó acá.

    Manufacturas y Campo. Si bien la industrialización comenzó a principios de los ‘30, tomó impulso en los años del ‘40. El valor agregado contribuyó más al PBI, dejando menor proporción a las exportaciones tradicionales y demostrando una vez más que solo las exportaciones agrarias no podían sostener la economía. Lo demuestran dos años seguidos de sequía en la década del ‘50, en donde la población debió comer pan negro; los ingresos por exportaciones agrarias cayeron, al igual que su precio internacional. El denostado pan negro de aquellos años, es hoy considerado como muy saludable.

    Confucio. Los que integran la conducción Cambiemos han mostrado una y otra vez el desprecio por los de abajo. Ellos se jactan de venir de la educación privada; siendo la estatal y gratuita, la mayor proveedora de cerebros en todas las actividades en el país. Sigue pesando el origen de los dirigentes y muchos de ellos no poseen el linaje del Patriciado, aunque todo lo legitiman por el “dinero”. No importa si este fue mal habido, no aprendieron nada de Confucio. Esto recuerda a un Premio Nobel nacido en esta bendita tierra, quien se expresó en forma tajante: “Solo el hijo del médico puede ser médico, el hijo del zapatero tiene que ser zapatero”. Eso sucedió apenas iniciada la tan denostada “fiesta” ¿Qué piensa ciudadano de lo expresado por este individuo y lo que dicen en Cambiemos? ¿Fiesta? ¿Reivindicación? ¿Progreso? ¡Sí! ¡También un acto de JUSTICIA!

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