17 Jul. 2019 | 17:31
17 Jul. 2019 | 17:31
Análisis

Samba Enredo del Peronismo Perdonable

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  • En 2011 se intentó desalojar al kirchnerismo del poder. Y en 2019 evitar que el kirchnerismo volviera al poder.

    Trunca fotografía fundacional.
    Trunca fotografía fundacional.

    Por Jorge Asís (*)

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    11/19 Según pasan los años

    El papelón del Peronismo Perdonable, o Alternativa Federal, registra el antecedente carnavalesco del Peronismo Federal de 2011.

    Cuando “experimentados dirigentes habían abandonado la cancha grande del peronismo para disputar la marginalidad de un picado”.

    En 2011, con el proyecto para oponerse al kirchnerismo hegemónico, en plenitud del poder.

    Transcurrían reuniones conspirativas desde principios de 2010. Generaba simpatías en los fastidiados medios de comunicación, ya hartos del kirchnerismo.

    A la hora del balance debe interpretarse que Néstor Kirchner, El Furia, les había aplicado un golpe letal.

    La osada impertinencia de morirse.

    En 2019 el intento tuvo un objetivo doble.

    a) Impedir que el kirchnerismo, a través de La Doctora, volviera al poder.

    b) Evitar, en simultáneo, la reelección de Mauricio Macri, El Ángel Exterminador.

    El colapso de la alternativa, en 2011, facilitó el triunfo de la Doctora. Los vacunó con el 54 %.

    Al cierre del despacho, la alternativa de 2019, explota con un destino similar.

    El carnaval puede ser peor.

    Carolina Mantegari

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    El picado

    El «picado» tuvo un lanzamiento emotivo. Hotel NH, de Bolívar. Se cantó la marchita. Dedos en V.

    En la “mesa de conducción” se encontraban los mejores peronistas del momento.

    Barricada de la resistencia a la patología del kirchnerismo. Tres de ellos aún se consuelan en la Planta Permanente del Senado.

    Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Reutemann y Juan Carlos Romero.

    El cuarto conductor era Ramón Puerta. Breve presidente, hoy Embajador en España.

    Puerta arrastra la culpa de haberlo orientado, a su amigo Macri, por el camino de la política.

    En 2011 había cuatro postulantes del Peronismo Perdonable para disputar el picado por la candidatura presidencial.

    1. Eduardo Duhalde, Piloto de Tormentas (generadas). Era a quien el kirchnerismo, junto a la señora Elisa Carrió, La Demoledora, se proponía destruir.

    Otro presidente que arrastraba la culpa de haber subastado la presidencia. Y de habérsela cedido en bandeja a Néstor Kirchner, El Furia.

    Como un mantra Duhalde repetía que “quien había puesto al Loco en la Rosada lo debía sacar”. Él.

    2. Alberto Rodríguez Saá, El Colibrí. Gobernador hoy aliado del kirchnerismo que disputa con su hermano Adolfo el Estado Libre Asociado de San Luis.

    3. Felipe Solá, Patrimonio Histórico del Felipismo. Portador de coherencia ejemplar.

    Se bajó en 2011 como en 2019. Desde estribos distintos.

    El cuarto postulante era el extinto Mario Das Neves, El Tenor Portugués. Gobernador de Chubut formado en Crucecita, arrabal de Avellaneda.

    El picado de 2011 culminó en una espantosa final entre El Colibrí -secundado por José María Vernet, aforismo de Rosario-, y el Piloto de Tormentas (generadas), acompañado del Tenor Portugués.

    Habían planificado, en un exceso de democracia participativa, realizar internas entre ellos. Por las provincias y por los barrios.

    Arrancaron en la Capital, pero terminaron la peripecia en Tucumán. Fue después que un Ruso amigo lo llamara a Duhalde para avisarle:

    “Doctor, lo van a c… Tenemos orden del gobierno (kirchnerista) de votar en bloque contra usted”.

    Nunca un vivo habla mal de otro vivo

    Sin “mesa de conducción”, en 2019 el Peronismo Perdonable de la Alternativa Federal, ya en el clímax del samba enredo, ni se atrevió a entonar la marchita. Tampoco armó acto en el hotel.

    La escenografía se redujo a una fotografía fundacional, en la Consultora de Seita.

    Los Cuatro Grandes (Juan Schiaretti, Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto y Juan Manuel Urtubey) y el Roberto Lavagna ausente.

    No hubo tiempo para encarar la interna por los barrios, en la categoría Nacional B.

    El sambista Sergio Massa, El Desconcertante Conductor, después de dar varias vueltas de percusión en la rotonda, eligió el camino de sambar en el corsódromo de la Doctora.

    Al cierre del samba enredo aún se duda si el dotado sambista va a conformarse con licuar la vaguedad de la “gente suya” en las listas, con una figuración destacada para sí mismo. Como Conductor.

    O si va a competir con Alberto. El Poeta Impopular, secundado por La Doctora, por la candidatura presidencial.

    Alberto, por retener a Sergio, lo invitó a competir en el carnaval lujurioso de las PASO.

    Pero ocurre que la Doctora no tiene el menor interés de ofrecerle compartir la comparsa.

    La Doctora quiere, de Sergio, sólo la rendición incondicional.

    “Que arreglen entre ellos el desaguisado”, cuentan que dijo El Desconcertante Conductor. Y se fue a dormir la siesta del sábado.

    Las inflamadas vacilaciones de Roberto Lavagna, La Esfinge, tampoco colaboraron para agregarlo como rey en la Alternativa.

    Hasta precipitar el lícito rencor de Miguel Pichetto, El Lepenito. Ya había sermoneado a La Esfinge por el error de haberlo maltratado a Schiaretti, El Aleph.

    Pero Pichetto no soportó más, en la banda Mangueira, el tuteo con los dioses de la mitología, y maltrató también a La Esfinge, el Dios superior.

    Al decir que Lavagna carecía de «vocación política» y no tenía la menor idea.

    Pero, como decía el poeta Julián Centeya, «nunca un vivo habla mal de otro vivo».

    Entonces iba a extrañar que Pichetto cometiera el error político de manual.

    Que proclamara, en virtud del rencor acumulado, que en un ballotage entre Macri y el kirchnerismo lo prefería a Macri.

    Por si no bastara, las vacaciones de Schiaretti fueron tomadas, por los habitantes de la Alternativa, apasionados en el samba enredo, como un sospechoso deseo de escaparse. Después de haber cumplido con su trabajo.

    «Encargado», confirman los malévolos.

    Alternativa Urtubey

    Entre los cuatro, sin darse cuenta, lo blindaron a Juan Manuel Urtubey, El Bello Otero.

    El único de la banda que se mantuvo en su modesta posición.

    Pero con el precio elevado por los asedios de Macri. Un acosador que se había empecinado en convertirlo en su vicepresidente.

    Lo blindaron, al Bello Otero, los socios truncos. Y el adversario, Macri, que creía parecerse.

    Lavagna adentro de su caracol, pero con dominio absoluto de su ínfima centralidad.

    Con el apoyo moral de la señora Hilda de Duhalde. Y con el fortalecimiento territorial e intelectual que le brinda Jorge Pereira de Olazábal, el referente del olazabalismo.

    El samba enredo concluye con el tango sensible de Massa. Samba Enredo del Peronismo Perdonable «Vuelve a la casita del kirchnerismo».

    De dónde nunca debió haber salido. «Locuras juveniles. La falta de consejos».

    “Tengo pocas ideas pero son fijas y firmes”, suele ironizar El Bello Otero.

    Consciente que en el Peronismo Perdonable debe hablarse, en adelante, por sobreviviente, de la Alternativa Urtubey.

    Sin Macri/ ni Doctora. Ni Yanquis/ ni Marxistas/

    Peronistas.

     

    (*) Periodista y escritor
    Publicado en JorgeAsisDigital.-

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