22 Aug. 2019 | 01:01
22 Aug. 2019 | 01:01
Opinión

Bombas de humo (entramos en la campaña)

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  • Puntuales reflexiones sobre lo que no se dice del preacuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que el gobierno anunció con bombos y platillos primero, y ahora defiende con uñas y dientes.

    “Esto de atacar el proteccionismo y efectuar principios de librecambio es una manía de todos los aficionados a digresiones y floreos económicos. No hay en el mundo, hoy, un solo estadista serio que sea librecambista, en el sentido que aquí entienden esa teoría. Hoy todas las naciones son proteccionistas, y diré algo más, siempre lo han sido y tienen fatalmente que serlo para mantener su importancia económica y política”.

    Dr. Carlos Pellegrini. Debate sobre proteccionismo / 1876.

    Libre comercio con la CEE. Anunciado con bombos, platillos y lágrimas de cocodrilo, el tratado es una seria amenaza para la industria local; sería grave que ante la invasión de productos manufacturados desde la Comunidad Económica Europea, reducirá aún más el estado de la producción local, detenida por la importación de otros mercados. La industria textil, la automotriz, la del calzado entrarían en un período de extinción: lo que significa quiebra de empresas y más desocupación. Las beneficiadas: la producción de granos (las cerealeras), la exportación de gas natural, u otros productos básicos, podrían alcanzar buenos niveles al menos en teoría.

    Lo que no se dice. Nadie habló de los cupos que cada país europeo tiene para recibir a cambio de sus productos. Las manufacturas altamente subsidiadas por los países miembro de tal comunidad, echarían por tierra la posibilidad de exportar los nuestros. Por otra parte la tan mentada competitividad exigida por nuestro actual gobierno, se basa solo en bajar los costos laborales; todo para que puedan mantener o aumentar ganancias las empresas.

    La reforma laboral. Consiste entre otras pautas en la flexibilización laboral (no indemnización, baja de aportes patronales, banco de horas para no pagar horas extra, fondo para juntar la autoindemnización, etcétera), todo para “crear trabajo”. Es decir, cesantía de un trabajador, para que ingrese otro. ¿Dónde está la creación de empleo?

    Reforma previsional. La reducción de los aportes patronales, la creación de la PUAM (Pensión Universal para el Adulto Mayor), que garantiza un haber mínimo por debajo de la línea de pobreza, y la creación de las AFJP (Administración de Fondos de Jubilaciones y Pensiones) y la ya eliminada pensión para las viudas de los jubilados. Recordemos que las AFJP fueron estatizadas por el anterior gobierno ante el riesgo de fuga de los capitales acumulados, tal como sucedió en Chile. Se creó el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) que otorgaba la posibilidad de un ajuste bianual. Permitía además una mejor asistencia médica para los miembros de la tercera edad. Las AFJP son un negocio para los bancos, que se nutrirán de los mejores aportes de quienes tienen buenos salarios; todo para un grupo minúsculo. Durante 35 años al menos, esos recibirán plata dulce a cambio de un interés mínimo para el aportante. ¿Con qué garantía que asegure esa devolución?

    Los requisitos de CEE. Ante todo, se requiere la unanimidad en la aprobación por parte de cada uno de los miembros de esa asociación de países. Algo que no es sencillo que se realice a corto, o mediano plazo. Es una lejana posibilidad de acuerdo. Por lo tanto todo es una gigantesca operación de bombardeo mediático y vender la esperanza de una hipotética reactivación de la producción local. Son bombas de humo. En inglés se dice “bullshit”: una mentira tan grande que no se no puede creer.

    La realidad. En un mundo vendedor, donde todos cuidan su mercado interno, su trabajo, a esta runfla de iletrados perversos se les ocurrió que por el solo hecho de que Mauricio Macri y su troupe llegaran al gobierno, la lluvia de inversiones inundaría el mercado de dólares. Enrique Jardiel Poncela, dramaturgo español, dijo: “Los tontos aman a los listos, y los listos ¡ni a los tontos!”. A nivel internacional, los tontos somos nosotros, corrijo: los miembros del establishment local. Pero nosotros, los de abajo pagaremos el desastre que han causado.-

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