25 May. 2020 | 17:11
25 May. 2020 | 17:11
Opinión

La mortaja no tiene bolsillos

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  • Sobre la avaricia y hambre desmedida de ganancia de las corporaciones ante las políticas de contención del coronavirus. Economía versus Salud Pública. Cuarentena sí, cuarentena no.

    “Lo siento Señor, no se admiten equipajes”
    “Lo siento Señor, no se admiten equipajes”

    “Si el dinero y el poder te hacen arrogante, la enfermedad y la muerte te demostrarán que no eres nada en esta tierra”
    Mahatma Gandhi

    El Estado. Cuando el homo sapiens sapiens comenzó a poblar la tierra, instintivamente se agrupó en una unidad que posteriormente se denominó familia; tal asociación aumentó de tamaño al unirse a otras familias, formando la tribu. Más adelante muchas tribus constituyeron las ciudades, de lo que se desprende es que el hombre es un ser social: necesita de otros hombres para vivir. El aumento de número de individuos hizo necesario la existencia de reglas de convivencia: nace el Derecho. Y para administrarlo nace el Estado, que se forma por la cesión de una parte de los derechos individuales y dejarlos en sus manos (persona jurídica) para que nos cuide.

    Mercados vs. Estado. El surgimiento del coronavirus ha puesto de manifiesto las debilidades humanas. Un ser invisible resultó letal para hombres, sino también para los mercados. Las medidas tomadas por el Estado Nacional son las aconsejadas por un grupo de científicos, evitando así el desastre producido en España como en Italia. El aislamiento es la única barrera para frenar la diseminación rápida y muertes masivas por saturación de los sistemas de salud. Esto trae consecuencias económicas, algo que los mercados no quieren. La respuesta de estos fue: “Que mueran los que tengan que morir, pero cuidemos la economía” (Trump, Bolsonaro, Macri). Los que están en riesgo son los mayores de 60 años, que pertenecen a la clase pasiva que no produce ni consume. Boris Johnson, el Primer Ministro inglés dijo: “Hay que prepararse para perder a seres queridos”, pero debió recular en chancletas y decretó la cuarentena y además, probó de “su propia medicina”: coronavirus positivo, al igual que la Reina y su hijo Carlos. Todo es mercancía para el mercado, menos para los propietarios de las grandes corporaciones. Ética y moralmente deleznable.

    El rescate. Las medidas establecidas por DNU de “ponerle plata en el bolsillo a los ciudadanos”, moratoria para las PyMEs, a monotributistas, etcétera, tienden a que la rueda económica no se detenga. Con esa política se abandona el ajuste, aunque aumente el déficit fiscal, algo que los liberales a ultranza no comparten; pero hay que comprender que las políticas no son permanentes, sino que se deben variar según las necesidades del momento. Todas estas disposiciones les puso las caras agrias a muchos capitostes de las corporaciones, grandes empresas y bancos, quienes en épocas recientes embolsaron muchísimo dinero en la timba financiera. Ellos no quieren perder un céntimo, para ellos solo importan que sus ganancias se incrementen día a día, sin importar el costo social.

    La cuarentena. Siguen esgrimiendo el argumento de que “se mueran los que se tienen que morir para salvar la economía”, mejor dicho sus economías. El sacrificio –según ellos- valdría la pena, pero esa inmolación la harían otros. Por lo tanto cabe hacerles la pregunta: ¿“Estarían ellos dispuestos a sacrificar sus vidas para defender “su” economía? Ellos no son héroes, ellos dicen algo parecido a ¡“animémonos y vayan! Muchachos: Uds., los poseedores del gran capital no tienen dificultades para llegar a fin de mes, tampoco lo tienen con las prepagas, por el contrario, algunos han evadido cantidades indeterminadas y fugado mucho más a los paraísos fiscales. Y por si fuera poco les comento lo que decía mi abuela: “La mortaja no tiene bolsillos”. ¿Más claro? ¡Échenle agua! Sería de buena práctica prolongar la cuarentena. ¡Qué piensa ciudadano?


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