17 Nov. 2019 | 16:33
17 Nov. 2019 | 16:33
Opinión

Adiós a la nueva Fenicia (Argentina hubiera sido solo un lugar de negocios)

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  • Con motivo de la corrida bancaria y la aplicación del cepo cambiario, el autor fulmina al presidente Mauricio Macri, de quien considera que carga con la “perversidad del niño bien” de clase alta, entre otras definiciones.

    Desolación. Macri con parte de su gabinete en una recordada foto.
    Desolación. Macri con parte de su gabinete en una recordada foto.

    ¡Quintilio Varo!¡devuélveme mis legiones!
    Augusto, emperador romano, ante la derrota de Teutoburgo. 

    Comparación. El General Charles De Gaulle con su tozudez, su patriotismo, su prestigio , logró que Francia volviera a ocupar un lugar en el concierto de las naciones luego de la II Guerra Mundial. ¿Pero qué puede hacer Macri y su banda para levantar 15 puntos de las PASO? Si el desprestigio de la gestión es grande como sus mentiras, por más tozudo que sea el pedido, va por vía muerta. Con cada actitud observada muestra ira por frustración apenas reprimida, un arrepentimiento que no es tal: es un mal actor. Ya no hay de dónde rascar un dólar y nos pide más esfuerzo. El y Pochita Morfoni están en una realidad virtual.

    Supina ignorancia. Niño bien, pretencioso y engrupido. “Cometió el ‘error’ garrafal de tomar deuda de súper corto plazo, una suma enorme que se lleva todas las reservas. Luego, el arreglo con el Fondo. Es incompetente, no puede dirigir un submarino, no puede administrar el comercio, no puede hacer que el sistema de jubilaciones sea solvente ni controlar la inflación, ni impulsar la reforma tributaria que han hecho la mayoría de los países. Es un niño rico que nunca hace su tarea y nunca le presta atención a sus estudios. Nunca tuvo que embarrarse y trabajar duro. Siempre triunfó por el dinero de su padre”, palabras de Dick Morris, exasesor de Macri. 

    Escupiendo para arriba. Muchísimas veces lo oímos despotricar contra el “cepo del dólar” y hoy el mismo firmó el decreto de controlar los movimientos cambiarios. Todo se basa en impulsos, nada meditado. El conocimiento y el discernir, hace la diferencia entre el hombre y los animales. La imposibilidad de pensar de nuestro presidente le impide razonar y, además, la carencia de otros conocimientos no le permite el sentido de ubicación que su alto cargo le exige. La necesidad le impuso la reinstauración del cepo. En política todo es cambiante, las circunstancias imponen las soluciones y lo primero que hay que reconocer es la existencia del problema para luego intentar solucionarlo. Pero nada de eso es posible si no se comprende que el pensamiento único no existe. Ya se ve, que todo lo que sube, también baja.

    Perversidad. Nunca pudo ocultar el desprecio hacia los que no son de su clase. La expresión “mejor que no me enoje porque puedo hacerles mucho daño”, un acto fallido por demás elocuente. Haber dejado escapar el dólar el día posterior a las PASO no es otra cosa que la confirmación de su pensamiento perverso. La masa que no lo votó merecía un castigo, fue la devaluación que perjudicó a millones y benefició a los amigos.

    El sueño de la Nueva Fenicia. Todo se ha derrumbado, incluso la ilusión de tener un mercado de capitales. Ya nadie confía en el actual presidente. Ni aún Donald Trump, que siempre desconfió de él debido a sus antecedentes, pero asimismo jugó un papel fundamental en la relación con el FMI, pensando EE.UU. sumar un territorio satélite más. 

    El río está revuelto. La situación es caótica. No hay salida en tanto y en cuanto no se cambie el rumbo económico. Y aun cambiando, será muy doloroso reconstruir el tejido social que tiene como base a la familia y el trabajo dignificador. Un profesor del secundario nos decía: Si Uds. tienen una teoría sobre la realidad y ésta no concuerda con su teoría, cambien la teoría. La realidad no se puede cambiar de un plumazo. Sin embargo, el empecinamiento no ha logrado transformar en un ápice esa realidad que tanto desea el presidente Macri. Todo ha empeorado, ¿y la lluvia de dólares?. El 4to semestre se acaba, solo reinan el odio, la desocupación, el industricidio, la prostitución de las instituciones, el genocidio jubilatorio, los manotazos de ahogado, en síntesis la irresponsabilidad se ha enseñoreado. ¿Se puede seguir en la misma senda? Argentina no es Fenicia. 

    La próxima Teutoburgo. Las PASO fueron la palabra de un núcleo silencioso que se mantenía expectante. Es la manifestación de la maltratada clase media que ha dado el batacazo. El próximo 27 de octubre será el holocausto del niño bien, debería aceptar virilmente el golpe del destino. Imagínese ciudadano, a Mau parado frente a un espejo diciendo: ¡Mauricio!¡ Mauricio!¡devuélveme mi Nueva Fenicia! La realidad no lo perdonará. Y Franco, desde el más allá, nos podrá decir: ¿Vieron? … ¡se los dije!

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