18 Nov. 2019 | 17:09
18 Nov. 2019 | 17:09
Opinión

Macana tenía un boliche y Macri se lo compró (Parte II)

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  • Quizá como nunca antes y por estar a una semana de las elecciones generales, el autor arremete contra la gestión de Cambiemos haciendo un honesto llamado a la ciudadanía que debe aún definir su voto.

    “El desprecio con el que algunas personas hablan de la gente que no tiene estudios,
    demuestra precisamente que, tenerlos no garantiza ser inteligente”.

    Stefen Pinker, Catedrático U. de Harvard

    Nunca en la corta vida de la República se han visto personajes de tan acentuada mendacidad. Aunque hay un núcleo en la sociedad que se empeña en creer a pies juntillas, todo lo que se propala por los medios oficialistas. La realidad no cabe en un libreto seguido a ultranza. Quien lo cree, puede ser por la no observancia de la realidad que nos oprime; o por un mecanismo psicológico que se llama negación. Otra muy poderosa es el odio de clase. Algo muy estimulado por las actuales autoridades de Cambiemos. Combinación peligrosa que esconde el rechazo a los que no pertenecen a su clase. No quieren que otros mejoren: esa es la real causa. Dicho de otra manera: envidia.

    Del no se inunda más, a las inundaciones. Problema muy complejo puesto que, el tema presupuestario ha sido siempre el obstáculo para la solución más esgrimido, atendiendo otras obligaciones, o sea, lo urgente se opone a lo importante. La soluciones encaradas-si las hubiera- llevan tiempo, pero el clima no tiene en cuenta a los gobiernos y pone de manifiesto las falencias.

    Tensiones internas. La situación es cada vez más complicada. “Los sabios son los que buscan la sabiduría, los necios piensan ya haberla encontrado, decía Napoleón. En Cambiemos, si hay alguno buscando la sabiduría, no se ve. Pero hay montones que piensan haberla hallado. Caídos en su propio lazo, la desesperación los ha vuelto escasos de ideas de campaña. La repetición de un mismo discurso en cada una de la ciudades visitadas, apunta al sector duro de Cambiemos. Un “sí se puede” sin convicción, repetido por cada vez menos seguidores, en cuyos rostros se observa una mezcla de tozuda perseverancia y odio desesperado.

    Parole, solo parole. ¡Ahora viene el trabajo, el alivio a fin de mes, el bienestar! Suena como otras tantas promesas incumplidas que fueron el latiguillo de la primera vez. Macri dijo que venía a bajar el salario real porque era un costo, la inflación ¿acaso no es una herramienta más para bajar el haber de los trabajadores? ¿Por qué habría de hacerlo en cuatro años más?

    Reformas. La reforma previsional es la única parcialmente obtenida. La resistencia aparecida en la sociedad a partir de 2017 impidió completarla. Pero es una realidad la dilapidación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad dejado por el gobierno anterior; en las precipitadas acciones para llevarla a cabo, dejaron los dedos marcados de manera muy evidente. En tales acciones los beneficiarios fueron los amigos del Presidente y, tal vez, él mismo por medio de algún testaferro. La reforma laboral así como la ley de contrato de trabajo fueron reformadas por DNU con efecto retroactivo y declaradas inconstitucionales. Sorprende el guarro proceder de los letrados presidenciales; la retroactividad en perjuicio no es válida.

    Lo que puede pasar. Los capitostes que llevaron adelante las tropelías que estamos padeciendo, no dudarán en hacer más daño como lo ya demostrado. Todo eso quedará a la luz si Cambiemos es derrotado, como se espera. Habrá que tener mucha paciencia; hay números puestos para ir al banquillo de los acusados. Han actuado todos con una codicia incontenible, sin mirar las consecuencias personales. Se creyeron impunes. Ellos gozan con todo el mal provocado; el odio lo motoriza todo. Como no pudieron hacer todo lo deseado, los de abajo tenemos la culpa de todo lo que sucede… por haber votado mal.

    Como turco en la neblina. El debate demostró una vez más a Macri como un mendaz consuetudinario, desconociendo actos de gobierno y la situación real en que se vive. Jamás en nuestra historia hemos padecido un mono con navaja como él. Veremos la segunda parte con igual o peor actitud.

    Ciudadano: las cartas deben jugarse. Para que al menos conservemos la esperanza de cambio, si bien deberemos pasar por momentos muy difíciles para comenzar una lenta y prolongada recuperación. Deberemos vigilar también a los “vivillos” que quieran aprovecharse de la situación. Y marcarle el camino a la dirigencia, porque si se los vigila, serán mejores. Pero sin olvidar que los actuales deben ir a descansar al Penal de Ezeiza y que sus bienes personales sean embargados. Han hecho mucho daño en el poco tiempo que han estado. ¡Váyanse! ¡Escoria de la humanidad!

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