23 Aug. 2019 | 15:32
23 Aug. 2019 | 15:32
Opinión

Mauritius Dixit

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  • Arrollador texto en el que el autor desnuda lo que, a su entender, es el pensamiento y accionar de Mauricio Macri como responsable del destino de la Patria.

    "No dejemos que Argentina sea una potencia pues arrastrará tras de sí a toda América Latina".
    Winston S. Churchill, político inglés (1864-1965)

    Mauricio Macri dijo que “¡todavía no he terminado la magna obra que me propuse! Un tilingo. Falta reducir a nuestro territorio a un páramo. No hay individuo ni país que pueda salvarse en la ignorancia, Mauricio y su equipo tampoco. Para reafirmar ese concepto veamos la realidad. 

    La serie de desaguisados y papelones del primer magistrado con conductas que en continuo se desarrollan en el ridículo, desubicación, inobservancia del protocolo. Él, muy pagado de sí mismo, cree que está llevando a cabo una cruzada. Faltaría su deificación y llamarlo Divus Mauritius. Como instrumento de los intereses internos y externos, él y los suyos aplican la estrategia de “corromper por dentro y debilitar a la Argentina. Destruir sus industrias, sus fuerzas armadas, fomentar divisiones internas apoyando a bandos de izquierda y de derecha, atacar su cultura en todos los medios. Imponer dirigentes políticos que respondan al imperio Inglés. Esto se logrará gracias a la apatía del pueblo y a una democracia controlable, donde sus representantes levantarán sus manos en masa en servil sumisión. Hay que humillar a la Argentina”. Tal, el pensamiento completo de Winston Churchill. 

    Los intereses financieros, principalmente de Londres con sus aliados locales hicieron todo lo posible para destruir lo logrado en la industrialización de nuestro país. Una de sus armas es envilecer, devaluar su moneda mediante la inflación.

    Judicialización de la política. La colonización mental de estos tipos ha demostrado no tener límites. Se constituyeron en sátrapas de intereses foráneos, que como perritos falderos danzan alrededor de su amo pidiendo aprobación y recompensa por sus actos. Es hora de dejar bien claro que los actos políticos que lesionan a la sociedad, a los ciudadanos directa o indirectamente, a los altos intereses y bienes de la Patria, son judicializables. No se puede permitir más que en nombre de una política circunstancial acabe destruyendo los cimientos, bienes e instituciones de la Nación logrados por nuestros mayores. Aun las “equivocaciones” deben considerarse delitos de “lesa Patria”. No hay Impericia, tampoco imprudencia o negligencia, existe simplemente dolo.

    Todo sometimiento incuba una reacción. La gran transferencia de recursos a los grupos más concentrados de la economía, se realiza a costa de desocupación, cierre de PyMEs, inestabilidad laboral, etcétera. El malestar general se va haciendo visible; hacen todo para que el ciudadano reaccione en algún momento, algo que los funcionarios no esperan. Todo en la vida del país es lucha. Es la lucha de las provincias del interior que trabajan y producen contra la ciudad de Buenos Aires que trafica y sustrae; servil instrumento de intereses externos. Asimismo es la lucha de los valores agregados de la tecnología por la industria manufacturera contra el primitivismo agro exportador del puerto, del poder del centralismo de Buenos Aires. De unitarios y federales. La lucha de la chimenea contra el pasto, de la máquina contra el mineral, del óxido contra la bosta. En términos modernos, la guerra del hemisferio norte contra el hemisferio sur. Del capital financiero de los países centrales contra las semicolonias, es más, de las multinacionales contra la Patria Grande de la América Austral; sí, con el apoyo de los medios de comunicación, que tan eficientemente utilizan el arma de la información para torcer pensamientos, ocultar la verdad, quebrar voluntades, ahondar el sometimiento, humillar.

    Todo conduce al hambre, apunta contra la dignidad del ciudadano. ¡Es hora de terminar con la opresión, con el sometimiento, con la entrega de la Patria! ¡Que ninguno de los responsables salga del país!

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