23 Sep. 2019 | 16:46
23 Sep. 2019 | 16:46
Opinión

Tristeza nao tem fin, felicidade sim

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  • Entre otros conceptos, para el autor "el engaño llevado a cabo por Cambiemos nos ha conducido a una destrucción material, a una subversión moral que ha desgranado el tejido social por medio de una política deletérea, delincuencial de endeudamiento como jamás”.

    Más que mil palabras. (Foto: Bernardino Ávila)
    Más que mil palabras. (Foto: Bernardino Ávila)

    “Donde falta el pan, falta la alegría, el cuerpo se debilita…”
    Dr. Carlos Obedman (del libro: “El enfermo, la enfermedad, el médico, la medicina”)

    Tristeza: Es un sentimiento de dolor anímico producido por un suceso desfavorable que suele manifestarse con un estado de ánimo pesimista, insatisfacción, la tendencia al llanto o al enojo. Actitud que generalmente oculta ira reprimida, que tiene un sinnúmero de causas, entre ellas: desilusión, engaño, las pérdidas (la salud, algún ser querido, la capacidad de trabajar o el trabajo mismo). Tal es la situación que con mayor frecuencia vemos que, a las claras, se trata de ocultar. Emitir el concepto de felicidad es muy difícil por lo amplio. Lo dejamos de lado.

    Dignidad: Es el respeto a sí mismo y la estima que todos los seres humanos merecen. Desde tiempo atrás se vienen propalando ideas que no son tradicionales en nuestra sociedad. “Eduquemos a los ciudadanos a vivir en la incertidumbre y disfrutarla” (del exministro de Educación Esteban Bullrich); “‘la pobreza cero’” no es una promesa de campaña sino un ideal a conseguir con los años” (Gabriela Michetti); o “El orgullo de ser cartonero” y “la dignidad de los que comen de la basura” (Clarín y La Nación). Preguntado a un cartonero si se sentía bien con su oficio, respondió que “lo hacía porque no había otra cosa, pero le gustaría aprender a pintar autos”. Un jubilado fue sorprendido comiendo desechos en un contenedor de basura y rechazó la ayuda que se le ofreció. Por eso ¡tenía dignidad! Conformes con eso propalan como algo natural que se rebajen pensiones y jubilaciones, además de cercenar la asistencia médica de quienes están en la otra punta de la vida luego de haber trabajado dentro de sus posibilidades, de sus saberes y habilidades. Es la lisa y llana eliminación de la faz de la tierra de un ciudadano que ha prestado sus servicios y ha llegado a la hora del descanso. Y de postre: ¡pagar ganancias! Es la cultura del descarte tan mencionada por el Papa Francisco. Es el culto al mercado, a los contratos basura, a la reforma laboral para trabajar hasta los 80 años o caerse de viejo. Más claro: seguir produciendo mientras se pueda y luego ser descartado del sistema. Es el despojo de los derechos ganados durante muchos años de lucha.

    La política: Es el conjunto de medidas mediatas e inmediatas para lograr un fin determinado. En nuestros tiempos decimos que, bajo la máscara engañosa del bien público y sin que tenga otro mérito que la propaganda de sus cultores, ha conducido a la sociedad a sufrir una gran estafa. Todas las campañas prometen cosas, algunas no se cumplen, pero de las prometidas en el 2015 ¡no se cumplió ninguna! El engaño llevado a cabo por Cambiemos nos ha conducido a una destrucción material, a una subversión moral que ha desgranado el tejido social por medio de una política deletérea, delincuencial de endeudamiento como jamás se había visto en nuestra mal hadada Patria.

    Para los ciudadanos de las clases inferiores que han votado a Cambiemos y que comparten sus políticas, podemos establecer una gran diferencia con quienes no lo hemos votado y no compartimos sus políticas. A todos nos afectan por igual, aunque no es lo mismo ser mancebo por convicción que ser sometido. Si no tienen conciencia de la gravedad de la situación, son como un buey. No aprendieron otra cosa que a soportar el yugo y ser azuzado por la pica. El hombre no acepta sino lo que puede ver con sus propios ojos y entender con su mente; y muchas veces el juicio de los hombres peca notoriamente de rechazar las evidencias por la influencia del prejuicio, hoy perversamente inducido por los medios de comunicación. Ese prejuicio se llama negación, uno de los mecanismos de defensa del ego (le podemos agregar sentido de clase a la que no se pertenece… odio). Esa negación es inducida al igual que no pensar y hacer un juicio crítico de una determinada situación.

    Por cierto, hay muchos que reconocen haber votado mal porque creyeron en las promesas de un mercader, de un fenicio; ellos esperaron un cambio de verdad. Pero una cosa es que a uno lo engañen cuando se tiene pocos años de vida, pero cuando se tiene unos cuantos, cuando se peinan canas, ¿cómo se explica? ¿Qué pasará entonces cuando se enteren del escándalo de la Causa de los Cuadernos, como otras que se están cayendo por falta de pruebas o explosivas extorsiones por parte de quienes decían ser “más blancos y puros” que Blancanieves o la Santa Lilita?

    Las cosas vienen de mal en peor y no se ven mejorías en el futuro cercano, todo lo contrario. El duro golpe con la realidad encontrará a muchos todavía sin entender, pero instintivamente reaccionarán, podrán caer justos por pecadores. ¿Será así ? Ud. ciudadano, ¿qué piensa al respecto?¿Cuánto más se prolongará la tristeza?¿Cuánto más la agonía?¿Cuánto más permitirá el Pueblo todo esto…?

    (*) La tristeza no tiene fin, la felicidad sí.

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