13 Jul. 2020 | 07:39
13 Jul. 2020 | 07:39
Opinión

La Caja de Pandora de Cambiemos

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  • Para el autor, los miembros del gobierno de Mauricio Macri fueron un conjunto de “malandras disfrazados de honestos”, la suma de todos los males políticos en una misma gestión.

    “El propósito de los medios masivos... no es tanto informar
    y reportar lo que sucede, sino más bien dar forma 
    a la opinión pública
    de acuerdo a las agendas del poder corporativo dominante”.

    Noam Chomsky

    Según el mito griego, este recipiente contenía todos los males que aquejaban a la humanidad, en ella moraba algo positivo: la esperanza. La apertura de “la caja de Pandora Macri”, está confirmando las muchas acciones que trataron de ocultarse. Tal el descaro, propio de negras almas desbocadas por la codicia y la creencia de superioridad, de ser los únicos que merecen vivir y ser impunes. 

    El bestia y la bella. Carente de todo freno inhibitorio de los valores que una persona de bien debe tener, el bruto de marras llevó a cabo como máximo responsable, la más grande destrucción de un país en la historia sin una guerra. La meta de reducir costos laborales (bajar el salario) y ampliar la diferencia entre los que más tienen y los asalariados fue cumplido. El costo real está dado con políticas inflacionarias, devaluación, esquilmar el FGS del ANSES, arruinar el PAMI y el IPS de la Provincia, industricidio, aumento de la desocupación, pérdida masiva de puestos de la industria manufacturera y un largo etcétera… al punto tal que hasta los grandes se vieron afectados por la parálisis del mercado interno. Prueba de ello “la lluvia de inversiones” que no se produjo. ¿Quién iba a invertir en un lugar donde existe una marcada recesión? Prestamos de aquí y de allá, timba financiera, fuga de capitales y una deuda externa como jamás hubo. La bella con su concepto de que los pobres no van a la universidad, indica odio a los que menos tienen y que se quieren capacitar para la lucha por la vida. El vaciamiento del CONICET y la consecuente fuga de cerebros. Los resultados están a la vista y se sufren. 

    Los malandras disfrazados de honestos. Los negociados existieron siempre, pero como en la gestión de Cambiemos ¡NUNCA! Pasemos lista: distribución de negocios para los amigos, aumento de tarifas sin límite, el curro de las autopistas (prolongar contratos sin licitación, regalo de u$s 500 millones a un concesionario), digitación de licitaciones (Paseo del Bajo), Causa Correo Argentino, Vicentín y muchos más. Todos estando en “ambos lados del mostrador” y con una caradurez que da asco. Las coimas por el soterramiento del Sarmiento (Caso Odebrech), internet andina a Hüghes (o sea sin licitación), la astronómica fuga de capitales, personajes impresentables como “Toto” Caputo, Quintana, Dujovne, todos incrementaron su patrimonio de forma exponencial. Sturzenegger “hacia dónde vamos, no necesitamos próceres” (¿por qué no le dijo a los yankees que saquen a Washington o Franklin de los dólares?), o Marquitos Peña y su “pusimos seres vivos en los billetes porque nos identifican”. Las imágenes de próceres marcan la identidad de países que recuerdan a sus prohombres. Ellos, los de Cambiemos, no tienen nacionalidad, así lo demostraron con sus acciones, no tienen Patria. Son fenicios, porque Fenicia no fue Patria. Apenas un lugar para hacer negocios. Por tal razón querían cambiar el nombre de Argentina por Macrilandia, sin importar las consecuencias para millones de seres que moran en esta bendita tierra. Han despreciado todo, la historia, las tradiciones, los próceres, las instituciones. El bruto que nos presidía no tiene idea de quienes fundaron la nacionalidad, ni que pelearon con suerte variable por la Independencia o en las luchas intestinas. Los hechos descriptos son apenas la punta del iceberg, queda por verse el resto de las tropelías que no serán pocas. Antecedentes mafiosos existen, las acciones de estos delincuentes lo confirman. “El hombre es la medida de todo” enseña la historia; y es un ser social, es decir que necesita de otros congéneres para vivir. La experiencia adquirida nos dice que han sido un desastre los miembros de Cambiemos y que nada de filántropos tienen. La codicia y el sentido de clase alta es su único capital. Nuestra oligarquía, por medio de la prensa cómplice, imputa el mal funcionamiento de todo al Estado y a los trabajadores, como en 1890 responsabilizaba de todo a los gauchos. Como siempre, a los que menos tienen. Si hay algo bueno en esto que sucede a diario, es que muy pronto se sabe. Antes no era así.

    Del “ze dobaron todo ze dobaron” a la tierra arrasada. Reconstruir el país desde cero, llevará tiempo. Sí, pero las bases están. Los hoy opositores niegan toda responsabilidad de sus acciones ¡Caraduras! Los de abajo no están dispuestos a tolerar nuevos fallos. En la Caja de Pandora quedó la esperanza, ese capital que no puede ser desperdiciado. Hombres hay para ejecutar políticas reconstructivas. ¿Hay otros capaces de enfrentar el desafío? Los que estaban, seguro que no. El sentido común dice: no ser lo peor que hay es casi estar a nivel del elogio ¿Qué piensa Ud. ciudadano? Ya hemos tocado fondo. ¿Se debe desperdiciar esta oportunidad?

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