26 Oct. 2020 | 12:43
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Frigerio advirtió que “la grieta es una tremenda restricción para el progreso del país”

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  • “No tiene sentido que los políticos se echen la culpa unos a los otros. En 50 años ninguna facción política ha podido mejorarle la vida a la gente”, planteó el exministro del Interior.

    Rogelio Frigerio.
    Rogelio Frigerio.

    CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) El exministro del Interior, Rogelio Frigerio, se mostró contrario a los dichos del expresidente Eduardo Duhalde en torno a que el año venidero no habrá elecciones por una eventual interrupción del orden constitucional, aunque reconoció que en algunos aspectos la actual situación se asemeja a la etapa que precedió al estallido del 2001.

    “Por supuesto no estoy para nada de acuerdo. Sí esta situación es parecida al 2001, en términos de la caída del nivel de la actividad, probablemente sea peor, y también en el cansancio de la gente respecto de la dirigencia política”, analizó.

    Además, dijo en declaraciones a LN+ que “estamos cerca del ‘que se vayan todos’, si no se ponen a la altura de las circunstancias”. En ese sentido, aseveró que “la política se está alejando mucho de la gente”.

    “Si el Presidente entendiera lo que está viviendo hoy la familia argentina, el nivel de incertidumbre, el miedo, no solo por la salud sino también por si va a tener empleo, ingresos, si los hijos van a poder volver al colegio alguna vez, no estaría diciendo esto con este nivel de agresividad, ni tirándose piedras”, reflexionó el dirigente PRO.

    Luego consideró que “no tiene sentido que los políticos se echen la culpa unos a los otros. En 50 años ninguna facción política ha podido mejorarle la vida a la gente. Por más que uno pueda defender la gestión del último gobierno en muchos aspectos, al final del día la gente no vive mejor hoy que hace cinco años, y en parte somos responsables nosotros también”.

    “Lo que está esperando la ciudadanía no es que los políticos se peleen entre ellos, sino que se pongan de acuerdo, que se sienten en una mesa sin cabecera y discutan los problemas de la gente, que no son la reforma judicial, pasan por otro lado”, insistió el extitular de la cartera política durante la administración macrista.

    Finalmente, recalcó que “la grieta es una tremenda restricción para el desarrollo y el progreso del país. Unir a los argentinos no quiere decir que todos pensemos lo mismo, ni que tengamos los mismos valores, sino unirnos en pos de un objetivo”.

    “Para sentarse a discutir con el que piensa distinto hay que tener coraje, ahora que se habla de tibios, moderados, valientes. Eso implica necesariamente arriesgar también parte del mucho o poco capital político que cada uno tenga”, cerró. (ANDigital)

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